Somos los errores que cometemos, y eso está bien

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Somos los errores que cometemos, y eso está bien

Tenemos algo que decirte. Cometerás errores. Ya lo hiciste y volverás a hacerlo. Tal vez hoy, tal vez en un año. Pero te equivocarás. Es nuestra naturaleza. Nos equivocaremos, y eso que hemos hecho no desaparecerá sin más. 


Muchas veces, los errores son tan dolorosos que aceptamos que los cometimos pero negamos su trascendencia.  “No eres tus errores” nos dicen constantemente, y aunque lo creemos para entender que podemos dejar de cometer las mismas faltas en el futuro, en realidad esos errores son los que determinan el rumbo de nuestra vida.  

La vida no es perfecta y en cada error hay una lección. Es a partir de ahí que modificamos nuestra actitud y relación hacia los demás, pero más importante, con nosotros mismos. A través de los errores –algunos afortunados no tienen muchos, pero la mayoría sabemos que gran parte de nuestra vida está llena de pruebas, errores y fracasos- es como aprendemos para poder finalmente seguir el camino que queremos y que nos hará felices.

Hay una frase de  George Bernard Shaw que puede hacernos reflexionar sobre esto: “una vida cometiendo errores no sólo es más honorable, sino más útil que pasar una vida sin hacer nada”.

Caer sólo nos permite ver el tamaño y la magnitud del agujero en el que nos encontramos. Ahí, en el fondo, donde la luz casi no llega y lo único que escuchamos es nuestra soledad, sólo queda levantarse y salir, nunca más verás el agujero más profundo.  

Son lecciones que duelen y que nos cuesta trabajo aprehender, tanto que a veces cometemos las mismas faltas una y otra vez, pero en la repetición siempre encontramos algo nuevo, tanto que llega un día en el que superamos los obstáculos para siempre.  

kintsugi
Kintsugi: arte japonés de reparar destacando la rotura en lugar de ocultarla.

Sí, eres tus errores. Es difícil aceptarlo, pero tomar responsabilidad de nuestros actos los hace mas redimibles. Nada cambiará lo sucedido, pero esas acciones serán vistas bajo una nueva luz, desde un ángulo distinto, ese en el que el pasado finalmente quedó atrás.  

“Si no estás cometiendo errores no estás tomando demasiados riesgos”, dijo Debbie Millman.   

Escuchamos frases como la anterior pensando en la vida profesional, pero es en lo personal donde los errores toman un papel más importante. En la vida profesional fallar es completamente nuestro problema, mientras que en la vida personal usualmente implica fallarle a alguien, y aunque no queramos dañar a otras personas, no podemos negar la naturaleza de nuestras imperfecciones.  

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Esto demuestra que así como uno comete errores que sin querer fallar o dañar a otros, debemos entender que hay personas que nos pueden lastimar sin tener la intención de hacerlo. Dejemos de lado los pensamientos tóxicos en donde buscamos responsables, incluso cuando se trata de nosotros.  

Sí, somos esos errores cometidos a lo largo de nuestra vida porque cada herida es una cicatriz. Puede sanar y volverse parte de nuestro pasado, pero siempre estará ahí para que recordemos cómo la obtuvimos y cómo no abrir la herida una vez más.  Y eso está bien. Eso nos hace seres únicos y valiosos.

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