Materiales reciclados en arquitectura.

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Materiales reciclados en arquitectura.
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Casa con botellas: ¿una opción correcta?

Reciclar es bueno. Es un concepto que las sociedades industrializadas han descubierto, cuando las no industrializadas estaban comenzando a olvidarlo. Menos mal.


La llamada “economía azul” abre nuevos horizontes, al transformar lo que hasta ahora eran residuos contaminantes, en materias primas a las que se puede agregar valor. Maravilloso. Parece que se ve la luz al final del túnel. Si conseguimos que lo que hasta ahora era un problema ambiental se transforme en un negocio rentable, parecería que estamos acercando dos puntas que estaban muy distantes.

La arquitectura no es ajena este fenómeno. Comenzó tímidamente, con el reúso de aberturas de demolición, viejos aparatos sanitarios, cerámicos finos, tejas de época, molduras difíciles o imposibles de conseguir u obras maestras de la herrería. Y como se puede suponer, se creó un negocio alrededor de esto.

Más recientemente, estamos asistiendo a un uso creciente de los llamados materiales naturales. La idea es reflotar antiguas técnicas, que permitían construir con lo que la naturaleza nos brinda, haciendo pocas transformaciones, con el consiguiente ahorro energético. Y acompañando este movimiento, surgieron voces que mostraron la conveniencia de combinar esto con materiales de desecho: cubiertas, envases PET, latas. Algunas de esas voces, como el Arquitecto Reynolds y su concepto de la Earthship (nave tierra en castellano), se volvieron virales gracias al video “El guerrero de la basura”.

Este concepto ha sido bien recibido dentro de la comunidad permacultural, en el entendido de que, al usar residuos como materias primas, estamos contribuyendo a conservar, cuando no a recuperar nuestro tan dañado ambiente.

Hasta ahí, todo bien. Pero saben, el concepto me rechina un poco, tanto en lo general, como en lo particular. Y estoy consciente de que estas reflexiones resultarán polémicas. He tenido más de una animada discusión con algún amigo/colega sobre esto. Las opiniones, tanto a favor como en contra, serán bienvenidas, pues la idea de este artículo es llamar a la reflexión, pero…..CON RESPETO, POR FAVOR.

Comenzaré por mis dudas a nivel del concepto en general. Es más filosófica que práctica. Y la presento en forma de pregunta: ¿tengo yo que hacerme cargo de los residuos que generan otros?

Veamos por ejemplo, el de los envases PET. ¿Tiene sentido que yo rellene los muros de mi casa y me encierre en una jaula de envases PET que…

a) …yo no permití que alguien fabricara.
b) …yo no fabriqué.
c) …yo no compré.
d) …ni siquiera consumí su contenido.

Mi reflexión sigue así:

a) Es el Estado quien determina las normas relativas a la conservación ambiental. Y a través de sus organismos de control, hace cumplir las normas pertinentes. Corresponde, entonces, al Estado, si permite que alguien utilice estos envases, crear los mecanismos de recolecta y reciclaje correspondientes.
b) El fabricante o proveedor del producto envasado, de no mediar una acción del Estado, debería ocuparse de esto, viéndolo como una Responsabilidad Social Empresarial. Pero además, está claro que el reciclaje de envases PET hoy, realizado en determinadas condiciones, es un negocio rentable. ¿Por qué no incorporarlo al modelo de negocios?
c y d) El consumidor, si tiene la posibilidad de elegir, debería optar por usar envases de vidrio, en detrimento de los de plástico.

No siempre está esta opción y volvemos al Estado y al proveedor del producto y su responsabilidad en esto. ¿Algunas bebidas dan esa opción otras no? ¿Deberíamos legislar al respecto? ¿Deberíamos los consumidores pedir que se legisle al respecto?
La respuesta que me surge es SI. Pero mientras tanto, mientras no nos movilizamos masivamente pidiendo esto, algunos toman la responsabilidad de mitigar el impacto que producen otros. ¿Es justo esto?

También es un tema de salud, pues está comprobado que los alimentos envasados en PET pueden recibir ser contaminados químicamente a ciertas temperaturas, no muy altas.

Vayamos al concepto en particular.

Ciertos materiales, usados en el reciclaje, son tóxicos. Los polímeros, por ejemplo (el PET es uno de ellos), continúan emitiendo gases a la atmósfera, aunque en cantidades ínfimas. Pero en concentraciones importantes, estas cantidades pueden llegar a ser relevantes. Esto es sabido por algunos, pero ignorado por muchos. Pueden desprender antimonio y ftalatos.*

La pregunta es, entonces, si quiero ayudar, ¿por qué poner a mí y a mi familia en una situación de este tipo rellenando las paredes de barro de mi casa ecológica con plástico contaminante? Lo mismo sucede con las cubiertas de caucho. ¿Es realmente sano vivir en una Jaula de Faraday, creada por las mallas metálicas que forman la estructura de estas ruedas? ¿El caucho sintético, emite o no gases tóxicos a temperatura ambiente? ¿Tengo la certeza de que eso no sucede? ¿Está disponible toda la información? ¿Por qué es un material imposible de reutilizar, a la fecha? Hasta donde sé, no pueden hacerse nuevas cubiertas con el caucho de las viejas. Existen otras soluciones, como molerlo y mezclarlo con asfalto, pero la reutilización en cuanto a la función, no está disponible hoy (2016).**

