La Bóveda del Fin del Mundo

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La Bóveda del Fin del Mundo
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La Bóveda del Fin del Mundo

DSC02151_2_inngansparti_kunst_F_Mari_Tefre Entrada a la Bóveda, en el desierto helado del archipiélago de Svalbard

Bien podría ser el escondite del mayor tesoro imaginado en cualquier relato épico o de ficción. Pero la Svalbard Global Seed Vault dista mucho de ser una mera ficción. Es real; tan real como para almacenar nada menos que lo que podría ser la salvación de la raza humana en un futuro no muy lejano.

A sólo 1000 kilómetros del Polo Norte, en el helado e inhóspito archipiélago de Svalbard, perteneciente a Noruega, se encuentra la “Bóveda Global de Semillas de Svalbard” (tal es su nombre en castellano), encargada de almacenar semillas de todas las variedades de cultivos que hoy garantizan la alimentación en el planeta. La construcción, financiada por el gobierno de Noruega, se inició en el año 2007 y se inauguró el 26 de Febrero del año siguiente, lo cual jamás hubiese sido posible sin el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la cual introdujo en el 2004 el Tratado internacional sobre los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura.

La instalación se ubica 130 metros por encima del nivel del mar y  se extiende 120 metros dentro de la montaña, protegiéndola contra prácticamente cualquier amenaza, de índole natural o humana. La entrada consiste en un túnel en forma de una tubería de acero de unos 5 metros de diámetro, que se interna en la montaña y conduce hacia las tres cámaras subterráneas donde las semillas son almacenadas a una temperatura de -18°C. Si bien el entorno natural de Svalbard garantiza una conservación a temperaturas ideales, la instalación cuenta con su propio sistema de refrigeración artificial.

norvay-04 copy Dibujo de la instalación. Su entrada se ubica en el exterior, pero su totalidad se encuentra prácticamente dentro de la montaña

La “Bóveda del Fin del Mundo”, pues así se ha popularizado, funciona casi como un banco: Noruega es la propietaria de las instalaciones donde cualquier donante puede elegir depositar sus semillas sin costo alguno; éstas continúan siendo de su propiedad y pueden ser retiradas cuando así lo requieran. Si bien existen numerosos “bancos de semillas” en el planeta, estos se encuentran en edificios comunes y son vulnerables. Muchos de ellos han sido destruidos, como lo fueron los de Iraq y Afganistán. El banco de Svalbard aparece como la solución para estos desastres que se traducen en la pérdida de diversidad.

El Global Crop Diversity Trust ha sido y continúa siendo un importante socio de la Svalbard Global Seed Vault, financiando una parte sustancial de los costos operativos anuales (en conjunto con el gobierno de Noruega) y trabajando activamente en la recolección de muestras de semillas. Si bien es mejor tarde que nunca, Cary Fowler, ex director ejecutivo de esta organización, nos revela un dato perturbador en lo que se refiere a la conservación de la diversidad en los cultivos: de las 7.100 variedades de manzanas que se cultivaban en los Estados Unidos, allá por el año 1800, hoy en día se han extinto aproximadamente 6.800. La FAO, por su parte, en “Harvesting Nature’s Diversity” da a conocer que, en el siglo pasado, se ha perdido aproximadamente un 75% de la diversidad genética de los cultivos.

Hvelvet_F_Mari_Tefre Las semillas son almacenadas a -18°C

Pero, ¿por qué resulta vital para el ser humano proteger esta diversidad? Fowler explica que alguna de las tantas variedades de un mismo cultivo, si bien puede que no sea la de mejor rendimiento económico, puede presentar alguna característica genética que sea resistente a enfermedades o plagas que afectan a esa planta, o incluso puede resultar beneficiosa para combatir el efecto negativo que el cambio climático tendrá sobre la agricultura. Piensen en la diversidad como una fuente de opciones. Y opciones, por supuesto, son exactamente lo que necesitamos en una era de cambio climático. ¿Hasta qué punto afectará el cambio climático a la agricultura? Fowler asegura que, en el futuro, las estaciones más frías del año serán más calurosas que cualquier otra que hayamos experimentado hasta entonces. La crisis alimenticia que puede desprenderse de este impacto sobre la agricultura aparece como la consecuencia más temida.

Actualmente, la Bóveda cuenta con unas 770.00 muestras diferentes de semillas, cada muestra contiene 500 semillas, y esto a sólo 5 años de su inauguración. No es una solución a los problemas del cambio climático o el desabastecimiento de agua, sino un “backup” necesario que juiciosamente algunos pocos precavidos han iniciado porque, como asegura el ministro de Agricultura y Alimentación de Noruega, Trygve Slagsvold Vedum, sin semillas nos encontraríamos con las manos vacías y sin la habilidad de producir alimento. Las semillas congeladas en Svalbard podrían ayudar a adaptar nuestros cultivos a las cambiantes condiciones climáticas y ser clave para la seguridad de la alimentación mundial.

 

Fuentes:

Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega

Global Crop Diversity Trust

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

Charla TED dictada por Cary Fowler

Nota de la CBS

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