NO ERES VÍCTIMA DE TUS GENES

91
NO ERES VÍCTIMA DE TUS GENES
91

Una nueva confirmación de la idea de que nuestras creencias se traducen en cambios fisiológicos en nuestro organismo procede de los laboratorios de aquellos que estudian el campo de la biología molecular llamado "epigenética", que significa "control sobre los genes". Y ¿qué está "sobre los genes" cuando hablamos del control epigenético?

Sí. Lo adivinaste. La mente. Resulta que, aunque no puedes cambiar tu ADN, sí puedes utilizar el poder de tu mente para modificar la forma en que se expresa tu ADN. El determinismo genético tradicional, tal como dilucidaron Watson y Crick, que descubrieron la doble hélice del ADN, corrobora la idea de que todo en el cuerpo está controlado por nuestros genes: básicamente, nuestros genes son nuestro destino. Si esto es cierto, somos literalmente víctimas de nuestros genes. Enfermedades del corazón, cáncer de mama, alcoholismo, depresión, colesterol alto; lo que sea. Si es un rasgo de la familia, estás basicamente perdido. 

El dogma del determinismo genético, tal como se ha enseñado tradicionalmente, es sencillo. Has nacido con tu ADN, el cual se replica, después como ARN, antes de traducirse en una proteína. Pero el estudio de la epigenética no cubre las nuevas teorías que ponen en entredicho toda la noción del determinismo genético.

Los científicos creen que factores externos, como la nutrición, el entorno en el que vivimos, incluso los pensamientos y emociones, pueden influir en las proteínas reguladoras que determinan en qué forma el ADN va a expresarse. En otras palabras, no todo está preestablecido biológicamente como pensábamos. 

Cada vez se sabe más sobre la fisiología de lo que ocurre cuando crees que vas a estar sano frente a lo que ocurre cuando crees que vas a enfermar. Sin embargo, para muchas personas, nuestros pensamientos sobre la salud provienen de nuestra infancia, cuando pudieron haberse programado pensamientos negativos sobre nuestra salud en nuestras mentes en contra de nuestra voluntad. 

Por desgracia, la mayoría de personas no estamos programadas para tener pensamientos positivos sobre la salud. En su lugar, desde que éramos niños, nuestras mentes se han programado con creencias que sabotean nuestros esfuerzos para pensar a estar sanos y felices de forma óptima. Las creencias como "me resfrío con mucha facilidad", "siempre como en excesos", "probablemente no voy a vivir mucho tiempo" y "en mi familia hay predisposición al cáncer" hacen que la mente desencadene mecanismos fisiológicos que dañan al organismo.

Estas creencias programadas que se originan en la infancia no sólo son aplicables a la salud física. También son de aplicación a creencias autolimitantes más profundas y amplias ("no valgo para nada", "no soy lo suficientemente listo", "nadie me querrá nunca"). 

Fuente: La mente como medicina. Dra. Lissa Rankin.

Comentarios