La verdadera razón de por qué tu pareja se puede parecer a tu padre o madre

Compartir
La verdadera razón de por qué tu pareja se puede parecer a tu padre o madre

Si queremos hallar una respuesta de por qué nuestras relaciones de pareja son insatisfactorias, quizás es nuestra familia hacia donde primero tenemos que observar, y los modelos de pareja y hogar que tuvimos durante nuestro crecimiento.


Cómo fue la relación entre nuestros padres es algo que define hasta cierto punto nuestras expectativas en el amor y nuestra manera de entender las relaciones. Así es como muchos eligen parejas que se parecen a su papá o mamá.

¿Lo has visto en gente cercana o incluso te ha pasado a ti? ¡Pues esto tiene una respuesta bastante lógica!

La psicóloga Rocío Hernández afirma que la imagen de nuestros padres y la relación que tenemos con ellos son factores determinantes a la hora de elegir una pareja. Sin embargo, esto no quiere decir que les echemos la culpa de nuestros fracasos.

"Toda la información que tenemos en la casa durante nuestro crecimiento es la única verdad que conocemos y con ese equipaje salimos a buscar pareja. Si de niña te dicen que eres una mujer espectacular y muy valiosa, igual que si te dicen que eres feo y no te esperaban, tú crees que esa es la realidad. Lo importante es hacer conciencia de eso, darte cuenta de que esa solo es una manera como alguien te ve, pero tienes que hacer un camino para ir a buscar más de ti."

[ También te puede interesar leer: 10 preguntas y respuestas acerca de las parejas que siempre quisiste conocer ]

Seguro de que alguna vez has notado que la pareja de alguien se parece extrañamente a uno de sus padres o incluso que se asemejan entre ellos. ¡Todos conocemos parejas así! Quizá solo lo habías anotado en tu mente como una anécdota curiosa, pero tiene una razón fundamentada.

El complejo de Edipo y de Electra


De acuerdo con la psicología, existen dos tipos de complejos que explican a la perfección este tema. Como en el famoso mito griego, el complejo de Edipo es un conjunto de sentimientos que tienen los hombres en la niñez, un profundo sentimiento de amor y apego hacia la madre, incluso adquieren cierta rivalidad hacia el padre. Por el otro lado, el complejo de Electra sucede en las niñas, quienes adquieren un sentimiento inconsciente de este tipo hacia sus padres.

De esta manera, tendemos a idealizar y buscar modelos similares a nuestros padres. Sin embargo, no siempre son patrones saludables, por ejemplo, si el padre o madre de alguien tiene problemas de adicciones, es probable que busquen inconscientemente a una pareja con estos problemas.

La manera como nos relacionamos en la infancia con nuestras figuras cuidadoras nos puede llevar a futuro a ser los desapegados en una relación o su opuesto, intensos. Estos últimos no completaron su desarrollo en la etapa infantil en la que comienzan a buscar autonomía. Por ejemplo, cuando los niños quieren empezar a hacer algo solos y sus padres los cohíben: “No hagas eso, yo te ayudo, déjalo ahí, yo lo organizo”, y coartan esa búsqueda de independencia. Por eso, en la edad adulta, buscan parejas que sean ese soporte de tiempo completo, que les ayuden a tomar decisiones y a llevar su vida, porque sienten que por sí mismos no pueden.

Mientras tanto, los más desapegados, que se relacionaron con papás fríos y distantes, así educan a sus hijos. Si ellos intentan tener un acercamiento más profundo, no se lo van a permitir.

La relación entre ellos, la manera cómo nos ven y cómo los vemos hace parte fundamental en la construcción de nuestra autoestima. Y con este equipaje, salimos a buscar a la pareja.

Pero no necesariamente tiene que suceder así en todos los casos. Todo depende de cada persona, incluso hay algunos que buscan a alguien completamente opuesto a los padres.

[ También te puede interesar leer: Esta podría ser la causa por la que más parejas que aún se aman se separan ]

Normalmente, los humanos tendemos a repetir lo que aprendemos durante la infancia, así que si tu pareja se parece a tu padre o madre, no sólo en lo físico sino en la personalidad, ¡no te preocupes!, es algo completamente normal y muy frecuente.

Fuentes:
Comentarios