Dieta y salud: una relación sana

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Dieta y salud: una relación sana

La relación dieta y salud es más que evidente. Muchas enfermedades que reducen nuestra esperanza de vida son causadas por una mala alimentación.


Los expertos advierten que la alimentación moderna ayuda a crear "un terreno fértil" para la llegada de casi todas las enfermedades crónicas y degenerativas.

La buena noticia es que si corregimos nuestros hábitos alimenticios también mejorara nuestra salud y aumentara nuestra calidad de vida.

Relación entre dieta y salud


La relación entre dieta y salud ha sido demostrada por la ciencia en cientos de estudios. Un ejemplo típico de dieta y salud es la asociación entre la https://es.wikipedia.org/wiki/Dieta_mediterr%C3%A1nea">dieta mediterránea y una reducción de la mortalidad por enfermedades del sistema circulatorio y ciertos tipos de cáncer, así como una esperanza de vida más larga.

Sabemos que hay alimentos que promueven el buen funcionamiento de nuestro cuerpo y otros que contribuyen al flagelo de las enfermedades comunes de hoy en día, como la obesidad, diabetes, las enfermedades cardiovasculares y algunas enfermedades degenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.

Es cierto que la alimentación es considerada un factor de riesgo, pero puede ser modificad. Podemos decir que cada persona es el resultado de su alimentación. Somos lo que comemos. Tal como una dieta pobre lleva tener enfermedades, una buena alimentación llevara a tener una buena salud.

Por lo tanto, los hábitos alimenticios correctos se hacen necesarios cuando la salud es nuestra principal preocupación. La relación entre dieta y salud se ha demostrado en varios estudios realizados en las últimas décadas:

El consumo de pescado está asociado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. El pescado, debido a su acción anti-inflamatoria, es rico en ácidos grasos omega 3, además de tener muchos beneficiosos para la salud de las arterias.
El consumo de verduras y frutas se asocia con una reducción de muchas enfermedades y el aumento de la esperanza de vida, debido a su riqueza en sustancias protectoras tales como vitaminas, minerales, antioxidantes y fibras.

El aceite de oliva extra virgen contiene compuestos fenólicos, antioxidantes y ácidos grasos monoinsaturados que reducen los niveles del colesterol malo. A pesar de su alto valor calórico no parecen causar exceso de peso y obesidad.
El consumo de bebidas endulzadas y jugos de frutas aumentan las posibilidades de padecer de síndrome metabólica, lo que resulta en aumento de la obesidad abdominal, hipertensión arterial, aumento de los niveles de triglicéridos en la sangre y la reducción del colesterol bueno.

El consumo excesivo de aceites ricos en ácidos grasos omega-6 asociado a todos los procesos inflamatorios crónicos, lo que aumenta el riesgo de accidente cerebro vascular y algunos tipos de cáncer.
Las grasas saturadas se encuentran en las carnes rojas y productos lácteos grasos, hacen aumentar el colesterol LDL o colesterol malo y disminuir el colesterol bueno o HDL, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Los aceites hidrogenados o grasas trans son gorduras peligrosas que aumentan fuertemente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, obesidad, cáncer y diabetes.

El consumo de azúcares rápidos de alimentos refinados, dulces, pasteles, bebidas no alcohólicas han contribuido a la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

El exceso de hidratos de carbono contribuye al exceso de glucosa que tiende a elevar los triglicéridos en la sangre, dando lugar al riesgo de la aterosclerosis y las enfermedades cardiovasculares.

El alcohol causa que el hígado sea grasoso y también causa inflamación y cirrosis, que pueden ser fatales.
Comer sal en exceso contribuye a la hipertensión, que es una causa importante de mortalidad.

Los flavonoides presentes en el vino tinto con propiedades antioxidantes ayudan a proteger la salud cardiovascular.
La forma de cocinar también está relacionada con el cáncer. Cuando los semi azadas o fritas, las grasas de la carne conducen a la formación de sustancias altamente cancerígenas.

La abundancia de alimentos es un problema de salud


Si por un lado la escasez de alimentos una vez llevaban a desnutrición, y las principales causas de mortalidad eran causadas principalmente por enfermedades infecciosas, los tiempos modernos han traído el efecto contrario, mucha comida y la amplia disponibilidad de alimentos envasados, que combinados con una vida sedentaria, dieron lugar a la actual epidemia de enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de mortalidad.

La dieta moderna es rica en azúcares rápidos, grasas malas, pero baja en vegetales. Las porciones que comemos están aumentando, lo que lleva a consumir más calorías de las necesarias. Las calorías se acumulan, lo que lleva a la obesidad y el sobrepeso – que son los factores de riesgo que conducen al desarrollo de diversas enfermedades. En estas situaciones, un plan de pérdida de peso es la forma más rápida de intervención.

Alimentación saludable de los niños


Desde temprana edad los niños deben seguir una dieta saludable que le ayudará a ser adultos sanos, lo que reduce el riesgo de numerosas enfermedades en el futuro. Una dieta saludable es aquella en la que no hay lugar (o sólo muy de vez en cuando) para los refrescos y bebidas azucaradas, dulces y pasteles, alimentos precocinados y calóricos y productos envasados ​​altamente ricos en azúcares y grasas nocivas y donde se promueven una mayor ingesta de vegetales.

