"Me gusta el mate sin trabajo infantil", el emotivo documental que recorre el mundo

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El mate es una de las infusiones típicas del sur de América Latina, y acompaña a las personas durante todo el día. Sin embargo, algo que resulta tan cotidiano para muchas personas, tiene por detrás una historia marcada por la desigualdad y el trabajo infantil que se oculta tras los envases.


Para denunciar y hacer pública esta realidad que no sale en la primera plana de ninguno de los medios de comunicación más reconocidos de la región, la ONG Posibl, referente en contenidos y campañas de impacto social, creó el documental “Me Gusta el Mate Sin Trabajo Infantil” que ya fue visto por alrededor de 60 millones de personas.  

El documental retrata cómo es la producción de yerba mate y va unido, a su vez, con una petición llevada adelante por Patricia Ocampo y Jorge Kordi (representantes de la ONG Un Sueño para Misiones) para buscar erradicar el trabajo infantil en la cosecha de yerba mate en Misiones.  Dicha petición se difunde y puede firmarse online mediante la plataforma Change.org

Sumada a estas acciones, se presentó además en el Congreso un proyecto de ley para implementar una certificación de cosechas de manera que los consumidores puedan reconocer qué productos no implican en su elaboración el trabajo de niños. La propuesta es que los productos cuesten un poco más de dinero para destinarlo al salario de las familias cosecheras. 

¿Cómo es la realidad de quienes trabajan en las cosechas de yerba mate?

documental yerba mate

En Argentina, alrededor de 75 mil hombres, mujeres y niños viven de cosechar yerba mate. La provincia de Misiones es una de las principales productoras del país, generando el 90% de la yerba que se consume en Argentina y el 60% de la adquirida en el exterior. Pero su producción incluye un 16% de trabajo de menores, hijos de “tareferos” (cosechadores manuales de yerba mate) que nunca fueron a la escuela, ya que entre los 4 y 13 años comienzan a trabajar.  De hecho, en el 2013, tres adolescentes de 13, 14 y 17 años murieron cuando un camión con yerba que los trasladaba desbarrancó.  

La cosecha de yerba mate implica cortar las ramas de la planta con serrucho o  tijera; separar la hoja del palo grueso (" quebranza") y embolsarla.  Luego, esas bolsas son trasladadas en las espaldas de los trabajadores hasta el camión. De todo ese proceso, los "tareferos" reciben el cobro de un jornal, es decir que trabajan a destajo según su destreza y capacidad física. 

Más del 80% de los trabajadores están en negro, es decir, sin inscribirse formalmente como trabajadores y sin que el empleador pague las cargas sociales correspondientes para garantizar derechos como salud y jubilación. Por eso, es la informalidad la que hace que las pocas marcas que concentran el mercado (Taragüí, Rosamonte, Amanda, Cruz de Malta, Nobleza Gaucha y La Tranquera) obtengan grandes ganancias explotando a sus trabajadores. 

yerba mate misiones- documental

El documental, además, visibiliza los testimonios de quienes trabajan en las plantaciones de yerba mate a diario, revelando el modo y las condiciones en que viven y trabajan.

Cerca del 80% de las familias utiliza letrinas y casi la mitad no tiene acceso al agua potable. "Como tienen que trabajar y no pueden mantener dos viviendas, se llevan a las familias. Viven en carpas, sobre colchones, que ni siquiera son colchones. Toman agua, si hay un arroyo. Se asean y van al baño en el monte. Comen reviro (mezcla de harina, sal y agua) y chipa, una o dos veces por día, y trabajan entre 10 y 12 horas de corrido”, señala Patricia Ocampo, una ex tarefera.

yerba mate trabajo infantil documental mate

El documental además abre nuestros ojos y nos pone de frente a una realidad que la vorágine del mercado del consumo nos hace olvidar: que todos los objetos que nos rodean han sido producto del trabajo de otras personas. No son solo entes o cosas que aparecen ante nosotros así porque sí. Detrás de ellos se encuentran historias y procesos que, muchas veces, y a fin de reducir costos, implican explotación y condiciones paupérrimas de trabajo. Solo que la publicidad se encarga de hacer que esto no sea visible en el “packaging”.

“Creo que nadie quiere ser así porque elija serlo; creo que nadie quiere ser pobre. Tenemos que salvarnos entre todos y esto está en vernos más, aunque ver, más que mirar, al otro implique involucrarse y no escaparle al dolor”, señala Patricia Ocampo.

Tú también puedes sumarte a la petición y conocer más mirando el documental aquí: 

Fuentes:
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