¿Y finalmente pregunto, si aún así quiero hacerlo, ¿por qué no bajar el nivel de riesgo y utilizarlo en lugares que no impliquen un peligro potencial, real o imaginario, para mí y para mi gente? Me estoy refiriendo a espacios no habitables, muros perimetrales o de contención y cualquier otro uso que no implique su contacto prolongado con seres vivos, agua, alimentos.

Estamos aprendiendo. O mejor dicho volviendo a aprender algunas cosas. En otras, estamos descubriendo, fruto de este cambio de actitud que nos lleva a observar con más cuidado CÓMO hacemos las cosas.  Y en el camino, podemos cometer errores. Seguramente los cometeremos. Me pregunto si esto es parte de ese aprendizaje. Porque la verdad es que no tenemos la suficiente experiencia. ¿Qué habrá sucedido con los habitantes de esas casas dentro de veinte o treinta años? No lo sabemos ahora.

Esperemos que cuando lo sepamos, no sea muy tarde.




* Notas sobre los Ftalatos.

Dinamarca es un país con un alto grado de conciencia acerca de los riesgos de las sustancias químicas tóxicas a las que nos podemos exponer cotidianamente y ha dedicado medios a estudiar la potencial exposición humana a algunas de ellas como sucede con los ftalatos, sustancias de las que cada año se mueven más de un millón de toneladas en Europa, sobre todo para su uso en los plásticos. Este país ha promovido, por ejemplo, una Estrategia de Ftalatos e incluso la prohibición de algunos de ellos (en concreto los ftalatos DEHP, DBP, BBP y DIBP) al estimar que las medidas adoptadas en relación a estas sustancias a nivel europeo no estaban sirviendo para controlar los riesgos derivados de la exposición humana a las mismas. Especialmente, se argumentaba, si se tenían en cuenta los efectos de la exposición conjunta a los cuatro ftalatos (al tener ésas sustancias el mismo tipo de efecto en el organismo). El país nórdico decidió prohibir dentro de su territorio la puesta en el mercado de artículos con ésos cuatro ftalatos en concentraciones por encima de 0.1% en una amplia gama de productos para uso en interiores que pueden estar en contacto con la piel o las membranas mucosas
. Algunos ftalatos, como sucede también con otras sustancias disruptoras endocrinas que también pueden estar presentes en los plásticos, podrían causar efectos a niveles muy bajos de concentración. Aunque buena parte de la población europea permanece en la más absoluta ignorancia acerca de los riesgos que pudiera entrañar la presencia de estas sustancias en algunos plásticos -por ejemplo cuando están en contacto con alimentos (especialmente si se calientan y son grasos) o simplemente cuando integran parte de las superficies del interior de una vivienda-, lo cierto es que se han realizado muchos estudios científicos que señalan hacia la existencia de riesgos diversos asociados a estas sustancias. Así por ejemplo, algunos ftalatos han sido ligados a efectos como alteración de la calidad del semen, daños en el ADN de los espermatozoides, reducción de hormonas sexuales en varones adultos, infertilidad, alteraciones en las hormonas masculinas de niños pequeños ligadas a los niveles de ftalatos en la leche materna, acortamiento de la distancia ano-genital en niños varones (tomada como síntoma de virilización incompleta), ginecomastia en adolescentes varones , bajo peso al nacer , endometriosis, obesidad abdominal, resistencia a la insulina, alteraciones de conducta, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, menor inteligencia, partos prematuros... Algún estudio ha encontrado, por ejemplo, una asociación entre la presencia de determinados materiales en el hogar, como el PVC (frecuente fuente de exposición a ftalatos en las casas) y el riesgo de obstrucción pulmonar, asma y alergias .
Y esto es solo lo que se refiere a los ftalatos que son tan solo uno de los tipos de sustancias que pueden estar presentes en los plásticos. Lo que el estudio danés sugiere es que el tema de los plásticos, la determinación de las sustancias presentes en ellos, su capacidad de desprenderse de los mismos y consiguientemente de causar una exposición humana a los mismos es algo que debe ser seguido muy de cerca

El informe es: Problematiske kemiske stoffer i plast . Kortlægning af kemiske stoffer i forbrugerprodukter nr. 132, 2014

Fuente: medio ambiente

** Notas sobre neumáticos.

En Uruguay, por ley los fabricantes e importadores de neumáticos, deben asegurar su correcta disposición o reciclaje. Se está montando una planta industrial que se encargará de su molienda. El material producido, se mezcla con el asfalto, aumentando su elasticidad, adherencia y duración.


Casa hecha con ladrillos de plástico reciclado.
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