UN KIOSCO SALUDABLE CUMPLE 4 AÑOS DE ÉXITO

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UN KIOSCO SALUDABLE CUMPLE 4 AÑOS DE ÉXITO
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En Cipolletti, Rio Negro, una escuela preocupada por la salud bucal y el sobrepeso de los niños, decidió instalar un kiosco saludable. De a poco, los chicos fueron eligiendo la gelatina, la mandarina o el postre de chocolate. Los resultados positivos, ya están a la vista.


El proyecto se inició hace cuatro años
 por impulso de la Fundación Sol Patagonia y la escuela, luego de realizar un diagnóstico sanitario y advertir que había serias dificultades a nivel odontológico: chicos con muchas caries o que les faltaban dientes.También notaron problemas de alimentación: sobrepeso, obesidad, hipertensión o desnutrición.

Dos nutricionistas del barrio donde está la escuela Sol Mapu establecieron el menú del kiosco
, en las proporciones aptas para que su consumo sea saludable. La lista incluye postrecitos de chocolate, dulce de leche y vainilla, y gelatinas con fruta rayada que prepara la “seño”. Se venden helados testeados por las profesionales, raciones de 20 gramos de pochoclos, tutucas y puflitos; turrones y no más de cinco galletitas como las Maná y las vainillas, que tienen el valor nutricional recomendado por las especialistas.

Lo fundamental son los jugos naturales y las frutas
 (manzanas, bananas, naranjas, mandarinas), pero la encargada del kiosco también prepara licuados y ciertos días incluye yogurt con cereales y flanes, que salen mucho.

“Los chicos quieren, quieren y no damos abasto”
, comentó la portera que se encarga de la propuesta saludable, y agregó: “Todo lo que se vende sale en el momento, es fresco, del día”.

Para el cambio chico, se ofrecen hasta dos caramelos por un peso. Ese es el límite. Y con el vuelto muchas veces se les da una fruta.

Saez contó que las raciones de pochoclos y palomitas, preparadas en el momento, les encantan.“Los chicos ya no vienen a la escuela con chicles y caramelos, esperan para comprar en el kiosco una fruta, una gelatina, un helado”, agregó la seño.Gracias al kiosco, no sólo los chicos comen saludablemente productos que no superan los 10 pesos y llevan la leyenda “comé sano, elegime”.

El espacio también hizo posible el autoabastecimiento con la compra de una licuadora, una heladera y un freezer; y parte de los fondos recaudados en cada recreo se utilizan para cubrir otros gastos de la escuela del barrio Anai Mapu, algunos de los cuales deberían ser afrontados por el gobierno provincial. Desde los utensilios de cocina hasta los paseos de los alumnos.

En un futuro, la idea es que el kiosco tenga un lugar fijo
. En la actualidad, sale al encuentro de los chicos durante los recreos de las 10:30 y las 15, de lunes a viernes. Si no corre viento ni llueve, se coloca en el patio, alrededor del cual ponen música, algunos juegos, banderines de colores y hasta pintan rayuelas.

A veces lo trasladan a los jardines y siguen pensando en otras opciones. “El kiosco ya está instalado en la comunidad”, finalizó la directora de la Primaria 294, Patricia Maneiro.

FUENTE: LMCIPOLLETTI.COM y www.barriletesenelaire.com.ar 

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