Duermes, pero… ¿Descansas?

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Duermes, pero… ¿Descansas?

Nuestro cerebro se acostumbra a funcionar bajo estrés, por lo asumimos que es normal despertar con cansancio.

 ¿Te cuesta conciliar el sueño? ¿Despiertas cansada y con deseos de seguir durmiendo? O ¿Despiertas con pesadez mental? Todo esto puede deberse a que simplemente no estas descansando lo suficiente.


Nuestras rutinas laborales, los compromisos sociales o familiares y el sin fin de tareas que debemos realizar a diario, casi no nos dan tiempo para relajarnos y descansar. Llegamos a la hora de dormir realmente exhaustos, y, sin embargo, despertamos como si no hubiésemos descansado nada, nos seguimos sintiendo agotados y faltos de energía.  


¿Deseas saber por qué no descansas al dormir?

La mayoría de las personas cree que su agotamiento mental o falta de energía se debe a que no duerme lo suficiente, cuando la verdad es que el descanso depende más de la calidad que de la cantidad de tiempo que se duerme. Si bien se necesita un mínimo de horas de sueño, podrías llegar a dormir muchas horas al día; pero si estas despertando cada 30 min o simplemente tu mente no se “desconecta” del trabajo… créeme despertaras igual de agotada. La clave está en conseguir un sueño profundo, relajante y reparador.

Primero tenemos que entender la razón de porque no estamos descansando. Existe un sin fin de factores, pero, de una u otra forma, llegamos siempre a la misma conclusión: "nuestro cuerpo no está produciendo las sustancias químicas adecuadas para que realmente descansemos mientras dormimos". Un ejemplo es el estrés. Para rendir en todos los compromisos y responsabilidades que tenemos a diario nuestro cuerpo libera un químico llamado Cortisol. El cortisol es una hormona que adapta al organismo para funcionar bajo estrés y presión, por lo que cualquier situación o estilo de vida estresante hace que nuestra sangre se cargue de cortisol. Lamentablemente la función original de esta hormona es preparar al cuerpo para enfrentar una situación de peligro. Por ejemplo, si estás perdido en la selva y puedes ser atacado por animales salvajes, tu cuerpo produce cortisol para ayudarle a estar atento a los posibles peligros. Evidentemente en esta situación te sería imposible alcanzar un sueño profundo y reparador, ya que nuestro cuerpo comienza a estar en modo “vigilia” (algo así como cuando el ordenador esta con la pantalla apagada, pero sigue encendido), por lo que sigue atento a cualquier estimulo… ya sea real o mental. En este estado, nuestra mente y cuerpo realmente no descansan; ya que sigue analizando durante el sueño los problemas percibidos durante el día, está atenta a cualquier estimulo, nos despierta varias veces durante la noche (para revisar que todo esté en orden) o simplemente no nos deja dormirnos a una hora prudente.

Otro ejemplo es la sobre estimulación cerebral. Para conseguir dormir nuestro cerebro debe liberar neurotransmisores que disminuyan la actividad cerebral y así el cuerpo se relaje para conseguir un sueño profundo. Seguir trabajando en el hogar, beber sustancias estimulantes como el café o estar viendo pantallas antes de dormir afecta notablemente la química del cerebro y dificulta que nuestro cuerpo descanse mientras dormimos.

Por ultimo nuestro cuerpo tiende a mantener la bioquímica interna (homeostasis) por lo que se "acostumbra" a tener ciertos niveles de neurotransmisores u hormonas circulando en la sangre. Así terminamos por asumir que despertar cansados o con deseos de seguir durmiendo es algo completamente normal. Revertir esta situación toma tiempo, ya que es el propio cuerpo el que se resiste, por ejemplo, a disminuir los niveles de cortisol. Cambiar hábitos y favorecer el descanso durante algunos días no va a ser suficiente para modificar la bioquímica de nuestro sistema nervioso.


¿Cómo puedes mejorar la calidad de tu descanso?
Si quieres mejorar la calidad de tu descanso comparto contigo 5 tips, que si los practicas por al menos 15 días aumentarán la calidad de tu sueño y te permitirán despertar con una energía renovada.

1. Aromaterapia. La Aromaterapia es el mejor y más potente aliado para conseguir un descanso profundo y recuperar rápidamente los patrones de sueño alterados. Los Aceites Esenciales (AE) usados en esta terapia penetran la piel y pasan al torrente sanguíneo modificando la química de nuestro cuerpo. Sus efectos son muy similares a muchos de los fármacos que se recetan para inducir el sueño. Uno de los AE ampliamente estudiado en este ámbito es el de Lavanda (Lavándula angustifolia). Se ha demostrado que la aplicación de este AE disminuye la cantidad de cortisol en la sangre, con lo que desaparecen rápidamente los síntomas del estrés. La lavanda estimula la liberación de neurotransmisores sedantes y relajantes, mejorando enormemente la calidad del sueño. Un baño de tina con unas gotas de AE de lavanda o aplicarse un aceite de masaje con este AE inducirá una relajación profunda y un sueño realmente reparador.

También puedes difundir en tu habitación AE de naranja o mandarina, ambos aromas son relajantes del sistema nervioso e inducen al sueño, una forma sencilla es agregar una gota de estos AE en la almohada. Si la lavanda no resulta de tu agrado puedes probar con el AE de Mejorana (Origanum majorana) o el AE de Petitgrain (Citrus aurantium).

2. Evitar las pantallas. Unos 30 minutos antes de irte a dormir evita mirar pantallas: televisor, laptop, Smartphone, tablets, etc. Los estímulos visuales generan mucha actividad cerebral, con lo cual se liberan los neurotransmisores que activan nuestra mente y por consiguiente se dificulta conciliar el sueño.

3. Comer ligero. Procura que la última comida del día se ligera. Evita los azucares (son estimulantes), la cafeína, el té y las grasas. Tampoco comas justo antes de irte a dormir.

4. Haz ejercicio físico. Ejercítate al menos 3 veces a la semana. No es necesario que te inscribas en un gimnasio, basta con que comiences con una rutina de 5 minutos y la vallas aumentando conforme te haces el hábito. El esfuerzo físico ayuda a libera la tensión acumulada. Además, durante el ejercicio, nuestro cuerpo aumenta la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos, con lo cual se mueven toxinas que podrían estar alterando tu funcionamiento nervioso. Por último, luego del ejercicio, se liberan endorfinas y otras hormonas que favorecen la regeneración de los tejidos y harán que tengas un sueño reparador.

5. Crea una rutina para dormirte. Nuestro organismo se adapta a los ritmos con una facilidad increíble; y así como se acostumbra a estar estresado tú puedes acostumbrarte a descansar. Para esto genera una rutina de “irse a dormir”, así tu cuerpo se acostumbrará a que luego de realizar esta rutina viene un momento para descansar. Opciones para incluir en una rutina podrían ser: darse un baño cálido, leer, escuchar música relajante, meditar, realizar ejercicio, realizar respiraciones profundas, utilizar aromaterapia o aceites esenciales o bien recibir un masaje.


Otros concejos prácticos que favorecen dormir bien son: oscurecer al máximo la habitación, mantener la habitación cálida, respetar el horario para irse a dormir, acostarse antes de las 11:00 pm, escribir un diario de vida (en papel), evitar despertadores ruidosos (despertar brusco estresa nuestro organismo) y lleva un estilo de vida lo más tranquilo que sea posible.

Despertar renovado y sin cansancio es posible; solo depende de ti. Recuerda siempre que… Sentirse bien… Es Esencial.

La aromaterapia es la alternativa natural más efectiva para mejorar la calidad de tu descanso mientras duermes.
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