¿Estafa o inversión?: Qué es el telar de la abundancia

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Cumplir tus sueños. Tomar las riendas de tu vida. Montar el negocio que siempre quisiste. Viajar por el mundo. Ser feliz.


Estas frases motivacionales aparecen como las cartas de presentación de una práctica que, a pesar de encontrarse prohibida en algunos lugares del mundo, en países como Argentina se está expandiendo de manera muy rápida, especialmente entre mujeres.

¿Por qué? Porque este sistema se presenta a sí mismo como una herramienta de empoderamiento femenino, aunque de lo que se trata no es de invertir en un proyecto social colectivo, sino de multiplicar únicamente lo invertido a nivel individual; y esto, en algunos casos, ni siquiera sucede así.

telar de la abundancia

Se conoce como el “Telar de las Mujeres” o la “Flor de la Abundancia”, aunque también puede aparecer bajo otros nombres. Básicamente consiste en entregar una cierta cantidad de dinero y recibir esa suma multiplicada varias veces.

El dinero que circula no se llama por su nombre, si no que se suele hablar de él como “regalo”. Ahora bien, estos "regalos" no llegan por sí solos. Para recibir la cantidad de dinero invertida multiplicada, cada mujer que ingresa tiene que invitar a otro número de mujeres que, por lo general, son personas de sus círculos más cercanos. Ellas, para entrar en la flor, deberán dar su “regalo” y así ayudar a completar la flor o telar de otra. 

telar de la abundancia- esquema

Este modelo promete que, luego de cuatro semanas, quien ingresa recibirá el dinero invertido multiplicado por ocho. La cantidad de dinero inicial y final puede variar; pero, en todos los casos, lo que se forma es una estructura piramidal que, paradójicamente, se presenta como un círculo o, en algunos casos, como un mandala.

Por ejemplo, en un telar o flor de 15 mujeres, hay ocho mujeres que ingresan (en fase “fuego”); que son las que están en los lugares más exteriores del esquema. Estas ocho dan su dinero a la del centro (en fase “agua”) y ésta se retira. En ese momento, la flor se parte en dos, ocupando el centro de cada una de ellas, las dos mujeres que estaban en la posición más cercana al centro (pasando de la fase “tierra” a “agua”). Ahora, las cuatro mujeres que han quedado como pétalos exteriores habrán pasado de la fase “fuego” a “aire”, y deberán convocar cada una a dos nuevas integrantes para volver a completar los ocho pétalos; y así sucesivamente. La pregunta es hasta cuándo.

¿Por qué? Por la sencilla razón de que es una estructura cuya misma mecánica hace que se abra y ramifique cada vez más; de manera infinita sobre una población en algún momento finita. Por lo cual, el resultado es que, aunque no se perciba en el corto plazo y la persona que ingrese posiblemente obtenga su gran “regalo” prometido (más aun con la popularidad que esté logrando este sistema), alguna de las mujeres que vendrán después no podrá conseguir más personas y, por ende, tampoco cobrar.

telar de la abundancia

Este mismo sistema se cree que ha nacido hace más de 30 años en Canadá, y ya se ha desarrollado en España, Chile, México y Perú; el resultado en esos sitios siempre ha sido el mismo: denuncias por estafa. Pero aquí viene también otro problema: no existen ni recibos ni facturas; por eso el control tampoco es fácil. 

Quienes están dentro de esta estructura niegan una y otra vez que se trate de una estafa, que la forma en que se desarrolla sea piramidal y que el objetivo único sea el rédito individual. Cuando en realidad, si hacemos el esfuerzo (difícil, porque es constitutivo) de despejar el discurso con el que se presenta, veremos cómo funciona.

Matemáticamente es pretender que algo que se multiplica al infinito en algún momento no se derrumbe por su propio peso.

telar de la abundancia

Como por su misma mecánica este sistema implica una necesidad mutua, el telar o flor se presenta con un discurso de empoderamiento femenino (aunque ahora también otras versiones incluyen a los hombres por la misma limitación que esta estructura tiene en sí misma), que critica un sistema excluyente y desigual. En este sentido, y al apelar a la afectividad, puede ser muy peligroso.

Cada mujer que ingresa va encarnando, de acuerdo al lugar que va ocupando en el sistema, un elemento: fuego, aire, tierra, agua. Por lo tanto, no solo se apela a la posibilidad de que una mujer pueda lograr sus sueños gracias a la ayuda de otras, sino que también se ponen en juego los propios sentimientos, miedos y deseos; apartando a quien cuestiona o a quien no logra el objetivo con esos mismos argumentos (no confiar o no desear lo suficiente).

En una sociedad donde la desigualdad de género es aun una realidad dura y cotidiana, estos discursos que articulan conceptos feministas y de economía solidaria con otros del plano afectivo o espiritual (amor, energía, vibraciones), confunden e ilusionan a muchas mujeres para quienes tener dinero propio abre posibilidades reales. En lugares como Argentina, donde además se está viviendo un ajuste económico y donde hay muchas personas sin empleo, la situación es compleja y es lógico que iniciativas como ésta llamen la atención. Pero hay que tener cuidado, porque desde el mismo planteo, podremos estar haciendo que otra persona, en la cadena, se quede sin nada.

Mejor será entonces que busquemos otras formas de hacer comunidad, de generar sinergia y pensar en un fruto conjunto del trabajo y la inversión como salida de la crisis y la exclusión social y de género. 

Fuentes:
Etiquetas: dinero, mujer
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