Depurando el hígado con el renacer de la Primavera

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Depurando el hígado con el renacer de la Primavera
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 Autor: Gae Arlia www.germinando-vida.com Facebook Gae Arlia  


 Mientras en la Naturaleza aparece tímidamente el calorcito de la Primavera abriéndose paso el resurgir de la vida latente, diseminándose el frío y dejándose arrullar por el sonido de las lluvias suaves; en el cuerpo humano, dos órganos en particular, también renacen y encuentran su momento para expresarse: el hígado y la vesícula.   Paso a paso, con una explosión de crecimiento, estos dos inseparables compañeros comienzan a sacudirse la modorra de encima y nos hacen un llamado claro y certero para que les prestemos atención y los depuremos.   Esto bien lo ha sabido la Medicina Tradicional China: desde hace siglos el cuerpo y sus sistemas empatizan con las cualidades únicas de cada estación del año. Tal es así que la Primavera es la estación del hígado, la vesícula biliar y sus emociones aledañas: la ira y el enojo.   Cabe recordar que el hígado transforma los residuos de los alimentos, fijando lo que precisa o eliminando los tóxicos, siempre y cuando funcione bien. Este órgano pesa 1 ½ kg y es la víscera más voluminosa de nuestro cuerpo. Se encuentra en la parte superior derecha del abdomen y realiza más de 500 funciones. Se podría decir que es el gran “laboratorio” del sistema corporal.   Quien tiene un hígado grande o que funciona bien, tiene un hígado sano y dispone de mucha vida, energía y vitalidad. Contrariamente, cualquier limitación de su función, implica la disminución de la vitalidad. Los trastornos hepáticos se manifiestan con sueño, cansancio, falta de energía vital, dolores de cabeza, trastornos de la vista y audición, mal descanso nocturno, trastornos en piel, etc.   Nuestra habilidad de tener claridad de enfoque y poder realizar juicios basados en fundamentos sólidos también están gobernados por este órgano. A la inversa, cuando el binomio hígado-vesícula están desequilibrados podemos experimentar depresión o ira explosiva seguida de irritación, frustración y agresividad. El cuerpo puede estar propenso al entumecimiento, ojos secos, vértigo y dolores de cabeza. Las broncas afectan al hígado…lo “patean”, como se suele decir. Nos “brotamos” no sólo por reacción al ambiente sino porque estamos brotados por dentro y esto nos torna más intolerantes al medio externo. Por ello, podemos ver cómo en primavera reaparecen las alergias.   Cuando el hígado y la vesícula biliar están funcionando adecuadamente, se pueden gestionar todas estas emociones (que van de la mano del estrés), de una forma positiva y saludable.   Para que esto suceda, la alimentación es fundamental ya que ayuda a que la energía vital fluya libremente por el cuerpo y éste pueda realizar los procesos depurativos y energizantes necesarios. Los alimentos amargos tales como los espárragos, alcauciles, rucula, achicoria, verduras de hoja verde, lechuga romana, cebada, zanahoria, remolacha, nabo, amaranto y quínoa ayudan a fomentar las funciones saludables del hígado y la vesícula biliar. Una abundancia de alimentos ligeros, crudos y frescos puede ser consumida felizmente durante la expresión yang de la primavera. Condimentos tales como el laurel, ajo, orégano, pimienta de cayena, eneldo, cebolleta y cardamomo también son útiles. Adicionalmente, tés herbales que calman la excesiva energía exaltada de estos órganos incluyen la menta, manzanilla, jazmín, crisantemo y monda de naranja.   Comer ligero enfocándose en alimentos de fácil digestión tales como brotes, germinados (sobre todo aquellos con más carga de clorofila) así como zumos vegetales oscuros recién hechos son perfectos para vitalizar y desintoxicar el hígado y la vesícula biliar. Las bebidas de granos de cereales, verduras marina y la chlorella ayudan al cuerpo a deshacerse de deshechos acumulados.   Este es el tiempo de restringir (o mejor aún suspender) la carne y los lácteos además de alimentos procesados conjuntamente con alimentos con alta cantidad de sodio.   Los procesos depurativos son más eficaces durante la primavera porque de manera poderosa, y ayudándose de los impulsos de renacimiento que esta época del año conlleva, pueden eliminar más eficientemente las consecuencias del estancamiento del invierno. Los metales pesados tóxicos, contaminantes del entorno y los sub-productos causados por una sobre-indulgencia durante los meses pausados del invierno son eliminados del cuerpo con una desintoxicación hepática. Para ello podemos utilizar los enemas de café orgánico que por la presencia de ácido palmítico, estimulan la producción de la enzima glutatión s-transferasa, cuya función específica es, justamente la de desintoxicar las células.   Podemos acompañar estos procesos depurativos con hierbas específicas como la carqueja, cardo mariano, nencia, raíz de achicoria, diente de león, alcachofa y menta. Puedes tomarlas en infusión o en tinturas madres según sea cada caso.   Para quienes no tengan señales de calor interno (estreñimiento, cara enrojecida y sed), el vinagre de manzana orgánico sin pasteurizar es un excelente tónico para el hígado. Si hay señales de calor, sustituir el vinagre por jugo de limón, lima o pomelo.   El trabajo con el cuerpo es importante durante la primavera para mantener los canales fluidos a la vez que se ayuda a la purificación. Para calmar a un hígado sobre activado o vigorizar un hígado estancado realizar caminatas, senderismo o natación son beneficiosos. Si pudiéramos realizar la actividad física en contacto con la Naturaleza mejor aún, ya que los entornos naturales nos conectan con la vivacidad de la primavera a la vez que fortalecen una vitalidad equilibrada.   Al brotar la Primavera con crecimiento y vibraciones renovadas, se tiene la oportunidad de rebrotar la sensación de bienestar. Buenas prácticas hepáticas depurativas, saludable y revitalizante alimentación y un programa de ejercicios físicos, nos harán alinear con el resurgir de la Vida y nos percibiremos como “brotando” por dentro con nuevos ímpetus de rejuvenecimiento y salud. 

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