FALSOS MITOS DE LA DIETA ALCALINA

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FALSOS MITOS DE LA DIETA ALCALINA
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FALSOS MITOS SOBRE LA DIETA ALCALINA


La popularidad de la dieta alcalina y la falta de información fehaciente sobre la misma, ha propiciado la aparición de una serie de falsos mitos en torno a ella. Pero… ¿son realmente ciertos? Más allá de una moda. En los últimos años la alcalinidad se ha convertido en un tema popular entre la sociedad. Pero en realidad, se viene estudiando e investigado sobre ello desde el siglo pasado por médicos, científicos e investigadores tales como:
  • Otto Heinrich Warburg: que sostenía una hipótesis que relacionaba la acidez y falta de oxígeno con el desarrollo del cáncer.
“La causa primaria del cáncer es el reemplazo de la respiración con oxígeno en las células normales del organismo, por la fermentación del azúcar”.
  • Alfred Pischinger: médico, histólogo y embriólogo austriaco, padre de la histoquímica y creador del concepto de sistema básico. Afirmaba que el origen de las enfermedades procede de la saturación de residuos tóxicos ácidos.
“La enfermedad empieza alrededor de la célula. Es el entorno celular el que degradará a la célula”

ALCALINIDAD, NUEVO PARADIGMA:
El origen de los falsos mitos sobre la dieta alcalina. Al extenderse el concepto de forma tan rápida y amplia en los últimos años, sin disponer de demasiada información científica que esté disponible y al alcance de todos, se han ido generando versiones e interpretaciones de todo tipo que desvirtúan y deforman el propósito y la eficacia de la dieta alcalina.Ello, sumado a que, como ocurre con la mayoría de nuevos paradigmas contrarios a lo que conocemos, todavía hay cierto escepticismo y confusión entre la comunidad médica convencional con respecto al tema, han surgido una serie de mitos sobre la alcalinidad que vamos a esclarecer para ayudar a disipar dudas y adquirir una mayor comprensión del propósito real de la dieta alcalina.

  • MITO NÚMERO 1: La dieta alcalina persigue alcalinizar el pH de la sangre.
La dieta alcalina no pretende en ningún caso variar el pH sanguíneo (uno de los principales mitos sobre la dieta alcalina). El pH de la sangre tiene un valor estable (entre 7,3 y 7,4) que el cuerpo hará lo todo posible por mantener, puesto que una leve variación en el mismo ocasionaría graves problemas para la salud. El objetivo de la dieta alcalina es darle al cuerpo los recursos necesarios para facilitarle el trabajo al organismo, para que pueda mantener ese pH con el menor esfuerzo posible. Esta es la confusión principal por la que muchos critican la dieta alcalina. Por lo que es importante entender bien que la dieta alcalina no persigue modificar el pH sanguíneo. Este error de base, genera críticas que desvirtúan y ponen en entredicho las bases científicas de la alcalinidad, cuando en realidad, es tan simple como que la dieta alcalina no tiene como objetivo lo que en muchos casos erróneamente se afirma. Se trata de darle el apoyo necesario a nuestro cuerpo para eliminar y minimizar el estrés y la saturación de toxinas procedentes de un estilo de vida acidificante y proporcionarle las herramientas necesarias que le ayuden a preservar su equilibrio natural.

  • MITO NÚMERO 2: No se puede alcalinizar el cuerpo, el cuerpo tiene sus propios mecanismos internos de regulación para mantener su pH.
Es cierto que el cuerpo humano posee un mecanismo de regulación interna. Como ya hemos comentado en el MITO NÚMERO 1, la sangre tiene un pH que oscila siempre entre 7,3 y 7,4 y que el cuerpo siempre mantendrá ante todo y por encima de todo. Entonces, cuando hablamos de alcalinizar el organismo, ¿a qué nos referimos? Cuando hablamos de alcalinizarnos o acidificarnos no hablamos del pH sanguíneo, sino del pH intersticial, que es el líquido que baña nuestras células y a través del cual éstas obtienen los nutrientes, electrolitos y oxígeno necesarios y al que van a parar también los desechos celulares. Este líquido sí puede alcalinizarse o acidificarse en base a lo que comemos y otros factores relativos al estilo de vida. Si nos alimentamos de comida basura, por ejemplo, nuestras células no sólo estarán peor nutridas, sino que además generarán una cantidad de toxinas mucho mayor que si comemos de forma más saludable. En cambio, si basamos nuestra dieta en alimentos alcalinizantes y que no generen toxicidad, el terreno se mantendrá limpio y oxigenado y nuestro cuerpo, no tendrá que invertir tanto esfuerzo en regularse.
 