Además, la adopción de un patrón de alimentación saludable durante la infancia no sólo ayuda a combatir la tendencia de obesidad en niños y adolescentes, ya que también se traduce en un mejor rendimiento escolar. Un estudio reciente con más de 1.300 niños españoles entre 10 y 14 años, que adoptaron la dieta mediterránea, dio como resultado una mejora en el rendimiento académico de los niños.

Los hábitos alimenticios saludables - dieta preventiva



Una dieta sana y equilibrada aparte de proporcionar calorías preocupase con la salud. No sólo es beneficioso en términos de peso corporal, pero también de la presión sanguínea y la circulación en colesterol, triglicéridos y azúcares en la sangre, minimizando así el riesgo de enfermedades de la civilización (obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, etcétera).

Los alimentos proporcionan calorías (energía) al cuerpo para que este pueda funcionar. Sin embargo, hay alimentos con efecto protector y otros con efecto tóxico. Saber qué alimentos se debe comer y por otro lado cuales se deben evitar es esencial para una dieta saludable y así prevenir la enfermedad y la obesidad.

Las verduras y las frutas


Muchas investigaciones que muestran la relación entre dieta y salud llegaron a la conclusión de que una dieta rica en frutas y verduras está fuertemente asociada con un menor riesgo de enfermedades degenerativas, enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Son ricas en vitaminas y minerales y potentes en sustancias llamados fitoquímicos, son responsables de esta protección contra las enfermedades.

La fibra dietética contenida en los vegetales es esencial para mantener la salud, no sólo para combatir el estreñimiento, sino también ayudar a reducir la probabilidad de enfermedades crónicas. Cuanto mayor sea la cantidad de verduras y frutas en la dieta diaria, menor será el riesgo de infartos, cáncer y ACV.

Grasas saludables


Las grasas juegan un papel importante en la protección de la salud. Las grasas más saludables y que deben ser priorizados son el aceite de oliva, rico en ácidos grasos monoinsaturados, que ayudan a reducir el colesterol malo y aumentar el bueno, y los pescados grasos ricos en omega 3 (buena fuente de ácidos grasos poliinsaturados), que es amigo de corazón. Ambas grasas protegen la salud de las arterias. Las grasas saturadas deben ser reducidas y las grasas hidrogenadas o trans totalmente erradicados porque son los más peligrosos para la salud. Ambos están asociados con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas.

Las grasas poliinsaturadas de la familia de ácidos grasos omega 6 que hasta hace poco se consideraban beneficiosas, hoy en día sabemos que pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cánceres. Por lo tanto el uso de aceites vegetales (girasol, maíz, cacahuetes, soja...) deben reducirse, ya que el exceso de ácidos grasos omega 6 de estos aceites cuando ingeridos conducen al cuerpo a estados inflamatorias que pueden contribuir a las enfermedades crónicas.

Pescados y carnes blancas


Una dieta saludable debe favorecer el consumo de carnes bajas en grasas y una reducción en carnes rojas y procesadas. Peces, especialmente los grasosos, por su riqueza en ácidos grasos omega 3, que es importante para la salud del corazón. Los huevos son fuentes de proteínas y ricos en vitamina D.

Lácteas bajos en grasas


Dar prioridad a la leche, el queso y el yogur bajo en grasa en lugar de los grasosos, por lo que se reduce el consumo de grasas saturadas y mantiene la ingesta de calcio.

Carbohidratos complejos


Preferir los cereales integrales (pan, pasta, arroz...) que contienen más vitaminas, minerales y fibras, que las versiones refinadas. No deben falta los legumbres secos (frijoles, garbanzos, lentejas...) y semillas oleaginosas, como las nueces que son ricas en ácidos grasos omega 3.

Atención: dosis grandes de hidratos de carbono, aunque sean integrales, pueden causar picos de glucosa en la sangre seguida de un aumento de insulina, que los transforma la grasa en el cuerpo, lo que contribuye al exceso de peso. Por lo tanto la calidad sino también la cantidad deben tenerse en cuenta.

Azúcares deben ser reducidos


Los hidratos de carbono refinados son ricos en azúcar, que aumenta los niveles de glucosa en la sangre. Es importante reducir no sólo el azúcar de mesa, sino también todos los azúcares ocultos en los alimentos. Dulces, además de muchas calorías contienen grasas nocivas (ácidos grasos saturados y trans). Evitar las bebidas alcohólicas, refrescos y jugos azucarados, siendo el agua y los tés son las mejores bebidas. Se recomienda el consumo máximo de 1 vaso de vino, preferentemente tinto, por día.

Para condimentar los alimentos, reducir la sal y hacer uso de especias y hiervas. La sal causa hipertensión, que es uno de los factores de riesgo responsables de las enfermedades cardiovasculares.

Atención al tamaño de las porciones


Las porciones generales deben estar en cantidades moderadas, ya que el estilo de vida muy sedentario de hoy, implica el aporte de energético más reducido. Las porciones grandes conducen a exceso de calorías y causa la obesidad y enfermedades asociadas.

Por último, la relación entre dieta y salud para ser completa debe estar dentro de un estilo de vida saludable, donde no debe faltar la práctica de la actividad físicas de forma regular y la ausencia total de tabaco y alcohol. El estrés debe reducirse al mínimo y respetar las 8 horas de sueño. Una vida saludable previene de enfermedades y reducen de mortalidad prematura y el resultado es un aumento en la esperanza de vida.

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