Plan de 12 meses de transformación interna: qué hacer cada mes para crecer

Se termina el año, y estos días son los momentos de balances por excelencia. Y, después del balance, vienen los propósitos para el año nuevo.

Una de las maneras más eficientes de conseguir aquellas cosas que estés deseando hacer en este año que entra, es convertirlas en hábito.

Muchas veces, la gente cree que lograr sus objetivos es cuestión de voluntad. El problema, es que la voluntad es finita: se acaba. Por eso, lograr instalar un cambio en nuestra vida a través de acciones pequeñas pero constantes es mucho más efectivo. Eso es un hábito.

Básicamente, el hábito es aquello que hacemos sin pensar, y sin tener que tocar nuestras reservas estratégicas de voluntad. Aunque hay distintas teorías, todos coinciden en que realizar una acción todos los días durante un período de tiempo relativamente corto es la manera de instalar un hábito.

Como 30 días es una cantidad de tiempo muy apropiada para instalar un hábito, te proponemos que, este año, te plantees un objetivo por mes. Lo que usualmente hace fallar nuestros propósitos de año nuevo, es que queremos cumplirlos todos en enero.

En cambio, si te pones un objetivo mensual y lo conviertes en hábito, al final del año habrás hecho un enorme cambio en tu vida. Incluso si cumples la mitad de los hábitos que te has propuesto, ya será un gran avance.

Si no sabes bien cómo empezar, te proponemos un hábito por mes para que tengas una vida mejor. Claro que puedes cambiar todo lo que quieras, pero te servirá de base para comenzar el año lleno de energía.

Enero: sé consciente con tu alimentación

Luego de las fiestas, parece que el gran objetivo de nuestra vida es empezar a comer menos y más sano. ¿Por qué no aprovechar ese envión para convertirlo en hábito?

Si quieres un cambio significativo y bastante fácil, intenta esto en enero: tomar dos litros de agua, y una porción de verduras todos los días. Absolutamente todos.

Intenta cambiar el puré por ensalada, y los refrescos por agua. Verás cómo ese pequeño cambio hace una gran diferencia.

Febrero: aumenta progresivamente el ejercicio

Si en enero has mejorado tu alimentación, querrás empezar a cuidar también el cuerpo. Recuerda, para generar un hábito no es necesario que vayas dos horas por día al gym.

Si no haces nada, empieza con 10 minutos al día y luego, a medida que te sientas cómodo, ve aumentando la intensidad. Si ya haces actividad física, puedes aprovechar febrero para vencer la pereza que en diciembre y enero es habitual, y que quizás te haya hecho perder un poco el ritmo, entre fiestas y vacaciones.

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Marzo: Planifica el resto del año

En marzo suele empezar la rutina más intensa, y es un buen momento para comenzar con el hábito de planificar.

Hay muchas técnicas para hacerlo, pero lo más importante que debes hacer es comprar (o hacer) una agenda y dejar asentado el día anterior qué harás al día siguiente.

Si logras eso, ya darás un paso enorme. Si quieres ir un poco más allá, intenta no dejar las cosas para mañana. Cuando la pereza te esté por ganar, recuerda que estás generando un hábito.

Verás que mejora mucho tu gestión del tiempo.

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Abril: levántate más temprano cada semana

La sensación de que necesitamos días de 25 horas nos sucede a todos, y en abril, cuando el año ya retomó su ritmo, es muy habitual. ¿Qué tal levantarte antes para hacer algo que disfrutas?

Por eso, este hábito es indispensable. Intenta levantarte 10 minutos antes de lo que acostumbras la primera semana, 20 la segunda y así.

Si logras levantarte todos los días una hora antes de lo que acostumbras, verás que tienes mucho más tiempo para las cosas que te gustan.

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Mayo: dormir suficiente

La idea de levantarse más temprano no era dormir menos: debes acostarte más temprano.

Dormir entre 7 y 9 hs., por día es lo que el cuerpo necesita para estar saludable. De otro modo, te estarás sobreexigiendo, y eso no terminará bien.

Aprovecha este mes para acostarte lo suficientemente temprano: verás que luego de un mes durmiendo 8 hs., no querrás volver a dormir menos por nada del mundo.

Junio: comienza a meditar

No hay persona que no coincida en esto: empezar a meditar es un cambio rotundo de vida.

Justo en la mitad del año, con muchos cambios realizados pero muchos en camino, es un buen momento para dedicarse a calmar la mente.

La meditación previene trastornos de ansiedad, ayuda a vivir más y mejor el presente y ayuda al cerebro.

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Julio: escuchar música

La música es una herramienta que hace muy bien a la mente, y que a veces no aprovechamos lo suficiente. Quizá te pasas el día tan estresado, que no te tomas un rato para escuchar música.

No hablamos de tener la radio encendida de fondo sin más. Sino de que la música te acompañe de verdad.

Busca un momento del dia en el que la música podría ser la mejor compañera y no la estás aprovechando, e incorpórala a esa rutina.

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Agosto: Escribir cada día a un amigo

Es un buen hábito, que te permitirá afianzar tus relaciones. Cada día, pregúntale a un amigo cómo está. No importa si hace tiempo que no lo ves… ¡Mejor aún!

A veces estamos tan aislados durante nuestro día a día que olvidamos pensar en las personas importantes de nuestra vida. Agosto será el mes de pensar en ellas más que nunca.

Septiembre: ejercita la gratitud

El hábito de agradecer cada día todo lo bueno que tienes te hará sentir más dichoso. Pues tomarás consciencia de la enorme riqueza que te rodea.

Una buena manera de empezar es anotando, cada noche, tres cosas que agradeces de ese día.

Seguramente al terminar el mes serán muchas más.

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Octubre: leer más

El hábito de la lectura es muy importante, especialmente en esta época de tanta información. Te permite mejorar la concentración, vivir más el presente, además de que despierta tu creatividad.

Una buena idea para empezar a instalar el hábito de la lectura en tu vida es cambiar el móvil por un libro cuando usas el transporte público. Puede parecer poco, pero al final de mes habrás leído un montón.

También puedes cambiar por un libro el rato que dedicas a mirar una serie por la noche. No sólo leerás más, sino que también dormirás mejor.

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Noviembre: sé más ecológico

Ya te has empezado a cuidar a ti mismo, y eres una persona mucho mejor. ¿Por qué no empezar a cuidar el planeta en el que vives?

Este hábito se puede expresar de muchas maneras: reduciendo el uso del coche, cuidando el agua, reciclando…

Tú sabrás cuál es la mejor manera para ti, pero tomar consciencia ambiental y empezar a cuidar tu entorno es un cambio fundamental, no sólo para ti, sino para todos.

Diciembre: haz lo que te apasiona

Este bien podría haber sido el primer hábito, pero lo dejamos para el final por un motivo.

Si empiezas el año haciéndote tiempo para lo que más te gusta, puede que pasado un tiempo sientas algo muy feo: culpa. Culpa por estar haciendo lo que amas, cuando “tienes tantas cosas que hacer”.

Así que en diciembre, ahora que ha pasado un año y has cumplido con todo lo que “debías”, es hora de tomar el último gran hábito: darte tiempo para tu pasión.

Puede ser tocar un instrumento, bailar, escribir, jugar al fútbol… No importa lo que sea, pero es lo que a ti más te gusta. Date un tiempo todos los días para dedicarte a ello que te hace feliz y verás que terminas el año con mucho entusiasmo.

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