Guía simple y práctica para regalar algo útil, amigable con el ambiente, y pensado desde el corazón

¿Quién podría decir que no le gusta recibir un regalo? Ya sea por un cumpleaños, navidad, alguna otra fecha especial, o simplemente porque sí, a todos nos gusta sentir que alguien se acordó de nosotros y se tomó un momento para pensar qué nos haría sentir bien. Eso ya es en sí un muy bonito regalo, ¿no lo crees? Por eso también es bueno que siempre puedas apreciarlo y agradezcas. 

Pero hay ciertos momentos en que "regalar" es toda una convención. Y como no nos tomamos un momento para pensar, vamos a una tienda y compramos cualquier cosa solo para "cumplir". Y con eso, estamos perdiendo lo más valioso que tiene regalar, que es justamente pensar en el otro. 

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Por eso, aquí, queremos volver a recuperar el sentido del regalar y proponerte que la próxima vez que tengas que hacerlo te tomes un momento para incluso, hacer dos obsequios al mismo tiempo: uno para la persona a quien quieres sorprender, y otro para el planeta que no comprende de fechas pero sí recibe luego una enorme cantidad de desechos. 

Porque, aunque quizás no te detuviste a pensarlo, regalar algo por "cumplir" a veces puede generar luego una prenda de vestir que no se usa, algo que se tira a la basura sin haber sido utilizado, o bien un enorme envoltorio que dura apenas unos segundos. Aquí una pequeña guía práctica para que regalar sea toda una alegría. 

1. Escoge productos locales

Cerca de ti seguramente hay tiendas de cosas que han sido producidas en tu localidad. Si eliges una prenda de vestir hecha por una modista cercana, o un budín casero horneado por la tienda naturista de en frente, o una lámpara de diseño hecha por el artesano del taller de la otra calle, estarás ayudando a apoyar a pequeños productores, comprarás algo que puedes conocer cómo ha sido hecho, y estarás ayudando a reducir gases de efecto invernadero y energía consumida  en el transporte. Además, seguramente, encontrarás un precio más justo que en una casa que vende mercadería importada. 

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2. Elige productos que sean amigables con el ambiente y las personas

Cuántas cosas que te han regalado no te gustaron o sirvieron y simplemente las tiraste o guardaste en el placard hasta que decidiste hacer limpieza. Todas esas cosas, tarde o temprano, posiblemente terminaron en la basura, y quizás algunas de ellas continúen aún en el ambiente pues aún no se han degradado.
Por eso, en el momento de regalar es preferible que elijas productos que sean amigables con el ambiente, es decir, que dentro de su proceso de producción hayan tenido en cuenta el impacto en el ambiente y que al terminar su ciclo de vida, no generen sustancias tóxicas. Por ejemplo, si vas a elegir un set de relax, prueba con una línea de cosmética natural. Los productos suelen ser de muy buena calidad, y su resultado es aún más efectivo que otras marcas sin contener ningún químico nocivo. O si vas a regalar una agenda, escoge una realizada de papel reciclado. Hay diseños muy bonitos. 

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Otra cosa que es bueno que te informes a la hora de comprar es sobre cómo ha sido producido, en qué condiciones. Hay algunas prendas de vestir, por ejemplo, que llevan un etiquetado que permite diferenciar que no contienen trabajo esclavo, pero hay otras que no. A veces el secreto para darte cuenta es el valor; si es muy económico, posiblemente esa prenda lleve un recorte de gasto en alguna parte de la cadena productiva, y seguramente será en el factor humano. Es preferible escoger prendas de vestir artesanales; mejor aún si las telas o lanas también lo son; ya que la industria textil también puede ser muy contaminante.

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Lo mismo sucede con otras cosas, como los vinos, que suelen ser un regalo muy usual. Es preferible que escojas uno orgánico certificado o artesanal, que uno que no sabes cómo está fabricado, y que no tienes seguridad de que en los viñedos no se han utilizado agroquímicos peligrosos no solo para ti sino para quienes trabajan allí o viven en las cercanías. 

3. Dile que no a la bolsa o el envoltorio de plástico

Si el producto que vas a comprar viene en una bolsa de plástico, no la aceptes. Y si tiene un envoltorio con mucho plástico, es preferible que elijas otro. Éstos se tiran luego de abrirse y pueden permanecer "vivos" en el ambiente por cientos de años. Por eso, lo mejor que puedes hacer es reducir al máximo envoltorios y moños innecesarios, reutilizar los papeles que tengas en tu casa, o usar papeles reciclados para diseñar un paquete original para tu regalo. 

4. Piensa en el otro

Detenerte un rato a pensar en qué regalar es parte del regalo. Piensa en algo que sea útil y no innecesario, algo que pueda generarle bienestar y alegría al otro, sin necesidad de que sea enorme o súper costoso. Rompe prejuicios primero en tu propia mente, y regala desde el corazón, con amor y buscando generar una linda sensación en el otro. Escríbile, si puedes, un cartelito, aunque más no sea con su nombre y una carita feliz; no te toma más de unos minutos y ya le estarás poniendo tu sello personal de creatividad y buenos deseos. 

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