Después de soltar, viene la calma que tanto necesitas.

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Después de soltar, viene la calma que tanto necesitas.

Hace tiempo vengo trabajando conmigo misma, analizándome una y otra vez. Intentando de todas las formas posibles encontrar el porqué de determinados patrones que se repiten reiteradas veces sin cesar.


Todavía no descubrí la razón, sólo hay algo que en mí resuena este último tiempo: al fin es momento de dejar ir. Con esto me refiero a tomar la decisión de sanar por completo, de armarme desde cero, de conectar con la única verdad que tanto busqué pero pareciera no hallarla jamás.

El dejar ir implica estar dispuesta al estado de “flow”, en el cual pase lo que pase AHORA, estará bien para mi crecimiento y de esta manera podré dejar de tener esas sensaciones de incertidumbre y angustia por el que vendrá o por aquello que fue. Desde este lugar, propongo re-construirme y re-inventarme, sabiendo que el único momento de poder es este instante. Que el pasado no son más que experiencias necesarias para mi crecimiento y que el presente es el único lugar que me pertenece.

Dejar ir implica no castigarme más. No conformarme con migajas de amor, ni ataduras emocionales que me demuestren que valgo un poquito. Soltar implica cada día abrazarme y recordarme lo valiosa que soy, que nada ni nadie puede ponerme valor más que yo misma.

Permitir soltar es disponerme a mirar más allá de mi realidad. Es estar disponible para abrir mi mente y entender que no todo el mundo gira detrás de “mis desgracias”. Es por esto que me propongo ayudar a quienes estén peor, mejor o igual a mí. Porque en el otro encontraré la manera de ver que no todo es tan grave y que ESTO TAMBIÉN PASARÁ.

Pero sobre todas las cosas, me propuse perdonar a todos aquellos “que me hicieron mal”. No hablo de un perdón poco duradero, me refiero a olvidar por completo, a entender que sólo estaban haciendo lo mejor que pudieron con el conocimiento y la consciencia que tenían en ese instante. ¿Acaso soy tan perfecta de creer que nunca lastimé a nadie? ¿Nunca me justifiqué por mis actos erróneos con la excusa de estar mal? ¿De estar pasando un mal momento? Lo mismo le ocurrió a ellos, no sabían lo que hacían, no saben lo que hacen tampoco ahora. ¿Soy tan sabia y tan superior para ponerme un escalón por encima de quién se equivocó conmigo?


Aún no se cómo resultará mi decisión definitiva, pero algo en mi mente, en esa partecita que nos conoce más que nadie, SÉ que voy camino al lugar que tanto busco.

Espero que sueltes todo aquello que consideres que no va más.

Estás en el lugar indicado, SIEMPRE.


Etiquetas: sanar, soltar
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