• Pernambuco 2377, Buenos Aires, Argentina
  • Martín Zylbering
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Descripción

Reconocemos y respetamos el maravilloso poder del sol, tal como lo hicieron gran cantidad de culturas milenarias en todo el mundo. Tan poderoso, que entorno a él, orbitan todos los planetas de nuestro sistema, que no casualmente, toma de él su nombre. “El sistema solar”.
Esta magnífica estrella de fuego, es uno de los cuatro elementos que permite el desarrollo de la vida en la tierra, desde los microbios, hasta los vegetales, minerales, animales y seres humanos. A su vez marca el tiempo en los ciclos biológicos y las estaciones del año.
En la mitología de muchas culturas se ha tomado a este astro de fuego como deidad. Ra para los egipcios, Inti para los quechuas, Helios en la antigua Grecia, Tonatiuh para los Aztecas, Ah kin para los Mayas, Huitzilopochtli para los Olmecas, Ekhi para la mitología Vasca, etc.

Está en nosotros poner la tecnología al servicio del hombre para canalizar la energía del sol y transformarla en la electricidad que usamos a diario.
Anualmente el planeta tierra recibe aproximadamente 1,6 millones de kWh, de los cuales sólo un 40% es aprovechable. Esto equivale a varios cientos de veces la energía que se consume actualmente en forma mundial.

El aprovechamiento de este tipo de energía es de una nobleza extraordinaria, no solo por provenir de una fuente divina, sino que también porque el proceso de generación eléctrica es 100% limpio. Esto significa que no encontraremos en este proceso emanación de CO2 al ambiente, ruidos perturbadores, deshechos, desplazamiento de comunidades, etc. De esta forma podemos producir energía de una forma más respetuosa y armónica con el medio ambiente sin mutilar la tierra, en contraposición al actual modelo energético extractivista que está agotando las fuentes no renovables de energía que la tierra nos regala.
Cabe destacar también, que al tratarse de una fuente inagotable y descentralizada, hace que su aprovechamiento sea viable en cualquier punto del planeta eternamente.

La eficiencia de la generación eléctrica a través de la energía solar fotovoltaica aumenta notablemente al tratarse de energía producida en forma local, evitando así tendidos eléctricos kilométricos y el transporte en barcos, trenes y camiones de minerales y combustibles. Esto, a su vez, conlleva a una amplia disminución de la huella ecológica. Si la generación de energía eléctrica no renovable incluyera esta huella en sus costos, sería inviable.
En este tipo de energía encontramos una alternativa y/o un complemento al modelo energético actual, más amoroso con la tierra. Está en nuestras manos la transformación.

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