Ley de Net Billing apuesta a un país más eficiente

130
Ley de Net Billing apuesta a un país más eficiente
130

Desde el 22 de octubre de 2014 que está en vigencia la Ley de Generación Ciudadana o Net Billing, que permite a los dueños de sistemas con paneles solares –viviendas o pequeños comercios-, ahorrar en sus cuentas de luz, entregar sus excedentes de energía a la red y recibir un pago de parte de las compañías distribuidoras, siempre y cuando tengan un consumo de hasta 100 KW.  


Dado este beneficio, se tendería a esperar un aumento importante en la implementación de sistemas solares de parte de los ciudadanos, sin embargo las empresas del área señalan que la realidad es otra y aún hay falta de información por parte de la población.  

"Da pena ver el poco provecho que se saca de una fuente de energía autóctona y libre de emisiones disponible en abundancia extraordinaria en Chile. A un año y medio de entrar en vigor la ley de Net Billing, la mayoría de los ciudadanos no se ha enterado ni siquiera de su existencia. La falta de información y divulgación sobre las posibilidades que ofrece la ley frena una mayor aplicación. La falta de modelos de financiación que permitan que un sistema solar se pague con el ahorro que genera es otro freno importante”, explica Klaus Dillenberger, gerente de proyectos de Grammer.  

Actualmente en el país el kilovatio hora (KWh) cuesta alrededor de $100. De ese total, la empresa distribuidora devuelve entre el 50% y 60%. Por otra parte, la instalación puede costar entre US$2.500 y US$3.000 más IVA, por lo tanto a pesar de que es muy atractivo el uso de sistemas solares a largo plazo, todavía no se ha masificado, siendo que nuestro país se encuentra muy avanzado en materia de eficiencia energética si lo comparamos con nuestros vecinos.  

Dillenberger agrega que “en Chile estamos lejos de poder hablar de una masificación. Los mega-parques en el norte engordan las estadísticas referente a MWs instalados, pero desde la entrada en vigor de la ley de Net Billing, apenas se han registrado en la SEC unas 110 instalaciones fotovoltaicas hasta 100 kW, o sea, poco más que nada. Casi 40 de ellos son de licitaciones del programa techos solares públicos”.  

Según datos de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), hasta mediados de febrero de 2016, las distintas empresas distribuidoras recibieron un total de 680 solicitudes de información en relación a esta ley, lo que se ha traducido en 481 solicitudes de conexión. Además, el 48% de los proyectos declarados ante la SEC se ubican en la Región Metropolitana y de éstos, ya hay 122 ante el ente fiscalizador, equivalentes a 1,76 MW.  

Olga López, jefe de marketing de Cosmoplas, considera que “la utilización de paneles fotovoltaicos en nuestro país está en una posición de avanzada si se compara con los países latinoamericanos, pero si miramos a los desarrollados estamos en las etapas iniciales donde falta aún mucho. Latinoamérica es un vecindario muy poco homogéneo, donde Chile está en una posición de vanguardia en relación a las mayorías; sin embargo se podría hacer mucho más”.  

Los profesionales ligados al área de la energía solar consideran fundamental estimular también el uso de estos sistemas en la industria así como reforzar las políticas que apuntan a las personas a través de incentivos o ventajas tributarias.  

En este sentido, Klaus Dillenberger agrega que en México se logró aumentar el uso de la energía limpia a través de incentivos fiscales. “El trabajo eléctrico consumido en la industria, el kWh, en la modalidad de contratos BT 3 y 4 o AT 3 y 4 sale barato en Chile (unos 58 CLP), lo que implica un pay-back de la inversión de 12 a 14 años. Para un empresario estos plazos no son atractivos. Peor todavía en clientes libres, con un precio por kWh de 38 CLP, la fotovoltaica no puede competir”.  

Es importante recalcar que la energía solar tiene múltiples beneficios como el bajo impacto medioambiental, la independencia y seguridad del abastecimiento térmico o eléctrico, y el bajo costo operativo.    

“Un sistema fotovoltaico en el sector residencial se amortiza en 6 a 8 años, teniendo una vida útil de 25 años y la energía invertida en la producción de módulos y otros componentes de un sistema solar se recupera en un plazo de 1,5 a 2,5 años. Los sistemas solares permiten, además, independizarse de los proveedores convencionales de energía y la democratización de la generación energética es fundamental para la evolución dinámica de una sociedad civil y de un país,” concluye Dillenberger.  

Comentarios