La increíble historia de una mujer que crió un polluelo caído de su nido

Lu B. por
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La increíble historia de una mujer que crió un polluelo caído de su nido
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Una mañana, un hombre salió a trotar. En el camino, encontró un polluelo recién nacido que había caído de su nido. Estaba en la acera y aún tenía pegados pedazos de cáscara de huevo y membrana. Primero, intentó encontrar su nido, aunque no tuvo éxito. Entonces, decidió llevárselo a su hermana veterinaria. Ello lo crió hasta que fuera lo suficientemente fuerte como para bastarse por sí mismo. Registró el progreso a lo largo de 36 días de cuidados y lo subió en su cuenta de Imgur.


La veterinaria aclara que se debe estar capacitado para poder hacer esto. Su historia no tiene la intención de servir como guía para aplicar en casos similares.

Día 2

Colocaron al polluelo en una incubadora, y controlaron la temperatura y la humedad regularmente. Como iban a pasar varios días juntos, necesitaban darle un nombre. Decidieron llamarlo Dumpling. Ante la imposibilidad de conocer su sexo, decidieron que era una hembra.

Día 3

Lo alimentaron 14 horas al día con una frecuencia de cada 30 minutos. Como los padres no alimentan durante la noche a sus pichones, decidieron seguir esa misma práctica. Optaron por grillos y gusanos en vez del alimento para aves porque se preocupaban por que pudiera sobrevivir en la vida silvestre una vez terminado el cuidado.

Día 4

Al cuarto día, comenzaron a aparecer algunas plumas y a crecer las alas. También empezó a desarrollar sus instintos: habían armado una especie de nido y el pichón se acercaba a los límites para hacer sus necesidades afuera, cuidando de no ensuciarlo. Cada media hora, piaba pidiendo alimento.

Día 5

Dumpling seguía desarrollándose velozmente. Ya podía sentarse con las patas bajo su cuerpo, sobre su esternón. Lentamente, comenzaba a abrir sus ojos y a parecerse cada vez más a un pájaro.

Día 6

Día 7

Día 8

Día 9

La incubadora dejó de ser necesaria. Dumpling ya era capaz de regular su propia temperatura corporal.

Día 10

En su nuevo hogar, el polluelo descubrió un nuevo mundo, lleno de materiales para explorar.

Día 11

Por primera vez, Dumpling logró posarse. Como su cola aún no estaba desarrollada, no lograba mantener bien el equilibrio, pero esto no fue un impedimento para ella.

Día 12

Ya no era necesario darle la comida en la boca. Así, comenzaron a dejarla a un costado de la jaula para que se la administre por sí misma. También pudieron espaciar la frecuencia de alimentación a 1 o 2 horas. 

Día 13

Día 14

Día 17

Para que se pueda desenvolver bien en la naturaleza, comenzaron a recrear las condiciones de su hábitat en una jaula más grande. Colocaron ramas dentro de ella para que el polluelo explore diversos lugares donde colgarse. Además, lo trasladaron al patio, para que esté al aire libre.

Día 22

Día 23

Día 25

Día 27

A esta altura, Dumpling ya no necesitaba de los grillos. Cambió su alimentación por las semillas y los gusanos.

Día 29

El polluelo adoraba las ramas de los árboles que colocaban en su jaula.

Día 33

Dumpling ya estaba en condiciones de bastarse por sí misma. Sin embargo, se aproximaban tormentas, así que decidieron resguardarla unos días más.

Día 36: la liberación

Finalmente, llegó el día tan esperado. Se dirigieron a una reserva natural, a 1,5 km de donde la habían encontrado. Allí encontraría otros pájaros de su especie. Abrieron la jaula, Dumpling se acercó a la salida, pegó un salto y se subió a una rama. Empezó a volar de árbol en árbol hasta que la perdieron de vista.

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