Este síndrome en las piernas aqueja a cientos de personas y no lo tratan porque se desconoce

¿Con frecuencia sientes una urgencia irresistible por mover las piernas cuando estás sentando o acostado? ¿Y cuándo lo haces se alivia, pero regresa en poco tiempo? Si es así, lo más probable es que sufres del síndrome de piernas inquietas. Seguramente no lo sabías, pero es más común de lo que crees.

El síndrome de piernas inquietas es un desorden caracterizado por la urgencia fuerte e incontrolable por mover las piernas. Las personas que padecen este síndrome experimentan esta urgencia acompañada de sensaciones de escozor, ardor, cosquilla y choques eléctricos.

Cualquier persona de cualquier edad puede sufrir del síndrome de piernas inquietas, incluso los niños, pero es más común en personas de mediana edad o mayores, y las mujeres en particular son más vulnerables.

Solo en Estados Unidos, se estima que entre el 5 y el 15% de la población lo padece, pero, ¿cuáles son los síntomas?

  • Una urgencia irresistible por mover las piernas.
  • Alivio temporal con el movimiento.
  • La urgencia aparece cuando las piernas están en reposo.
  • La urgencia aparece o empeora durante la noche.

Existen ciertos grupos de personas que son más propensos a sufrir el síndrome, como las personas que tienen antecedentes familiares y las personas de ascendencia del norte de Europa. Además, las mujeres en su tercer trimestre del embarazo son susceptibles, y los síntomas pueden empeorar luego del parto.

Por último, también son algunas personas que consumen ciertos medicamentos y las personas con Parkinson, problemas de riñón y deficiencias de hierro.

Estos son algunos consejos para aliviar los casos moderados o leves del síndrome de piernas inquietas:

  • Baños de agua tibia que relajan los músculos.
  • Paños fríos o calientes en el área donde se siente la urgencia.
  • Mantener horas de sueño regulares.
  • Practicar técnicas de relajación.
  • Hacer ejercicio regularmente, pero el ejercicio intenso puede empeorar los síntomas.
  • Evitar el tabaco, alcohol y cafeína.

En casos muy severos, los especialistas pueden prescribir ciertos medicamentos o cambios más rotundos en el estilo de vida. 

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