El gran fraude de los cosméticos.

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El gran fraude de los cosméticos.
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Si hay que elegir, elegimos lo natural, es importante el valor del producto, no solo el costo.

La industria cosmética se sostiene sobre una mentira: hacer creer a sus clientes que la eficacia de sus productos tiene una base científica.
La industria de la belleza se sustenta sobre un marketing muy sofisticado que esconde un burdo timo. Tomemos como ejemplo las cremas: todas funcionan igual. Mantienen la piel suave porque reducen la evaporación en la epidermis. A modo de ejemplo una crema hidratante natural es tan o más eficaz que la “super-loción-de-París” que cuesta 100 euros. Lo mismo ocurre con los tratamientos antiarrugas. Un antiarrugas es, simplemente, una crema hidratante a la que se le añaden proteinas vegetales. Esas proteinas son cadenas de aminoácidos muy largas y que se estiran mientras están rodeadas de crema. Cuando la crema se seca de la piel, las cadenas de aminoácidos se contraen y tensan la piel. Por eso no funciona mejor el antiarrugas más caro .“¡No puede ser!”, me dirás. “La loción que yo uso incluye Micropartículas-con-Tecnología-Nutriplex-y-Estimulina-de-ADN”.Aquí está el nudo del asunto. La eficiacia de estos “super-ingredientes” (a los que bautizan con términos que parecen muy técnicos) carece de toda base científica. Las empresas cosméticas quieren hacernos creer que realizan investigación de vanguardia, pero sus estudios ni se publican en revistas científicas ni pasan los mínimos criterios que requiere el método científico. Las líneas de cosméticos se renuevan a cada temporada. Entonces, ¿por qué las empresas cosméticas no son denunciadas por publicidad engañosa? Porque la industria cosmética mueve miles de millones de euros y eso significa que puede pagarse excelentes abogados. Tener buenos abogados no sólo es útil cuando vas a juicio, sino también cuando redactas los anuncios de tus productos. Estas empresas se cuidan mucho de no decir mentiras, pero consigien, a la vez, que el cliente entienda lo que a ellas les interesa. No tengo nada contra quienes disfrutan comprando cosméticos caros. También hay gente que encuentra su felicidad comprando ropa de marca. Mejor para ellos. Lo que no me parece aceptable de la industria cosmética es que utiliza la confianza que la sociedad tiene en la Ciencia para enriquecerse con productos dignos de alquimistas medievales. O lo que es peor, alquimistas modernos que solo usan palabras que suenen “científicamente” bien. Por eso tenemos que aprender a leer etiquetas y cuidarnos con lo más natural que esté a nuestro alcance. En cosmética, como en muchos otros rubros, es muy importante no sólo el precio sino el valor del producto.
Fuente: 
https://www.facebook.com/notes/como-ser-naturales-en-este-sistema/el-gran-fraude-de-los-cosm%C3%A9ti...
https://www.facebook.com/platonicaecologica/
http://federica-jofiver.wix.com/-platonica

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