El presente de las Energías Renovables en Argentina

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El presente de las Energías Renovables en Argentina
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La Ley 26.190, sancionada hace nueve años, marcó un objetivo claro: para el 2016, el 8% del consumo eléctrico local debería ser abastecido con fuentes de energías limpias. Sin embargo, todavía no se llegó ni al 1,5% y el Congreso debate actualmente modificaciones.



/// Por Alejandra Burgos    @aleburggos


Hoy en día el escenario energético local presenta contradicciones. Por un lado, nuestra matriz de energías depende fuertemente de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, que representan el 87% de la oferta total. Si observamos nuestra generación eléctrica, el 66% proviene del gas natural, un recurso no renovable que produce emisiones de gases de efecto invernadero, uno de los factores responsables del cambio climático. A esto se suma que todavía importamos más de US$ 5500 millones en gas natural por año y más de US$ 13.000 millones en combustibles fósiles.

Por otro lado, existe un marco regulatorio que fomenta el crecimiento de energías limpias. La primera ley de incentivo a las nuevas fuentes de energía renovables fue la 25.019. Luego, en el año 2006, la misma fue modificada por la ley 26.190 que contó con la particularidad de incluir a las energías eólica, solar, geotérmica, mareomotriz, hidráulica, la biomasa y el biogás de diferentes orígenes. Esta última ley estableció un objetivo claro: para el 2016, el 8% del consumo eléctrico local debería ser abastecido con fuentes de energías renovables. Sin embargo, todavía no se llegó ni al 1,5% y el Congreso debate actualmente modificaciones.

Frente a este panorama, es válido recordar algunos puntos clave que hacen de las energías renovables la mejor opción no solo para el bienestar del planeta y de las futuras generaciones, sino también para todos los habitantes del suelo argentino, para nuestra economía, para la salud de nuestro medioambiente y de nuestros recursos naturales.

Sostienen el crecimiento
Las proyecciones oficiales de demanda eléctrica hacia el 2030 indican que la potencia disponible deberá incrementarse en unos 1500 MW anuales. Esa generación puede lograrse por diversas combinaciones de integración de renovables. En la actualidad, existen más de 3000 MW que podrían generarse con proyectos listos para ser desarrollados en el corto plazo, es decir, en uno o dos años.

Aumentan la seguridad energética
Las energías renovables son las únicas capaces de brindar una respuesta al déficit energético a corto plazo y con costos competitivos.

Son económicas y ahorran divisas
Resultan ser competitivas frente a los altos costos de generar energía con combustible o importar energía eléctrica. En el año 2012 por ejemplo, se generaron 1702 GWH por fuentes renovables, lo que implicó un ahorro de 406.800 m3 de gasoil importado que se hubieran utilizado para producir esa electricidad. El monto ahorrado en combustible importado fue de unos US$ 317 millones.

Promueven el desarrollo de la industria nacional
Pese a su escaso crecimiento hasta el momento, nuestro país ya cuenta con industrias que tienen capacidad de producción, instalación, logística y desarrollo local de la tecnología necesaria. El desarrollo de las renovables permitirá consolidar una industria local de fuerte impacto en las inversiones y en la generación de empleo. Por ejemplo, en el año 2010 más de 3,5 millones de personas en el mundo trabajaban directa o indirectamente en el sector. En nuestra región latinoamericana, sobresale el caso de Brasil que cuenta con unos 730.000 empleos vinculados a los biocombustibles y 14.000 empleos en la industria eólica.

Nos ayudan a combatir el cambio climático
En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de Cancún en 2010, todos los países aceptaron un límite máximo al cual puede llegar el termómetro del planeta. Con el apoyo del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático –IPCC según sus siglas en inglés– el consenso estableció que si la temperatura media global supera en más de 2 grados centígrados los niveles de la era preindustrial, es más que probable que vivamos consecuencias graves y desconocidas para el ser humano.

Estamos ante uno de los grandes desafíos de nuestra época: reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero  y proyectar una transición energética dejando a un lado los combustibles fósiles e invirtiendo cada vez más en energías limpias.
Hace falta avanzar en varios aspectos para superar la contradicción de nuestro escenario energético. Uno de los más importantes tal vez sea contar con una decisión política que nos permita dar el paso en la dirección correcta.



Fuentes consultadas:
www.cronista.com
www.lanacion.com.ar



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