Invasión Camalote

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Invasión Camalote

ESCENA 1 – EXTERIOR. VEREDA / ZONA NORTE – DÍA


En una esquina de la ribera norte, se encuentran tres vecinos. Hablan a los gritos mientras se pasan un repelente en aerosol.
Viviana: ¡¡Hay que exigir a la muni que fumigue!! ¡¡No podemos vivir así!!
Mónica: ¿Fumigar para las víboras, Viviana? El repelente te está pegando mal.
Viviana: (apretando el aeorosol) ¡¡Por el Dengue, Mónica!!
Raúl: Pero estamos hablando de la invasión de camalotes y cómo reaccionar ante los bichos que llegan con ellos…
Viviana: ¡Hay que fumigar los camalotes también! ¡Hay que fumigar todo!
Mónica y Raúl se mira raros. Pasa un niño con una caja de cartón entre sus manos. 
Niño: ¡¡Sapos, sapos!! ¡Cincuenta pesitos el sapo! ¡Aleje al mosquito del dengue, compre un sapo!
Viviana: ¡¿Qué hacés, Javier?!
Niño: Lo vi en la tele, má… ¡la gente está comprando sapos!
Viviana: ¡¡Soltá ese bicho, te vas a enfermar!! ¡Y andá para la casa! (El niño sale corriendo) Cómo decía, hay que obligar a la muni a fumigar, ¡¡Para algo pagamos los impuestos, che!!
Raúl: Cortala, Viviana, si fumigamos además de los mosquitos, se van a morir todos los insectos… las mariposas, las moscas, las baquitas de san Antonio, ¡Todo!
Niño: (vuelve) ¡Y los sapos que nos salvan de los mosquitos!
Viviana: ¡A casa te dije! (a Raúl) Pero fumigamos todos los años y nunca pasó nada.
Raúl: Para vos que estás encerrada mirando la tele todo el día, no pasa nada.
Viviana lo mira mal.
Mónica: Volvamos al tema camalotes, yo no aguanto más así… ¡Apareció una nutria en mi jardín! ¡Y tengo hijos chiquitos!
Raúl: Pero las nutrias no hacen nada (la señora frunce el ceño con espanto) Se va a ir sola, ella tampoco quiere cruzarse con tus hijos…
A tiempo, viene corriendo un vecino, manchado las manos de sangre. Cara de pánico.
Vecino: ¡¡Vecinos, Vecinos!! ¡Encontré una! ¡Encontré una!
Mónica y Viviana: (aterradas) ¿¿Una qué??
Vecino: Una vi… una vi… (no puede ni decirlo) ¡¡Una bicha!!
Todos: ¡¡OOOOOHHHH!!
Raúl inspira paciencia.
Raúl: Hay que llamar a Defensa Civil y vienen a buscarla, tranquilos… (interesado, al vecino) ¿Cómo es?
Vecino: No sé, le pegué tantos palazos que quedó irreconocible…
Las mujeres festejan. Raúl deja caer sus hombros, frustrado: no tenemos remedio.

ESCENA 2 – EXTERIOR. RÍO DE LA PLATA - DÍA

Mientras tanto… en el interior de un camalote que navega dando albergue a todos los expulsados de la costa del Litoral. Culebra: ¡¡Vamos a morirrrrr!! ¡Todas vamos a morir!
Oruga: Tranquila, amiga… Esos humanos son todas leyendas.
Víbora negra: ¡Qué leyendas! La mitad de mi familia ya murió… ¡¡Y eso que nos morfamos a las Yararás!! (protesta, sufrida) Nos van a matar a todas y se van a quedar llenos de venenosas…
Culebra: ¡Irremediablemente vamos a morir, no quiero llegar a puerto!
El camalote se topa con la costa, todos se bambolean con el movimiento de anclaje.
Lagarto overo: Eh, amigo… lamento decirte que ya estamos en puerto…
Camalote (OFF): ¡Desembarco, muchachos, hay que bajar! (Se miran entre todos, nadie quiere bajar, el Camalote resopla) Yo tampoco entiendo nada, encima que les filtro el agua de metales pesados y les traigo a todos ustedes para reforzar la biodiversidad de estas costas que bué… dejan bastante que desear…
Mariposa: (interrumpe) ¡Somos un colectivo, viejo! ¿Por qué nos tratan así?
Nutria: ¡Venimos a laburar!
Víbora negra: ¡Esto se tiene que acabar! ¡¡Basta de compañeras muertas!!
Culebra: ¡Es injusto! Encima que les controlamos la población de roedores, ¡¡Así nos pagan!!
Semilla: ¡Les vamos a cortar el chorro de oxígeno a ver si empiezan a tratarnos mejor!
Camalote (OFF): ¡A mí también me odian! Pero abajo, la vida es así, vamos…
Oruga: Eso, saliendo que hace calor… escóndanse entre las hojas, debajo de alguna piedra, eviten a los humanos, y ya, circulando que el Camalote tiene que recibir a otros…
A tiempo, entra una imponente Yarará, viene limpiándose los colmillos de sangre, agitada.
Yarará: No, no salgan, encontré uno…
Víbora negra: ¿Un qué?
Yarará: Un hu… un hu… (no puede ni decirlo) Un humano…
Todos: ¡¡OOOOHHHH!!
Lagarto overo: ¿Y cómo es?
Yarará: No sé, le di tantas mordidas que quedó violeta…
Todos festejan. El camalote deja caer sus hojas, frustrado: así no vamos a ningún lado. 

Autor: Vicky Crespo

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