  • MITO NÚMERO 3: Que el pH de la orina sea ácido es bueno porque indica que el cuerpo está eliminando ácidos.
Nuestros filtros naturales –hígado, riñones, pulmones y piel- son los responsables de depurar y limpiar el cuerpo de los ácidos tóxicos y, si bien es cierto que la orina es uno de los principales vehículos de eliminación de toxinas del organismo, ello no quiere decir que un pH ácido sea un buen síntoma. El quid de la cuestión reside en la cantidad de elementos tóxicos y acidificantes que ingerimos y a los que estamos expuestos. En condiciones normales, el pH de la primera orina de la mañana, sí debería ser ligeramente ácido, fruto de los trabajos de limpieza y depuración realizados por nuestro cuerpo durante la noche. Sin embargo, durante el día, nuestro pH en orina debería ser ligeramente alcalino (entre 7 y 7,5), y ello indicaría que no hay un exceso de acidez y toxicidad en el organismo.

  • MITO NÚMERO 4: el pH de la orina nos indica el pH de la sangre.
Los valores del pH sanguíneo y en orina son independientes. Como ya hemos comentado, los riñones se encargan de la eliminación de los residuos procedentes de nuestro  propio metabolismo, la dieta y el estilo de vida a través de la orina. Por tanto el pH de la misma variará en función de nuestros hábitos alimenticios y estilo de vida, y nos dará información de cuán ácidos o alcalinos estamos, pudiendo variar entre un 4 y un 8. En cambio, el pH de la sangre es estable, sólo tiene una ligera variabilidad de entre 7,3 y 7,4 (uno de los principales falsos mitos sobre la dieta alcalina afirma que ésta alcaliniza la sangre, y no es así). Por lo que, el pH sanguíneo no nos revela nuestro estado de alcalinidad/acidez.

