¿Qué pasa con los "productos de desecho" de la industria cárnica?

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¿Qué pasa con los "productos de desecho" de la industria cárnica?

Diferentes ejemplos de utilización de los subproductos de origen animal no destinados al consumo humano (SANDACH). Fuente: PUBLICACIONES DYNA.

¿Te habías planteado alguna vez que sucede con los “productos de desecho” de la industria cárnica? ¿Sabías que la “canal”, la principal parte comestible de los animales, representa tan sólo un 30-40% del peso vivo del animal? Cada vez más en la industria se intenta “sacar partido” a los despojos de la industria cárnica que otrora fueron considerados como “productos de desecho”. Actualmente, por ello, nos referimos a ellos como “subproductos”. Y como subproducto, puede ser valorizado, es decir, puede ser aprovechado para la obtención de otros elementos de interés.

 
Seguro que todos recordáis la crisis por la comúnmente conocida como “la enfermedad de las vacas locas”, cuyo nombre científico es Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB). Esta enfermedad se produce por la acumulación de una proteína infecciosa, el prión, en el cerebro del animal. A raíz de esta crisis de seguridad pública, entre otras, se evidenciaron las consecuencias del uso indebido de algunos subproductos animales para la salud pública y la salud animal, la seguridad de la cadena alimentaria y la confianza de los consumidores. Por ello, la Unión Europea endureció la legislación respectiva a subproductos de origen animal, en particular, a aquellos no destinados al consumo humano, también conocidos como SANDACH. Los SANDACH se definen, según el Reglamento europeo 1069/2009 como “cuerpos enteros o partes de animales, productos de origen animal u otros productos obtenidos a partir de animales, que no están destinados para el consumo humano, incluidos los oocitos, los embriones y el esperma”.

¿Por qué es tan importante “valorizar” estos productos? Porque, por ejemplo, España produce 1,6 millones de toneladas anuales de SANDACH en mataderos, además de unas 350.000 toneladas en explotaciones, según estimaciones del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA). ¿Produciendo tanta cantidad de subproductos realmente tiene sentido “tirarlos a la basura” en vez de encontrarles un uso adecuado? Además, cuanto mayor valor se pueda encontrar a estos subproductos, menos costes de gestión repercuten en la empresa.

Según el riesgo que suponga cada subproducto SANDACH se clasifica en una determinada categoría, siendo la categoría 1 la de subproductos más peligrosos y la categoría 3 los de menor riesgo. Se trata de listas de subproductos bastante completas y detalladas.  También se especifican las posibles vías de aprovechamiento que pueden tener los diferentes subproductos de cada categoría, y en caso de que no puedan ser aprovechados, se especifica cómo debe ser su eliminación.

Entonces, ¿qué es lo que se hace en la Unión Europea con cada uno de estos subproductos y qué se puede obtener de ellos?

El material de la categoría 1 puede ser eliminado como residuo mediante incineración; eliminado o valorización mediante coincineración; en algunos casos (artículo 8, letra a), incisos i) y ii) y artículo 8, letra f) del Reglamento 1069/2009) eliminado mediante enterramiento en vertedero autorizado; podrá ser usado como combustible; y también para producción de productos con fines técnicos (cosméticos, sanitarios, veterinarios, etc., tal como lo define la normativa en el Reglamento 1069/2009).

El material de la categoría 2 podrá ser eliminado como residuo mediante incineración; eliminado o valorización mediante coincineración; en un vertedero autorizado; se utilizará para la fabricación de abonos y enmiendas del suelo de origen orgánico; se compostará o transformará en biogás; se aplicará a tierra sin procesamiento previo en caso del estiércol, del contenido del tubo digestivo  separado del tubo digestivo, de la leche, de los productos a base de leche y del calostro,  si la autoridad  competente considera que representa un riesgo para la salud pública; se utilizará como combustible; o se empleará para la fabricación de productos derivados.

