Un mal día a veces puede percibirse como algo irreversible: cuando las cosas no van bien, y algo te pone de mal humor, puede pasar que sientas que es imposible revertir ese estado de ánimo, al menos hasta que vayas a dormir y todo quede atrás.

Sin embargo, pensar de esa manera tan solo empeora las cosas, porque los malos pensamientos atraen pensamientos igual de negativos; pero hay muchas cosas que puedes hacer para sentirte mejor y "hackear" ese mal día, dándole un buen rumbo.

A continuación, podrás encontrar algunas ideas de lo que puedes hacer para sentirte mejor, según algunos estudios. Sin embargo, siempre puedes descubrir tú mismo qué cosas te hacen bien y te ayudan a que el día recobre su rumbo positivo.

1. Respiración consciente

Respira

Es cierto que todos respiramos constantemente. Pero controlar la respiración y hacerlo profundamente es una manera de mejorar el estado de ánimo y el bienestar general, que está al alcance de todos.

Estudios científicos comprueban que la respiración profunda tiene efectos sobre el estado de ánimo, y reduce al instante el ritmo cardíaco y la presión sanguínea, trayendo calma inmediata al cuerpo.

Se recomienda llenar los pulmones de aire y contar hasta 5 antes de liberarlos, y repetir tantas veces sea necesario para sentirse mejor.

2. Soltar los músculos

pouó

Por instinto, como hacen muchos otros animales, ante el estrés tendemos a tensar los músculos del cuerpo. Justamente por eso, si los aflojamos intencionalmente, podemos liberarlos.

Esa técnica se recomienda incluso para los ataques de pánico, y puede ser excelente para hackear un mal día. 

3. Escucha música clásica

Música para descansar

La ciencia ha demostrado que la música de ritmos lentos puede reducir el estrés e incluso generar un efecto positivo en la salud cardíaca. Por este motivo, tomar un descanso de media hora escuchando este tipo de música puede marcar un antes y un después en un día que viene mal. El calmo efecto de la música podrá cortar con los pensamientos negativos que conducen a que todo siga saliendo mal, para encarar el resto del día de forma renovada.

Otra opción es que, si sabes tocar un instrumento o te gusta cantar, te tomes un tiempo para hacerlo. No importa qué estilo de música sea: ¡te sentirás renovado por completo!

4. Camina sin rumbo fijo

pequeña caminata

Está comprobado que realizar una corta caminata reduce nuestro cortisol en sangre, y eso nos hace sentirnos mejor. 

Además, si el paseo no tiene un rumbo fijo, te ayudará a sentir que estás "torciendo" el destino de ese día que ha comenzado mal.

5. Lee un corto texto inspirador

leer cuento breve

Está comprobado que leer puede calmar los nervios más profundos, e incluso ayudarnos a transformar pensamientos íntimos y arraigados. Por eso es excelente para los momentos en los que sentimos que todo va mal. Sin embargo, leer un libro no tiene quizás el efecto inmediato que buscamos cuando queremos  cambiar el humor de nuestro día. 

Sin embargo, puedes encontrar cuentos cortos o artículos inspiradores que puedes incluso leer en tu teléfono móvil, y que te ayudarán a encarar el resto del día con una mirada renovada.

Puedes leer el cuento Huevo, este artículo inspirador con 10 ideas para estimular tu creatividad, ¡o cualquier cosa que te haga sentir bien!

6. Conversa con alguien nuevo

conocer

Un estudio de la Universidad de Harvardsostiene que tener y hacer nuevos amigos nos hace más felices, y seguramente no te parece ninguna novedad. 

Sin embargo, los amigos no se hacen de un momento a otro, por eso tal vez no te parece que sea posible hacer un nuevo amigo para comenzar a tener un buen día. Pero ser amigable, en cambio, es solo una cuestión de actitud. 

Prueba entablar una conversación amistosa con un vecino que te encuentres cerca de tu casa, con quien te atienda en un comercio, o con un compañero de trabajo con el que no habías hablado mucho antes. Es posible que te encuentres mucho más esperanzado cuando la charla termine. 

7. Juega como niño

jugar

Si miras a los niños podrás ver que cuando pasa algo que no les gusta les importa mucho: lloran, se angustian y patalean. Pero tan solo unos momentos después puedes ver cómo se olvidan y vuelven a jugar.

Cuando todo va mal, puedes jugar con un niño, si tienes un hijo, un sobrino o algún otro con quien hacerlo. También con una mascota. O directamente permitirte a tí mismo jugar y soñar sin límites por unos instantes.

¡El día no podrá terminar mal después de eso!