El zika un año después: cómo prevenirlo y evitar sus consecuencias

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El zika un año después: cómo prevenirlo y evitar sus consecuencias

Han pasado más de 15 meses desde que la epidemia por el virus del zika fuera declarada Emergencia de Salud Pública de Interés Internacional por parte de la Organización Mundial de la Salud. Aunque el zika ya había sido detectado en otras partes del mundo, la emergencia recién se declaró luego de que apareciera un masivo brote en América Latina.


La enfermedad, transmitida por un mosquito de la familia Aedes (los mismos que transmiten el dengue y la fiebre chikungunya), apareció por primera vez en Brasil en 2015, y los casos comenzaron a aumentar hasta crear una gran alarma en 2016 en toda la región. Ese primer pico de la enfermedad en la región provocó el nacimiento de más de 2000 niños con microcefália en Brasil y una alarma generalizada.

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¿Cuál es el estado del zika en América Latina un año después?

Según la Organización Mundial de la Salud, la emergencia ha cesado, sin embargo siguen apareciendo casos de zika en la región, y de bebés que nacen con microcefália luego de que sus madres contraigan zika antes o durante el embarazo. Aunque más aislados que durante el brote de 2016, los casos no han dejado de aparecer.

En Argentina, el virus del zika se encuentra activo en dos provincias: Formosa y Salta. En esta última, se están investigando 30 probables casos, y 4 ya fueron confirmados. También se está investigando un caso posible en la localidad de 3 de febrero, en la zona metropolitana de Buenos Aires.

En Perú, mientras tanto, la situación es un poco más grave: el virus del zika fue confirmado en 33 pacientes de la región Ica, ubicada a 325 kilómetros al sur de Lima, y las autoridades se encuentran evaluando la existencia de bebés afectados.

En México, más de 4500 mujeres embarazadas contrajeron o habían contraído zika desde la aparición del brote, y actualmente 3820 de ellas están cursando su embarazo y recibiendo un seguimiento. Al menos 5 bebés han nacido con una enfermedad relacionada al virus.

En Estados Unidos, se registraron 5.182 casos en total.

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Actualmente, el problema más urgente es el tratamiento especial que requieren los niños nacidos con microcefália, que son alrededor de 2.700 en toda la región.

El zika en sí mismo no es una enfermedad tan grave como el dengue o la fiebre chikungunya: sus síntomas se limitan a una fiebre no muy alta, sarpullido y conjuntivitis, que no duran más de 7 días. El problema ocurre cuando infecta a mujeres embarazadas, ya que puede provocar microcefália y otras patologías que provocan grave discapacidad en los bebés.

zika

Uno de los mayores problemas. entonces, es que, dado que antes de este brote de zika la microcefália era una patología muy extraña que afectaba a poquísimos niños, no hay demasiados médicos que estén al tanto de los cuidados especiales que estos chicos necesitan.

Muchos de ellos ya cumplieron un año de edad, y son sus madres las que buscan formas de afrontar esta patología de la mejor forma posible.

En Brasil, una mamá creó un grupo de whatsapp para contactarse con otras familias que estuvieran pasando por su misma situación, y los miembros del grupo ya son más de 400. El costo de los cuidados que un bebé con microcefália requerirá durante toda la vida puede oscilar entre uno y 10 millones de dólares.

En este video puedes ver de dónde viene el zika y cómo se fue instalando en América Latina: 

Cómo evitar el zika, el dengue y la chikungunya

Para prevenir el zika, el dengue y la chikungunya, no existe aun ninguna vacuna, por eso la forma más eficaz de prevenirlos es evitar, en primer lugar, la reproducción de los mosquitos, y en segundo lugar, sus picaduras.

Para que los mosquitos no se reproduzcan, hay que evitar los criaderos:

  • Tirar todos los recipientes que podrían acumular agua y no son útiles: latas, botellas, neumáticos, trozos de plástico y lona, bidones cortados.
  • Dejar siempre dados vuelta y/o bajo techo los recipientes que no pueden tirarse porque se usan, para que no se acumule agua de lluvia en su interior. Jamás dejar recipientes con agua, ni dentro ni fuera del hogar.
  • Eliminar el agua de cualquier cavidad como charcos, huecos en árboles, recipientes de los que beben los animales (o limpiarlos constantemente), portamacetas, letrinas en desuso, rocas cóncavas o cualquier tipo de superficie con forma de recipiente.
  • Tapar los tanques y recipientes que se usan para recolectar agua. 
  • Mantener las piscinas limpias.
  • Mantener los patios y jardines desmalezados y destapando los desagües de lluvia de los techos.
  • Eliminar cualquier acumulación de agua con fines ornamentales como fuentes y estanques.
  • El mosquito desova en agua limpia, es decir que con mantener limpios los recipientes no es suficiente, deben estar vacíos.
Para leer una información más amplia sobre cómo prevenir estas tres enfermedades, puedes leer esta nota.

Fuentes:
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