Esto es lo que no vemos cuando viajamos a los lugares más “paradisíacos” del mundo

Compartir
Esto es lo que no vemos cuando viajamos a los lugares más “paradisíacos” del mundo

Todos merecemos vacaciones que nos liberen del estrés. Pero también debemos saber a dónde viajamos y qué es lo que hay detrás de toda la parafernalia que venden como diversión, comodidad, placer, y experiencias únicas en el mundo.  


Las agencias de viaje y las nuevas plataformas que te ayudan a viajar por el mundo de forma buena, bonita y barata siempre harán lo imposible por hacer que reserves, pero hay cosas que tendrás que averiguar por ti mismo si quieres de verdad saberlo todo sobre el sitio que vas a conocer. 



resort

Estos paraísos tiene una infraestructura cuya realidad se esconde ante la máscara que le ponen al turismo. Es casi imposible que la gente que paga a veces miles de dólares por visitar un hotel cinco estrellas o algún resort lujoso en el que se encargan de que pase los mejores días de su vida, tenga que enfrentarse a la dura realidad de los locales, que a ven a los turistas haciendo en su tierra lo que ellos nunca podrán. Ese es sólo uno de los problemas detrás de estos sitios que se construyen adrede como paraísos para atraer al turismo, pero que en ese afán ocultan cuestiones de fondo.   

Pobreza

trabajo

Los resorts de empresas estadounidenses o europeas llegan a las playas del Caribe y se convierten en la fuente de trabajo de miles de personas. Parece algo perfecto, con la ayuda e inversión extranjera, las personas ganarán más de lo que el Estado podría proporcionarles. Pero rápidamente sus sueños se vienen abajo cuando los pagos son mínimos y si no cumples por ese salario, encontrarán a alguien más que lo haga.  

Estas empresas se preocupan por el cliente pero no tanto por sus empleados, que en muchos casos además deben soportar malos tratos de turistas prepotentes que pueden ser desde abusos verbales hasta agresiones sexuales que pasan desapercibidas por los demás.  

Discriminación

Las playas son públicas, pero muchos destinos, siendo la República Dominicana un ejemplo, permiten que los hoteles se apropien del territorio en la playa, incluso llegando a prohibir el acceso a los locales o hacerlos salir del perímetro por la “seguridad” de los turistas. Esto sin dejar atrás que muchas de las personas que visitan esos resorts quieren viajar a las playas paradisíacas, pero no quieren lidiar con la gente que vive en esos países en vías de desarrollo, demostrando racismo contra ellos y además perdiéndose la oportunidad de vivir las ricas experiencias que podrían tener si decidieran no conocer solo la playa, sino también las culturas.   

Uso de suelo

Estudios de una agencia británica dedicada a exponer el lado oscuro del turismo dicen que la gente que viaja a los resorts casi no sale, provocando poco impacto en el comercio local, pero los que llegan a establecerse permanentemente incrementan el precio de la renta obligando a los locales a mudarse a zonas más peligrosas y con menos servicios.  

Otra parte es lo que sucede en ciudades europeas en ciertas empresas, como las que proponen la renta de departamentos particulares para turistas, en verdad han logrado que algunas empresas renten departamentos a precios más económicos pero que terminan siendo parte de un negocio de bienes raíces que sólo incrementan la renta haciendo imposible que ahí viva algún verdadero residente.  

No es satanizar los destinos, ni siquiera los lugares de lujo, sino cambiar la mente del turista, permitirle ver que el “paraíso” que tanto quiere, está construido con manos locales que deben ser apoyadas y sobre todo, respetadas.    

Fuentes:
Comentarios