En 54 años, Perú ha perdido el 57% de las reservas glaciares de agua potable

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En 54 años, Perú ha perdido el 57% de las reservas glaciares de agua potable

Según el último Inventario Nacional de Glaciares y Lagunas, realizado por el Instituto Nacional de Investigación de Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), Perú ha perdido en los últimos 50 años más de la mitad de sus glaciares.


Eso significa que es probable que la otra mitad desaparezca muy pronto, antes de 2100.  Cuando los glaciares de Perú desaparezcan, la única manera de abastecer de agua a la costa peruana, donde vive más del 55% de la población, será por medio de la cuenca del Amazonas.

Glaciares Perú

Según indica el informe, entre 1962 y el 2016, la cobertura de los glaciares se redujo en un 57% en Perú. Esto quiere decir que la distancia que abarcaban los nevados disminuyó de 1.035 km2 a 445 km2 debido al calentamiento global.

El director de Investigación y Gestión del Conocimiento de Inaigem, Ricardo Villanueva, explicó que esto tiene "un impacto muy significativo actual y futuro sobre la disponibilidad de recursos hídricos, las actividades económicas y la disposición de agua para la población".

En la Cordillera Central del país sudamericano, la distancia que abarcan los nevados pasó de 117 km2 en 1962, a 40 km2 en el 2016. Esto quiere decir que se redujo en un 65%.

Se calcula que el volumen del agua que ha fluido hacia el mar por este deshielo es de 3 millones de metros cúbicos: con ese agua, se podría haber abastecido a la población de la ciudad de Lima durante 5 años. 

El problema es en sí grave, porque estos recursos hídricos están por perderse para siempre, y empeora porque no existen herramientas ni mecanismos para aprovechar el agua del deshielo. Eso significa que el agua de los glaciares que se está derritiendo, siquiera puede ser aprovechada durante esos años.

Éste es otro de los casos particulares que demuestra lo que está sucediendo a nivel general: los recursos indispensables, como el agua, están siendo destruidos y derrochados. Y aún así, quienes toman las decisiones siguen preocupados por otros temas, como la rentabilidad económica. Algo que, seguramente, no nos servirá de nada si dentro de 100 años ya no tenemos agua que beber.

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