5 razones para no usar nunca más un sorbete o popote

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5 razones para no usar nunca más un sorbete o popote

Japón es un país maravilloso en muchos aspectos. Pero una de las curiosidades negativas es que allí todo está envuelto en plástico. Si compras un paquete de ocho galletas, este vendrá en una envoltura plástica, pero al abrirlo encontrarás cada galleta empaquetada individualmente. Es conocido el miedo de los japoneses a las enfermedades y los gérmenes. Sin embargo,  mientras generan esas toneladas de basura, también cuentan con los medios para reciclar todo ese plástico y continuar siendo líderes en sustentabilidad.  


Sin embargo, no todos poseen la tecnología de Japón y muchos productos de plástico aún encuentran su futuro en los océanos, sobre todo los popotes, pajillas o sorbetes, nombre que reciben en distintas regiones de América Latina. Desde hace algunos años comenzaron distintas campañas para evitar el uso de estos productos en restaurantes, disminuir su producción e invitar a la gente a dejar de comprarlos. Estas son algunas de sus razones.  


Mil millones al día

pajillas

Es la cantidad de popotes que son usados y desechados en un día. Se diría que una de cada siete personas en el mundo usan un sorbete al día, pero 500 millones de ellos son exclusivos de Estados Unidos, un país con cerca de 320 millones de habitantes, por lo que ahí hay quienes contaminan con más de uno al día.   

Basura eterna

basura

Debido a la baja calidad del plástico llamado polipropileno (plástico #5), es imposible reciclarlos, por lo que algo que usas durante unos cinco o veinte minutos, vivirá cientos de años contaminando los océanos. Además de que el plástico constituye el 90 % de la basura en los océanos, se cree que para el año 2050 habrá más plástico que peces en el agua.  

Son inútiles

En los años sesenta, en medio de la euforia por hacer todo de plástico, nació el popote y pronto se popularizó, pero de ninguna manera como hoy. A principios del siglo XXI, debido a distintas epidemias, la gente comenzó a temer mucho más por su salud y los restaurantes comenzaron a servir popotes para dar una ilusión de salubridad, a pesar de que los popotes pueden contener más gérmenes y hacer más mal que bien.

Hoy el uso de estas pajillas es exagerado, si pides un vaso con agua en un restaurante, incluyen un popote más por presentación que por salubridad.   

Matamos a los animales

Una de las principales razones por las que la campaña comenzó, fue por el video de una tortuga que tenía incrustado un popote en la nariz. La trágica historia de la tortuga es el ejemplo de miles de millones de peces y animales marinos que ingieren nuestra basura y viven una mala vida mucho mas corta de lo que podrían esperar.   

Hay alternativas

Popotes de metal, titanio, o cerámica que se pueden lavar e incluso están los que son de bambú y pueden ser desechados y reciclados. La fiebre del plástico de hace más de 50 años nos llevó a producir a un ritmo acelerado, pero la cuota ya es exagerada y demasiado alta para no pensar en las consecuencias.   

El que no veamos la cantidad de basura que producimos, no implica que no se vaya a algún lado. Los basureros están llenos y desde hace mucho estamos llenando los océanos con todos nuestros desperdicios como si eso implicara que desaparecieran. Es un efecto dominó que un día nos alcanzará: ¿Por que no comenzar eliminando cosas inútiles, para después seguir con un paso más grande?

Fuentes:
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