Esta mujer lleva cuatro años sin producir nada de basura y su vida es más normal de lo que crees

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Esta mujer lleva cuatro años sin producir nada de basura y su vida es más normal de lo que crees

El comediante estadounidense Louis C.K  dijo alguna vez que no le importa si tiras basura en la ciudad de Nueva York o la Ciudad de México, pues está tan contaminada que en sí, ambas ciudades son dos grandes botes de basura. Sin embargo, Lauren Singer ha demostrado que puede vivir en Nueva York sin producir casi nada de residuos.  




Lauren singer

Trash is for tossers es su página y en ella, la graduada en estudios ambientales te prueba que puedes vivir sin la necesidad de generar basura y es que cuando cada persona de tu país produce en promedio dos kilos de basura al día, no puedes culpar a las grandes compañías si tú no eres parte del cambio.  

frascos

Lauren vive en una de las ciudades más importantes del mundo, una que está marcada por el consumismo y la cultura pop, pero gracias que vive de acuerdo a sus ideales, ha logrado mantener un estilo de vida normal con sólo unos pequeños cambios.   

¿Cómo lo hace?

En lugar de comprar productos de belleza, fabrica los suyos.

No va a supermercados, sino a mercados locales en los que compra comida orgánica, que carga en bolsas que no son desechables y que puede tener por mucho tiempo.

Pero en realidad lo que la ha vuelto tan famosa son los frascos en los que tiene toda la basura acumulada en los últimos años.

Pulseras de festivales de música, una tarjeta de crédito, etiquetas de ropa que compra, listones de regalos y pocas cosas más son los únicos desechos que tiene.   

El resto de lo que nosotros podríamos considerar que es basura, ella lo recicla.

Todo lo orgánico va a una composta y parece ser que hoy, con todas las alternativas, ha logrado dejar el plástico por utensilios mucho más elegantes y de mejor calidad.  

No es un camino sencillo, y tal vez si quieres mejorar el mundo no tengas que irte al extremo de no producir nada de basura, pero sin duda Lauren demuestra que podemos cambiar nuestra huella de carbono en el mundo al cambiar nuestros productos, consumir local y orgánicamente y vivir de acuerdo a los valores que predicamos.  

Muchos la critican, pues dicen que aún así gasta electricidad y otros servicios, pero sin duda su impacto, comparado al de las personas que producen dos kilogramos de basura diariamente, es mucho más grande e importante.

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