¿Hay cielo e infierno en vida? Esta enseñanza te hará reflexionar sobre ello

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¿Hay cielo e infierno en vida? Esta enseñanza te hará reflexionar sobre ello

¿Dónde está lo bueno y dónde lo malo?  ¿Hay verdaderamente un cielo y un infierno? 


Con una delicada metáfora, esta historia te hará reflexionar al respecto. Para intentar comprender si verdaderamente existe un lugar sagrado, y qué tenemos que hacer para llegar a él. 

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cielo e infierno

En un reino lejano de Oriente se encontraban dos amigos que tenían la curiosidad y el deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se acercaron a la cabaña del sabio Lang para hacerle algunas preguntas. Una vez dentro le preguntaron:

-Anciano díganos: ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?...

El sabio contestó:

-Veo el infierno como una montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchos hombres y mujeres con mucha hambre. Los palos que utilizan para comer son más largos que sus brazos. Por eso cuando cogen el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y la frustración cada vez son mayores, pero nadie hace nada para remediarlo. 

Los amigos escuchaban al sabio atentamente. Este prosiguió:

-Al mismo tiempo, veo otra montaña de arroz recién cocinado. Allí también, todavía, sale humo. Alrededor hay muchas personas alegres que sonríen con satisfacción. Sus palos son también más largos que sus brazos. Aún así, logran comer. 

Los amigos, sorprendidos, preguntaron:

- ¿Aún así pueden comer? ¿Y cómo lo hacen? ¿Hay magia en el paraíso?

El sabio respondió: 

- No, no hay magia. Solo han decidido darse de comer los unos a los otros.

cielo e infierno

El sabio nos da, en esta historia, una poderosa lección. 

La diferencia entre lo bueno y lo malo no son las circunstancias, sino lo que nosotros hacemos de ellas. Y claro, el amor que estamos dispuestos a dar -y recibir- hace también la diferencia. 

Podemos tenerlo todo y ser infelices, o no tener nada y sentirnos excelente. Porque, además, la medida de todas las cosas es no estar solo. En cambio, caminar siempre codo a codo con nuestro entorno y todas las personas que amamos. 

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Etiquetas: cuento, reflexiones
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