El viaje, un cambio interior

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El viaje, un cambio interior

Foto: Anastasia Valenzuela / Taj Mahal, Agra, India

Hacemos las maletas, dejamos las comodidades del hogar y emprendemos rumbo hacia lo desconocido. Viajamos con la esperanza de un nuevo comienzo, completamente fuera de lo conocido, como una forma de encontrar nuevas experiencias y con altas expectativas sobre lo que nos espera allá afuera.

Y por que viajamos? No importa el motivo que nos haya impulsado a hacerlo, a veces son las ganas de escapar de una rutina, otras persiguiendo al amor de tu vida, y como no, también en busca de nuevas oportunidades. Pero el resultado siempre tiene un denominador común, se trata del viaje interior. El trayecto que realizamos con nuestros ojos, donde nos encontramos una y otra vez con un pedazo desconocido de nuestro ser. Cuando viajamos estamos constantemente conociéndonos, aprendiendo de lugares, personas, y nuevas emociones. Tomando consciencia de cada paso, cada decisión y situación enfrentando a diario por decisión propia los nuevos rumbos que la vida nos muestra. No siempre nos encontramos con experiencias positivas, pero siempre son enriquecedoras y nos permiten ver con los ojos abiertos las realidad en la que estamos inmersos. Las emociones se vuelven intensas, al nivel de sorprendernos de nuestras reacciones, pero también nos regalan las mejores risas y recuerdos que ablandan el corazón. Viajar es encontrarse reflejado una y otra vez, es estar mirándose desde múltiples perspectivas, es estar en constante introspección. La consecuencia directa es el autoconocimiento, y nos deja como regalo un nuevo y autentico yo.

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