UN AMIGO INFALTABLE EN TU CASA

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UN AMIGO INFALTABLE EN TU CASA
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LIMONERO

Es el preferido entre los frutales, de fácil crecimiento, alcanza hasta 7 metros de altura, con hermosas flores aromáticas.

El limonero puede tener varias floraciones al año, por lo que puede presentar flores y frutos a la vez. Su fruto, el limón, tiene tantas aplicaciones medicinales como culinarias.
El jugo de limón es muy eficaz para la piel, fundamentalmente para remover puntos negros, y tratar afecciones de la piel. El limón contiene importantes cantidades de calcio, fósforo, hierro, magnesio, manganeso, potasio, sodio y las vitaminas del complejo B. En infusiones, las hojas del limonero son un excelente remedio casero para el tratamiento de la gripe y resfríos. A su vez, tanto su pulpa, como la cáscara son utilizadas frecuentemente como aderezo para diversas comidas y especialidades culinarias.
Desde su cultivo hasta la recolección:
 Abonado necesita mucho abono y tiene que ser rico en macro-nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio) y micro-nutrientes. Comenzaremos a fertilizar en la segunda floración, desde marzo hasta septiembre, aumentando progresivamente la cantidad cada mes. Lo haremos en cada riego con cuidado de no sobrepasar los dos kilos de abono por cada metro cúbico de agua. Esta actividad contribuye a solventar las carencias nutricionales (cinc, magnesio o hierro) que puede experimentar el limonero. La mejor época para compensar déficits, sobre todo el de hierro, es la primavera. 

 Riego: tiene que ser abundante y deberá coincidir con el abono. Se realizará durante todo el año, procurando que en verano sea a diario y en invierno, al menos unas dos o tres veces por semana. Evitaremos utilizar aguas salinas en épocas de sequías y nos ayudaremos de fertilizantes para mejorar la calidad de la irrigación. Existen cuatro tipos de riego: por inundación (apropiados para los terrenos reducidos), localizado, por aspersión (para zonas frías y parcelas amplias) y enterrado. Éste último disminuye la contaminación y mejora la eficiencia de los fertilizantes. A través del riego podemos controlar las floraciones y obtener una buena cosecha. Para ello, dejaremos de regar durante 45 días y, luego, lo retomaremos en abundancia.
Poda: se realizará cada primavera. No será excesiva, sobre todo durante los primeros años de crecimiento. Llevaremos a cabo tres tipos de poda: de floración, de limpieza y de rejuvenecimiento. Eliminaremos las ramas secas, las enfermas, débiles y las que se cruzan. Despejaremos el centro del árbol para que así nuestro limonero pueda captar la luz también por el interior.
Recolección: la realizaremos con las manos y la ayuda de unos alicates; evitaremos dar tirones. No es recomendable un ambiente húmedo durante la recolección, por lo que si hay niebla o aún conservan el rocío de la mañana, esperaremos a que desaparezcan para comenzar a trabajar. Los limones amarillos están más maduros que los verdes, así que los consumiremos primero; los segundos duran más tras la cosecha.

 

Etiquetas: arboles
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