¿Este cultivo tiene la culpa de casi todas las enfermedades de la civilización?

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¿Este cultivo tiene la culpa de casi todas las enfermedades de la civilización?

Parece salido de una película de terror. Seres sin brazos, ojos, es más, ni siquiera un cerebro o algo que se le parezca, pero que sin cualquiera de esas cosas terminaron por domesticarnos.


Incluso hay quienes se atreven a ir más allá y decir que trazaron nuestro camino evolutivo para ser el Homo Sapiens consiente que somos hoy.   No, no estamos hablando de aliens. Son las plantas. 

 Según el historiador Yuval Noah Harari, quien ha escrito el libro De animales a dioses. Una breve historia de la humanidadel trigo es la planta culpable de todo lo que somos hoy. ¿Cómo pudo pasar?


trigo

 Hace unos 10 mil años éramos errantes. Vivíamos una vida sedentaria y aunque la esperanza de vida era corta, nuestros cuerpos eran fuertes y resistentes. El ser humano estaba acostumbrado a correr, cazar y explorar. Pentonces aprendió a “domesticar” a las plantas y dio paso a lo que Yuval Noah llama “el mayor fraude de la historia”:  

“Pensemos por un momento en la revolución agrícola desde el punto de vista del trigo (…) Según los criterios evolutivos básicos de supervivencia y reproducción, el trigo se ha convertido en una de las plantas de más éxito en la historia de la Tierra. En áreas como las Grandes Llanuras de Norteamérica, donde hace 10.000 años no crecía ni un solo tallo de trigo, en la actualidad se pueden recorrer centenares y centenares de kilómetros sin encontrar ninguna otra planta. En todo el mundo, el trigo cubre 2,25 millones de kilómetros cuadrados de la superficie del planeta, casi diez veces el tamaño de Gran Bretaña. ¿Cómo pasó esta hierba de ser insignificante a ser ubicua?”  

animales a dioses Yuval Noah Harari
Yuval Noah Harari

Tal vez no se trató de un plan siniestro por parte de las plantas, pero sin duda su expansión por todo el mundo fue gracias a nosotros, y fuimos nosotros los que tuvimos que cambiar mucho más que un estilo de vida para expandir el reino del maíz, el trigo y el arroz, los tres cereales más importantes del mundo.  

Cultivarlos implicó aplanar el terreno, mover rocas y exterminar plantas que se interfirieran en su camino. También necesitaron quedarse a cultivar y cuidarla por largos periodos de tiempo, dejando así de salir a cazar y conocer las planicies y terrenos lejanos. La agricultura asentó al hombre en un lugar específico y poco a poco imposibilitó su movilidad, por lo que nacieron las primeras ciudades y la población creció exponencialmente.  

El origen de las enfermedades que hoy conocemos

Poco a poco la fisionomía del Homo Sapiens cambió y hernias, discos intervertebrales luxados o artritis fueron dolencias naturales que antes no existían, todo debido a la posición que toma el humano para las labores de agricultura. Es fácil pensar que si bien hoy con más de siete mil millones de personas en el mundo, antes pudieron haber regresado a una vida de cazador-recolector, pero la teoría dice que fue cuestión de unas cuantas generaciones el que olvidáramos cómo es que vivíamos antes:  

poblados

“Cuando la gente empezó a vivir en poblados asolados por las enfermedades, cuando los niños se alimentaban más de cereales y menos de la leche materna, y cuando cada niño competía por sus gachas con más y más hermanos, la mortalidad infantil se disparó." Esto explica Harari, y para quienes aún quedan con dudas recuerda que, en la mayoría de las sociedades agrícolas, al menos uno de cada tres niños moría antes de alcanzar los veinte años de edad.

La humanidad no se estaba preocupando por el futuro a largo plazo, sino solo por el inmediato: "Sí, tendremos que trabajar más duro. ¡Pero la cosecha será muy abundante! No tendremos que preocuparnos nunca más por los años de escasez. Nuestros hijos no se irán nunca más a dormir con hambre." Tenía sentido. Si trabajabas más duro, tendrías una vida mejor. Ese era el plan.  

La primera parte del plan funcionó perfectamente. En efecto, la gente trabajó más duro, pero no previó que el número de hijos aumentaría, lo que significaba que el trigo excedente tendría que repartirse entre más niños. Y los primeros agricultores tampoco sabían que dar de comer a los niños más gachas y menos leche materna debilitaría su sistema inmunitario, y que los poblados permanentes se convertirían en viveros para las enfermedades infecciosas.

creación del trigo

No previeron tampoco que al aumentar su dependencia de un único recurso alimentario en realidad se estaban exponiendo cada vez más a la depredación y a la sequía. Y los granjeros tampoco previeron que en los años de bonanza sus graneros repletos tentarían a ladrones y enemigos, lo que les obligaría a empezar a construir muros y a hacer tareas de vigilancia.   Entonces, ¿por qué los humanos no abandonaron la agricultura cuando el plan fracasó? En parte, porque hicieron falta generaciones para que los pequeños cambios se acumularan y transformaran la sociedad, y a esas alturas nadie recordaba que habían vivido de forma diferente. Y en parte debido a que el crecimiento demográfico quemó las naves de la humanidad.

Si la adopción del laboreo de la tierra aumentó la población de la aldea de 100 personas a 110, ¿qué diez personas habrían aceptado voluntariamente morirse de hambre para que las demás pudieran volver a los buenos y viejos tiempos? La trampa se cerró de golpe.  

Entonces... ¿Este fue el destino de nuestra especie o el inicio del fin para todo el planeta? Al crecer junto al trigo nos domesticamos, concentramos y creamos la cultura; una serie de elementos imaginarios que nos dieron un sentido como comunidad y que nos han llevado hasta donde estamos hoy.

Es hora de rendir cuentas y aplicar esas cuestiones imaginarias para hacer del planeta un lugar mejor para todas las especies y no sólo para el ser humano.

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