MITO NÚMERO 5: Ser vegetariano o vegano es suficiente para estar alcalino.
Si bien es cierto que los vegetarianos reducen o eliminan la ingesta de alimentos de origen animal notablemente, que son altamente acidificantes, ello no siempre conlleva que su alimentación sea saludable. Una alimentación que vele por el equilibrio del pH incluye, además de comer más verduras, muchos otros parámetros que el vegetarianismo no siempre contempla. Los más importantes son los siguientes:
  • Evitar alimentos que desequilibran e pH: Además de la carne y el pescado, existen muchos otros alimentos que favorecen el desequilibrio del pH del organismo: el alcohol, los refrescos carbonatados, los alimentos fermentados, los lácteos, las harinas refinadas, la bollería industrial… 
  • Evitar alimentos excitantes: Los alimentos excitantes como el café o el azúcar, a los que solemos recurrir en busca de “energía”, no sólo no nos aportan una energía real ni estable, sino que además, a largo plazo nos pueden ocasionar problemas de desmineralización, porque al ingerir alimentos con un pH tan ácido, nuestro cuerpo se ve abocado a recurrir a sus reservas de minerales para restaurar el equilibrio del pH del organismo.
  • Evitar alimentos procesados: Los alimentos procesados, precocinados y envasados, en muchos casos contienen aditivos y conservantes artificiales, substancias perjudiciales para nuestra salud. Por ello recomendamos, además de incluir más comida casera en nuestra dieta, leer bien los ingredientes de las etiquetas de los productos alimenticios antes de colocarlos en la cesta de la compra!
  • Consumir más verdura cruda: Cuando cocinamos las verduras se pierde gran parte de su valor nutricional, por ello es importante no sólo comer verduras, sino comer una buena parte de ellas cruda, o utilizando métodos de cocción a baja temperatura (por debajo de los 50º) para preservar el máximo de vitaminas, minerales y enzimas de las mismas. Una buena forma de tomarla para tal fin, es en forma de zumos, utilizando un extractor de zumos de prensado en frío como  por ejemplo (http://www.purihome.com/Juiseen.html), además de batidos, ensaladas, cremas y/o cualquier otra manera que se nos ocurra!
  • Cuidar otros hábitos de salud: Aunque la alimentación es uno de los pilares básicos del estilo de vida alcalino, no debemos olvidar otros buenos hábitos de salud que debemos cuidar para asegurarnos de que nuestro pH está en equilibrio. Algunos buenos ejemplos de ello serían evitar el tabaco un gran agente acidificante, practicar más deporte, estar más en contacto con la naturaleza o apagar el wifi y poner el móvil en modo avión antes de ir a dormir para que las ondas electromagnéticas no interfieran en nuestro descanso.
  • Beber suficiente agua, de calidad!: Aunque es bien sabido que el agua es esencial para la vida, a menudo nos olvidamos de beber la suficiente cantidad de agua para estar bien hidratados, así como de la importancia de seleccionar un agua de calidad, que nos aporte los minerales como el calcio, magnesio, sodio y potasio y electrolitos necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Idealmente, un agua de calidad debería ir embotellada en cristal  o recipientes que no migren compuestos estrogénicos o disruptores endocrinos como los conocidos plásticos PET (triángulo de reciclaje 1) o PC (con el triángulo de reciclaje 7) que liberan los polémicos químicos y tóxicos llamados BPA (Bisfenol A) y FTALATOS, así como tener un pH de entre 8,5 y 9,5 con carga eléctrica negativa o REDOX. más información aquí http://www.purihome.com/agua-alcalina-valencia.html
  • Emociones: Nuestras emociones juegan un papel crucial en nuestra salud. Del mismo modo en que la riso-terapia se ha convertido en un tratamiento preventivo con múltiples beneficios para la salud, las emociones negativas como el estrés, la ansiedad, miedo o angustia, también dejan una huella química en nuestro organismo en perjuicio de nuestra salud, acidificándolo y desequilibrando nuestro pH.
  • Complementar la dieta: Aunque sigamos una alimentación variada, es necesario analizar los requisitos alimenticios de cada persona. Éstos no sólo variarán en función del sexo o edad de cada uno, sino que en algunos casos, es necesario complementar para equilibrar el pH y para asegurar el aporte de nutrientes necesario por motivos distintos. Por ejemplo, una persona vegetariana que lo come todo cocinado, difícilmente obtendrá la cantidad de vitamina B12 necesaria para el buen funcionamiento de su organismo; o si se trata de una persona sometida a un alto nivel de estrés, probablemente sus reservas de magnesio sean insuficientes, por lo que sería recomendable que complementara su dieta con este mineral ya sea agregado en el agua o alimentos. Lo que está claro es que no se puede generalizar y cada persona tiene unos requisitos alimenticios diferentes.
Esperamos que todas estas te resulten útiles y te ayuden a comprender que es necesario cuidar nuestros hábitos, no sólo alimenticios sino también de estilo de vida, para gozar de una buena salud, mantener el pH ligeramente alcalino, en su equilibrio natural y, en definitiva, desestimar los falsos mitos sobre la dieta alcalina que no generan más que desinformación y confusión y desvirtúan su verdadera esencia.

¿Quieres saber más sobre falsos mitos sobre la dieta alcalina? Si te gustaría que habláramos sobre otros mitos entorno a la alcalinidad, ¡déjanos un comentario!

Bibliografía:– YOUNG, R.O. (2012) La milagrosa dieta del pH. Barcelona: Ediciones Obelisco.– WARBURG, O. H. (1956) “On The Origins of Cancer Cells Otto Warburg” en Science. New Series, Vol. 123, No. 3191, (Feb. 24, 1956), pp. 309-314– PISCHINGER, A (2007). The Extracellular Matrix and Ground Regulatrion. California: North Atlantics Books

AGUA Y DIETA ALCALINA
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