Un gran compromiso en envase más pequeño

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Un gran compromiso en envase más pequeño
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Una vez más, la tecnología vuelve a colocarse del lado del medio ambiente de la mano de grandes innovaciones que incorporan a la producción criterios eco-amigables que modifican el impacto de nuestras acciones más cotidianas.


Muchos de los productos de belleza e higiene que utilizamos diariamente están contenidos en empaques que pueden ser optimizados para minimizar el impacto ambiental. Dada la masividad que tienen este tipo de productos, pequeños cambios en los materiales consumidos en la fabricación, pueden generar grandes impactos positivos en el medio ambiente.

Además, cada vez son más las personas que se interesan en adoptar prácticas más sustentables desde su consumo cotidiano y prefieren productos con una menor huella ambiental.

Es ahí que la tecnología, el conocimiento y la creatividad se fusionan para generar una respuesta. Ese es el caso de grandes compañías que, aplicando una sofisticada tecnología, han diseñado nuevos formatos de empaques que, ofreciendo la misma duración que el producto en su envase tradicional, reducen su tamaño.

Esta alternativa implica beneficios como la disminución de la cantidad de empaque utilizado, la mejora en la logística del transporte y una menor huella ambiental.Con el impulso y la implementación de este tipo de innovaciones, las compañías refuerzan su compromiso con el medio ambiente, reduciendo el impacto ambiental de sus productos y creando un modelo de producción más amigable.

En este marco, Rexona y Dove desarrollaron una innovadora tecnología para sus desodorantes que hace que el nuevo producto dure lo mismo que el regular pero con menos empaque. Los nuevos desodorantes comprimidos utilizan 30% menos de aluminio y 50% menos de gas, lo cual genera un impacto 30% menor en la huella de carbono. De esta manera, al elegirlo, el usuario también estará optando por un ambiente más protegido.

Si un millón de personas se suman a este cambio, 765 toneladas de dióxido de carbono no serían expulsadas a la atmósfera, lo que equivaldría a las emisiones promedio de un auto viajando 136 veces alrededor de la tierra. Incluso podríamos construir 21285 bicicletas con el aluminio sobrante*. ¿Te imaginas lo que sería?





*Cifras basadas en personas que usan en promedio 5 envases al año.

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