Siento que ya no puedo más

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Siento que ya no puedo más

Todos necesitamos en un momento de la vida decir no puedo más, venirnos abajo, parar, dar stop y poner un freno (ojala aprendamos a hacerlo antes de enfermar)

Un post de Alejandra León  
¿Alguna vez has sentido que ya no podías más?
 ¿Has sentido la necesidad de dejarlo todo?
 ¿Has sentido como si tu vida fuera un elástico que se ha estirado hasta el límite y ya no puedes más? ¿Has sentido que se te ha agotado la batería interna? 

Una de las mujeres que acompaño llego así a la sesión “no aguanto más“, se sentó rendida, contándome que tenía mil cosas que hacer, estaba enferma y que sentía que no podía más, sencillamente no daba más. 

Necesito parar…dijo, y creo que la única forma que tengo de hacerlo es cuando me enfermo, cuando tengo una excusa para no moverme de la cama. Duro unos días, y vuelvo a arrancar. No puedo más. La conversación me llevó a recordar un precioso pasaje del libro de Melody Beattie “El Lenguaje del Adiós” donde habla del papel de la fortaleza.   

No siempre tenemos que ser fuertes para ser fuertes. A veces, nuestra fortaleza se expresa siendo vulnerables. A veces, necesitamos deshacernos en pedazos para rehacernos, y seguir sobre el camino. 

Todos tenemos días en que no podemos empujar más duro. En que no podemos contener las dudas en nosotros mismos, en que no podemos dejar de concentrarnos en el miedo, en que no podemos ser fuertes. Hay días en que no podemos concentrarnos en ser responsables. 

Ocasionalmente, no queremos quitarnos el pijama. A veces, lloramos delante de los demás. Exponemos nuestro cansancio, nuestra irritabilidad o nuestra ira. No tienen nada de malo esos días. 

No tienen nada de malo. Parte de cuidar de nosotros mismos significa darnos permiso de “deshacernos” cuando lo necesitamos. No tenemos por qué ser torres perpetuas de fortaleza . Somos fuertes. Lo hemos probado. Seguiremos siendo fuertes aunque tengamos el valor de permitirnos sentirnos temerosos, débiles y vulnerables cuando necesitamos experimentar esos sentimientos”.

 La autora agrega: “Hoy, Dios mío, ayúdame a saber que está bien que me permita a mí mismo ser humano. Ayúdame a no sentirme culpable o a castigarme a mí mismo cuando necesito ‘deshacerme’”. 

Recuerda

 Todos necesitamos en un momento de la vida decir no puedo más, venirnos abajo, parar, dar stop y poner un freno (ojala aprendamos a hacerlo antes de enfermar) y aunque para muchas mujeres, especialmente parezca la única opción, también es importante que recuerdes que es válido pedir ayuda, algo que sé que nos cuesta, hemos crecido en un entorno de autosuficiencia, que parece que sí o sí debemos poder con todo siempre. 

Mi propuesta

 De vez en cuando (o un ratito todos los días) date permiso a “romperte”, a parar, a decir no más, a llorar, a reír, a compartir con tus amigas, a lavarte la cara, limpiarte con amor las lágrimas, a sentirte débil y sobre todo a pedir ayuda cuando lo necesites.   

 ¿Qué significa para ti parar? Gracias por compartir tu experiencia y preguntar por todo aquello que te lleve a la reflexión sobre el “Sentirse Débil”. Será un placer leerte y compartir.   

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 Te invito a dar el paso, a pedir ayuda (ya sé que a veces cuesta) Date la oportunidad ahora de ser más feliz, de tener un mejor bienestar y potenciar el diamante que llevas dentro.  

 Gracias por leerme y compartir. 

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Psicóloga – Terapeuta Holística – Desarrollo Personal, mujer y emociones.
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