El material de la categoría 3 puede ser eliminado como residuo mediante incineración; eliminado o valorizado mediante coincineración; eliminado en vertedero autorizado; compostado o transformado en  biogás; utilizado para la  fabricación de alimentos crudos para animales de compañía; utilizado como combustible; empleado para la fabricación de los productos derivados;  aplicado directamente a tierra en el caso de la leche cruda, del calostro y de sus productos derivados, si la autoridad competente considera que no suponen un riesgo para la salud pública; o se podrá procesar para la fabricación de piensos para animales de peletería, de compañía y de granja y abonos y enmiendas del suelo, de origen orgánico.

La normativa establece una serie de requisitos para asegurar que existe una homogeneidad en el procesamiento de estos subproductos, de tal manera que se eviten fallos que puedan conducir a nuevas alertas de seguridad en la salud pública y la salud ani­mal, la seguridad de la cadena alimentaria humana y ani­mal y la confianza de los consumidores. Por ejemplo, se establecen los métodos por los que se podrá producir la transformación de los subproductos, compostaje o transformación en biogás; cómo deben ser las instalaciones de las plantas de incineración y coincineración y dónde deben estar ubicadas, qué tipo de materias primas podrán ser usadas para la elaboración abonos y enmiendas del suelo de origen orgánico, para alimentación animal o para animales de compañía, entre otros.

En cuanto a los productos derivados con fines técnicos, se especifican los requisitos específicos para los siguientes tipos de subproductos:

• Sangre y hemoderivados de équidos.

• Pieles de ungulados y derivados de las mismas.

• Trofeos de caza y otras preparaciones.

• Lana, pelo, cerdas, plumas y trozos de plumas y plumón.

• Pieles de peletería.

• Subproductos de la apicultura.

• Grasas extraídas de materiales de las categorías 1 o 2 para usos oleoquímicos.

• Derivados de grasas de la categoría anterior.

• Cuernos y productos a base de cuerno, salvo la harina de cuerno, y a las pezuñas y productos a base de pezuña, salvo la harina de pezuña, destinados a la producción de abonos o enmiendas del suelo de origen orgánico.

• Aceite de pescado destinado a la producción de medicamentos.

Ahora ya sabes dónde acaban los (ya no) “desechos” de origen animal. Si deseas más información sobre subproductos de la industria cárnica, no dudes en consultar la bibliografía. Recuerda que además de consultar la normativa comunitaria, cada país o incluso cada región puede tener reglamentación específica.

1. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA)

2. Reglamento (CE) nº 1069/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, por el que se establecen las normas sanitarias aplicables a los subproductos animales y los productos derivados no destinados al consumo humano y por el que se deroga el Reglamento (CE) nº 1774/2002 (Reglamento sobre subproductos animales) («DOUE» núm. 300, de 14 de noviembre de 2009, páginas 1 a 33).

3. Reglamento (UE) nº 142/2011 de la Comisión,de 25 de febrero de 2011, por el que se establecen las disposiciones de aplicación del Reglamento (CE) nº 1069/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establecen las normas sanitarias aplicables a los subproductos animales y los productos derivados no destinados al consumo humano, y la Directiva 97/78/CE del Consejo en cuanto a determinadas muestras y unidades exentas de los controles veterinarios en la frontera en virtud de la misma («DOUE» núm. 54, de 26 de febrero de 2011, páginas 1 a 254).

4. Reglamento (UE) 2015/9 de la Comisión, de 6 de enero de 2015, que modifica el Reglamento (UE) nº 142/2011, por el que se establecen las disposiciones de aplicación del Reglamento (CE) nº 1069/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establecen las normas sanitarias aplicables a los subproductos animales y los productos derivados no destinados al consumo humano, y la Directiva 97/78/CE del Consejo en cuanto a determinadas muestras y unidades exentas de los controles veterinarios en la frontera en virtud de la misma («DOUE» núm. 3, de 7 de enero de 2015, páginas 10 a 33).



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