El Budismo Zen, la experiencia de lo sagrado

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El Budismo Zen, la experiencia de lo sagrado

Orígenes, historia y evolución; taoísmo, escuelas y Zazen. Ryúnan Bustamante, monje Soto Zen del linaje de Taisen Deshimaru, aportan sus reflexiones sobre el mundo del Budismo Zen desde la India, China o Japón que han alcanzado el corazón de muchos occidentales al igual que otras filosofías y formas de entender la vida por medio de la espiritualidad o la energía como por ejemplo la disciplina del Feng Shui en el interiorismo y el bienestar personal o incluso terapias con miles de años de práctica que han sido acogidas con gran entusiasmo.


El Budismo es una religión no teísta que nace a partir de la experiencia y enseñanzas que trasmitiera su fundador, Siddharta Gautama, alrededor del siglo V a.C. en el noroeste de la India, y que luego se expandiera por Asia y ramificara hasta alcanzar una gran cantidad de escuelas y de prácticas. "El Buda era un hombre que estaba en la búsqueda y que, después de pasar diferentes experiencias, sentado bajo un árbol, despertó, o sea, tomó conciencia de la realidad profunda de todas las cosas, de la impermanencia de todas las cosas", sintetiza el monje Ryúnan Bustamante, fundador de Ermita de Paja, Asociación Civil sin Fines de Lucro que nuclea a practicantes de Budismo Zen en Argentina, y agrega que "despertar es ir más allá del ego; es poder ver el bien y el mal de manera unificada".

La vía directa

El Zen, una de las escuelas de Budismo más conocidas en occidente (sobre todo a partir de la divulgación que hicieran autores como Daisetsu Suzuki y Alan Watts) se forja primeramente en China con el nombre de Chán. Originariamente, en su variante hindú (el Zen deviene de la tradición Mahayana), el Budismo postulaba un camino gradual, esto es, la posibilidad de acceder a progresivos estados de meditación o de conciencia a partir de la práctica. El Chán, por su parte, a diferencia de lo anterior, propone un acceso directo e inmediato a ese estado superior de conciencia. Esta concepción y los métodos utilizados, se vieron influenciados, como es de suponer, por las ideas filosóficas del taoísmo, fundamentalmente en lo concerniente a la quietud y espontaneidad.

En relación con lo dicho, Ryúnan Bustamante dirá: "Para el Zen no hay progreso ni meta. La meta es el ahora. Para el Zen el tiempo es al ahora, donde está todo nuestro pasado y todo nuestro futuro. Es una concepción vertical del tiempo. Toda mi vida es este ahora y no hay más cosas que este ahora, que este instante".

El primer patriarca

Históricamente los monjes japoneses viajaban a China para recibir la transmisión de enseñanzas que luego extendían por sus tierras, incorporando tintes propios. Esto, de igual modo, fue una constante de la cultura japonesa en todos sus aspectos, siempre influenciada por su país vecino, China. En cuanto a lo religioso, por ejemplo, las dos escuelas principales del budismo Chán, llamadas Línjì y Cáodòng, encontrarán su paralelo japonés Zen en las escuelas Rinzai y Soto, cuya principal diferencia estriba en la técnica que una y otra pregona para alcanzar el Satori, sea el Koan (pregunta sin aparente sentido cuya indagación extrema sofoca el razonamiento conceptual, propiciando, de este modo, el Satori) o la práctica de Zazen respectivamente.

Satori es el término japonés que alude al despertar. "Todos, en algún momento, tenemos nuestro Satori", expresa Bustamante. Aún así, enfatiza, la práctica es muy importante: "Es necesario detenerse dentro del mundo de los fenómenos, sentarse y tomar conciencia de que todo es efímero, impermanente. Por eso los maestros dicen que sentarse en Zazen es retornar al verdadero hogar", grafica el monje Soto Zen, proveniente del linaje del maestro Taisen Deshimaru.

"Contemplación silenciosa"

Esta breve definición refiere a la práctica que naciera en China bajo el nombre de Tsao-tung y que luego se rebautizara en Japón como Zazen, acaso la práctica Zen más conocida en Occidente, difusión que en Europa le debe mucho al propio Taisen Deshimaru. El Zazen se practica en la postura clásica de loto (los ojos semicerrados a 45 grados, la espalda erguida, las piernas cruzadas, sentado sobre un cojín redondo –zafu, en japonés- que ayuda a bascular la columna). Se requiere una atención constante y serena. El pensamiento se libera (“no adhiere ni rechaza”) y de esta forma, la contemplación silenciosa llevará al seguidor a descubrir su naturaleza búdica "tal como cuando dejamos de remover el agua de un estanque podemos al fin ver el fondo".

"Las claves del Zazen son el silencio, la quietud, una respiración serena y profunda y, de ser posible, la compañía de otras personas", sugiere Ryúnan Bustamante y describe; "El equilibrio empieza por lo físico y de inmediato se traslada al espíritu y la mente". Los pensamientos disminuyen, concluye Bustamante, y empiezan a encontrarse espacios entre uno y otro, "hasta que se produce la grieta":

Quietamente sentado, sin hacer nada / Llega la primavera y crece sola la hierba (Poema de Zenrin Kushu)

Etiquetas: budismo, china, fuente zen, india
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