La poda excesiva mata árboles

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La poda excesiva mata árboles

Mochar la copa de los árboles no sólo les provoca daños; también puede matarlos.

Veo situaciones como la de la foto a diario, y me disgusta. Los árboles son seres vivos, y encontrar muchos de ellos muertos por un exceso de poda me inspira tristeza.


El arbolado urbano de las ciudades, con su copa, no sólo protege a los transeúntes del calor o de la lluvia; también disminuye la temperatura ambiente, resulta atractivo desde el punto de vista estético, y nos conecta con una porción de naturaleza, tan importante en medio de las urbes.

Existe una creencia popular: “los árboles crecen más rápido cuanto más se los poda”. Esto es cierto; pero no implica que esta poda sea beneficiosa para ellos. Una vez que los árboles pierden sus hojas, necesitan reponerlas con rapidez para poder fotosintetizar, es decir, para lograr alimentarse. En efecto, a fin de compensar el estrés provocado por la eliminación del follaje, los árboles necesitan lanzar rápidamente ramas y hojas, es decir, elementos con clorofila para poder crear hidratos de carbono gracias a la luz del sol. Es por este motivo que “crecen más rápido” (y no porque estén felices de haber perdido la mayoría de sus ramas).

Otro aspecto negativo de la poda de este tipo (mal hecha y desmesurada) es que las ramas se cortan en el medio, y de allí parten las nuevas ramillas, que son mucho más delgadas. La inserción de las ramas finas sobre las gruesas es débil, y por tanto, cuando las nuevas se desarrollan, corren el riesgo de quebrarse en esa unión (por acción del viento, la nieve, etc.). Lo ideal, por lo tanto, es cortar las ramas en su inserción en el tronco, de manera que las remanentes mantengan su forma cónica, que les da flexibilidad (como sucede con una caña de pesca), y no queden muñones (ramas mochadas), que además de ser débiles resultan estéticamente desagradables. 

Los árboles tienen una forma natural, como cada uno de nosotros. Preservarla es respetar la vida. Nada justifica estas podas brutales , ni siquiera el hecho de que haya cables por encima de la copa. Si es necesario podar algún ejemplar para hacerlo compatible con la infraestructura (cables, carteles, paredes, etc.), se pueden remover (en su punto de inserción) solamente las ramas necesarias, sin afectar la estructura ni la fisiología del árbol. Los cables, por ejemplo, pueden pasar perfectamente entre dos ramas que sobresalen por encima de ellos. Y una poda a tal efecto puede hacerse sin afectar la forma natural del árbol.

Por favor, dejemos de destrozar árboles. Si ellos interfieren con nuestra vida o actividades, llamemos a personas idóneas en el arte de podar, y cortemos solamente las ramas indispensables. Los árboles y el resto de la población estarán agradecidos. Yo también.

 Jorge Guasp 
www.coaching-vida.com


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