Qué dice tu basura de ti

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Qué dice tu basura de ti

Nota por Angélica Simón.

Greenpece México
   
Si eres un comprador compulsivo, si tu alimentación es natural o a base de comida rápida, si eres de los que desperdician, si eres ordenado, si separas tus desechos por materiales reciclables y no reciclables; todo eso y mucho más puede revelar tu basura sobre ti.


Incluso, sin necesidad de revisarla, tan solo la cantidad de residuos que generas ya dice mucho acerca de cómo eres según tus hábitos. Además, cómo la manejas también revela si es que tienes un compromiso con el ambiente o te da lo mismo. 

En una escala mayor, el manejo que tienen los países con su basura también habla de su compromiso con el ambiente. Desechos y ambiente están íntimamente relacionados porque, aunque quizá nunca hayas pensado en esto, antes de ser basura, lo que tiras fue un producto hecho a partir de algún recurso natural. Un cuaderno es uno de los ejemplos más usados porque las hojas de las que está hecho, antes fueron un árbol.

Además, cuando algo ya se transforma es basura, no desaparece al cruzar la puerta de tu casa y entregársela al servicio de limpia. ¿Adónde va? ¿Qué hacen con ella? Puede llegar a vertederos al aire libre siendo una fuente de contaminación del aire o de propagación de fauna nociva, o puede ir a rellenos sanitarios donde no solo se contamina el aire sino también el suelo e incluso los mantos freáticos de donde proviene el agua.

Incluso, por ese afán de hacerla desaparecer, hay a quienes se les ha ocurrido que el mejor manejo posible es quemarla. 

¿La solución es quemar la basura para reducirla?

Dime qué y cómo lo tiras y te diré cuáles son tus hábitos. Foto: Gary Chan en Unsplash

No; juntar tus estados de cuenta de los últimos cinco años y quemarlos “porque tienen información sensible” no es una buena opción. La quema de basura sin reglamentar en todo el mundo está generando más contaminación a la atmósfera de lo que muestran los registros oficiales.

Un estudio realizado por el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica estima que más de 40 por ciento de la basura del mundo se quema emitiendo gases y partículas que pueden afectar sustancialmente la salud humana y el cambio climático. Así que no lo hagas nunca. Mejor pide que te envíen tus estados de cuenta de forma digital. ¡Siempre hay opciones para no generar basura!

Además, si de forma individual no es una opción tampoco debe ser considerada como una alternativa por los gobiernos. Sin embargo, en México, por ejemplo, se está proyectando una planta de incineración de residuos sólidos urbanos en la capital del país, también conocida como la planta de Termovalorización “El Sarape”. Por el contrario, por poner otro ejemplo, más de 250 alcaldes en Estados Unidos han dicho que "no" a los subsidios para incineración porque reconocen que ésa no es la solución.

Quemar basura no la desaparece Foto: Knud Kittel en Unsplash

Recurrir a la incineración simplemente debería ser la opción con menor prioridad en un sistema eficiente de manejo de residuos. La verdadera solución es generar menos basura, transitar a un cambio de modelo en el que se favorezca una economía circular, en la que las materias primas se mantengan en la cadena de valor durante el máximo tiempo posible.

Para ello se requieren medidas que van desde el rediseño de empaques y productos para que sean elaborados con materias primas reciclables, hasta una separación óptima. Asimismo se necesita aumentar las tasas de reciclaje, y por supuesto, planes bien definidos para reducir al más bajo nivel la generación de residuos que no tengan posibilidad de ser reaprovechados, tomando como referencia las experiencias de otros países al aplicar estrategias de Basura Cero.

Pero en tanto los gobiernos del mundo actúan y encuentran la manera más amigable de atender el problema del manejo de la basura, nosotros también podemos ir haciendo nuestra parte y demostrando que sí es posible tener menos basura y manejarla mejor.

Reduce, reusa, recicla

Nosotros podemos ser el cambio que la Tierra necesita Foto: Miriam Espacio en Unsplash

Reduce. Lo mejor que podemos hacer por el planeta es explotarlo lo menos posible, con un enfoque justo, ético, y utilizar sus recursos de manera sustentable. En el centro de la crisis ambiental se encuentra nuestra sociedad consumista. Aquí hay algunas preguntas que puedes hacerte antes de comprar: ¿es realmente necesario lo que estoy a punto de comprar? ¿Este producto fue elaborado de manera que no contamine o de forma sustentable? ¿Durará mucho tiempo? ¿Contaminará al ser desechado? ¿Dónde fue fabricado y bajo qué circunstancias? ¿Fueron usados los materiales para hacerlos reusables o reciclables? ¿Existe un producto similar pero con menos empaques? La idea es que cada uno de nosotros haga un consumo razonado, no comprar por comprar sin mirar a quién o a qué podemos dañar.

Reusa. Debido a que vivimos en una “sociedad desechable”, constantemente somos instados a comprar artículos “nuevos” o “mejorados”, aún cuando el que tenemos puede ser reusado o reparado. Cuando compramos, debemos buscar artículos durables y repararlos cuando sea necesario. Así, los bienes de uso durarán mucho tiempo y podrán pasar de generación en generación. Si algo no es usable para su propósito original, trata de ser creativo y piensa de qué otra forma emplearlo. Si ya no lo necesitas, piensa si alguien más puede utilizarlo.

Recicla. En vez de tirar un artículo cuando ya no lo puedes usar, ¡recíclalo!. A pesar de que el reciclaje no es perfecto — ya que requiere de energía y los procesos para cambiar algo en otra cosa a menudo producen subproductos no deseados y a veces tóxicos— es mejor que enviar lo que desechaste a los vertederos de basura o, lo que es peor, ¡incinerarlos!

Es posible reciclar: papel, cartón, vidrio, metales, aluminio, madera, plásticos de los números 1, 2 y 4 (estas cifras aparecen en la parte inferior o posterior del producto, dentro de un triángulo de flechas). Los demás plásticos no se reciclan y mucho menos el número 3 que es PVC o vinil que es altamente tóxico.

Averigua qué materiales pueden ser reciclados en tu localidad. Limpia y clasifica los materiales antes de ponerlos en diferentes cestos. La basura orgánica (cáscaras de frutas, restos de comida, etc.) se puede utilizar para hacer composta o abono. Los recolectores de basura separan la basura y la revenden para reciclaje. Nosotros podemos simplificar esta labor haciendo una buena separación de residuos.

¿Quieres saber de más temas en los que tú puedas hacer la diferencia con pequeñas acciones? Consulta los eco tips de Greenpeace.

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