Rusia quiere convertirse en una potencia libre de transgénicos para 2020: ¿lo logrará?

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Rusia quiere convertirse en una potencia libre de transgénicos para 2020: ¿lo logrará?

El uso de transgénicos se ha popularizado en todo el mundo, y a pesar de que siguen usándose con la premisa de terminar con el hambre en el mundo, este uso aún no ha quedado muy claro. En verdad, lo que sabemos es que la modificación genética de nuestros alimentos es lo que permite que sean rociados con pesticidas y sustancias tóxicas sin que la planta muera.


Pero un país, de manera bastante sorpresiva, está intentando al parecer un camino diferente: Rusia planea convertirse en un exportador de productos orgánicos y acabar con estos productos alterados.  

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Siendo actualmente un exportador de hidrocarburos, Rusia está buscando cambiar eso, y convertirse en el mayor exportador de trigo y maíz, específicamente orgánico.     


Rusia exportó 27,8 millones de toneladas métricas de trigo, más que toda la Unión Europea

La meta de Rusia

En la última campaña comercial, que se desarrolló entre julio de 2016 y junio de 2017, Rusia exportó 27,8 millones de toneladas métricas de trigo, más que toda la Unión Europea. En este 2018, predice el Departamento de Agricultura de EE. UU., Rusia exportará 31.5 millones de toneladas métricas, aumentando su ventaja global; ya enfrenta limitaciones de infraestructura debido al rápido crecimiento.

Alexander Tkachev, el ministro de Agricultura de Rusia, ha dicho en repetidas ocasiones que considera que el grano eventualmente desplazará al petróleo como la principal fuente de ingresos de exportación del país.

Rusia es el mayor exportador de maíz de toda la Unión Europea

El problema de los transgénicos

Según Greenpeace: “Un transgénico u organismo modificado genéticamente (OMG) es un organismo vivo que ha sido creado artificialmente manipulando sus genes. Esta rama de la biotecnología permite franquear las barreras interespecíficas y crear seres vivos que no podrían ocurrir en la naturaleza.

Tras más de 20 años en el mercado sigue sin haber estudios a largo plazo que demuestren su seguridad para los seres humanos. Más de 300 científicos independientes han firmado un manifiesto internacional afirmando que no existe un consenso científico sobre su seguridad”.

Por eso, más allá de los intereses económicos, es interesante ver cuando las potencias buscan una solución orgánica para alimentarnos más sanamente. ¿Se comprometerá realmente Rusia? ¿Y lo logrará?

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