"La curiosidad mató al gato" y el origen de otros de los dichos que más se repiten

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"La curiosidad mató al gato" y el origen de otros de los dichos que más se repiten

Cuando estás aprendiendo un idioma con el que no creciste, primero necesitas la lingüística y gramática correcta, pasar muchos exámenes y comenzar a dominar palabras y frases. Pero muchas veces las cosas se complican, pues cada cultura tiene sus dichos, refranes y modismos que si no entiendes, se convierten en un verdadero problema.  


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¿De dónde vienen estos refranes? Muchas veces los damos por sentado, sabemos qué significan y qué es lo que nos advierten cuando la gente que se preocupa por nosotros nos los dice. Eso es gracias a crecer dentro de esa cultura y escucharlos toda la vida, pero por esa misma razón tal vez no sabes cuál es el verdadero origen de los dichos que más se repiten.


La curiosidad mató al gato

curiosidad

Como casi todo en el mundo de las letras contemporáneas, algo se puede remontar a Shakespeare y en los refranes no está la excepción. A pesar de que no se conoce si fue él o el dramaturgo Ben Jonson, sí se sabe que fue en 1598 ó 1599 cuando se escribió esta línea: “What, courage man! what though care killed a cat, thou hast mettle enough in thee to kill care”.  

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“Care killed the cat” se transformó en “Curiosity Killed the cat” y debido a que los felinos “tienen nueve vidas” se adoptó la creencia que son tan curiosos como para morir hasta nueve veces metiéndose en asuntos ajenos a ellos.  

Merde, mucha merde

merde

En el ámbito teatral y artístico, no se debe desear buena suerte a los creadores en el día de sus estrenos e inauguraciones. Para decir algo que implicara suerte sin decirlo, la gente decía esa frase que significaba que a los estrenos llegaría mucha gente en carrozas, y que los caballos de éstas defecarían mucho, por lo que mientras más “merde”, más gente y más éxito.  

Tirar manteca al techo

manteca

A principios del siglo pasado, la gente de la clase alta de Buenos Aires visitaba los cabarets de la ciudad y con ayuda de sus cubiertos, lanzaban manteca al techo. Ganaba el que más lograba tirarla provocando la caída de las bailarina que patinaban sobre ella cuando ésta caía al piso.  

Buscar a su media naranja

naranja

Otro mito con un famoso iniciador. En los diálogos platónicos, “El banquete” es el que más analogías y discursos hace sobre Eros o el amor. En ella, Aristófanes dice que antes el mundo era un lugar con seres andróginos de cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras en la cabeza y dos órganos sexuales, que estaban unidos por el vientre y que por retar a Zeus, éste los separó con un rayo.

El amor es la fuerza que busca que estos seres se unan una vez más, y que como si fueran dos pedazos de una naranja separados, su destino sería juntarse una vez más.

Zapatero a tus zapatos

zapatos

De nuevo nos remontamos a la antigua Grecia para descubrir el misterio de este refrán. Se dice que uno de los pintores más importantes mostró una obra suya en la que un poderoso personaje era representado y que un zapatero al verla, hizo una crítica sobre la forma errónea en que representó los zapatos. El pintor tomó la obra y gracias a los consejos del zapatero solucionó los problemas.  

Poco después el mismo zapatero vio la obra y la criticó de nuevo, pero esta vez apelando a otras cosas. Ante esto el pintor le dijo que “el zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias”.    

¿Conoces otros dichos y refranes que tengan un origen interesante? La cultura popular es rica en historia y a veces es fácil pasarla por alto, pero sin duda es una de las cosas más gratificantes que podemos aprender.

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