Por qué el verano "despierta" las várices y cómo evitarlo

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Por qué el verano "despierta" las várices y cómo evitarlo

Las personas que sufren de várices saben lo molestas que suelen ser, tanto a nivel estético como físico, ya que son consecuencia de una circulación deficiente, y por eso traen varios problemas aparejados. Suelen ser consecuencia de pasar mucho tiempo sentados o de pie.


Pero además, quienes tienen varices probablemente reconocen un enemigo: el calor. Cuando llega el verano, parece que las várices "despertaran", haciéndose más gruesas, y acompañándose de piernas hinchadas que pueden causar mucha molestia y también miedo a que no deje de empeorar.

Es que el calor brinda el ambiente óptimo para la proliferación de las várices, sin embargo, también es la mejor época del año para combatirlas, solo hay que saber cómo tratarlas.

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Con el calor  se produce una vasodilatación, las venas aumentan de calibre, y por ello aumenta el edema, la inflamación

¿Por qué empeoran con el calor?

Según la ONG Cuida tus Venas; Fidel Fernández, especialista en Angiología y Cirugía Vascular y presidente del CEFyL: “Con el calor se produce una vasodilatación, las venas aumentan de calibre, y por ello aumenta el edema, la inflamación, y por ende, las molestias de las varices”.  Es decir que el empeoramiento de la condición durante el verano es común y bastante inevitable. Sin embargo, al mismo tiempo, la vasodilatación permite que sea más fácil tratar las várices para que en el próximo invierno mejoren con respecto al anterior. Solo hay que reforzar, en la época estival, los cuidados que deberían tenerse siempre.

Usar el calor a tu favor

El verano es propicio para iniciar una vida saludable

El Dr. Fernández afirma que, aunque el calor influye de manera negativa en la patología venosa, hay que darle la vuelta a la situación y aprovechar esta época en la que “disponemos de más tiempo para realizar una vida más sana, más activa, disfrutar de ocio y deporte al aire libre, tomar más líquidos, frutas y verduras".

Por ello propone aprovechar la época para promover una “estrategia venosaludable”:

  • Hacer una vida más sana, cambiando los hábitos de dieta (menos calorías, menos grasas, más fibra y fruta, mayor hidratación y menos sal y aditivos). Acercarnos a nuestro peso ideal es beneficioso no sólo para nuestras venas, sino también para nuestras arterias, corazón y articulaciones.
  • Cambiar nuestros hábitos de ejercicio, andar por la playa (con los tobillos en el agua donde rompen las olas) y sobre la arena es muy adecuado, ya que combina el masaje de las olas con la acción de la bomba venosa plantar, que activa vigorosamente el retorno venoso.
  • Hay un ejercicio muy adecuado para el retorno venoso, la natación. Durante la natación ejercitamos los músculos de todo el cuerpo, estamos en situación casi horizontal (la que mejor permite el retorno de las venas al corazón) y el agua a nuestro alrededor produce un masaje continuo con una temperatura que mejora el tono venoso.
  • Aplicación de cremas de efecto frío (o masajes directamente con crema fría, metiendo cualquier tipo de crema hidratante en la nevera), ya que activa el retorno venoso y disminuye la congestión, hinchazón y cansancio de las piernas que producen el calor y la inmovilidad.
  • Parar dos o tres veces al día para tumbarse con los pies en alto, sobre algunos cojines o sobre los apoyabrazos del sofá, ya que, gracias a estos descansos, el edema sufrirá menos y no tiene que aguantar todo el día.
  • En el caso de las embarazadas se deberán extremar estas medidas, ya que el calor, junto con las modificaciones del embarazo (influjo hormonal, compresión del bebé dentro de la pelvis, aumento del peso, relajación de la musculatura lisa…), aumentan la aparición de las varices.

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