Construir pensando en el ambiente

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Construir pensando en el ambiente
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Hace un tiempo, me topé con un nuevo concepto que me resultó sumamente interesante: la Ambitectura. Un nuevo arte que propone ya no la construcción de un edificio X, sino el arte de construir el ambiente, en todas sus escalas y componentes.

Si vamos a su etimología, Ambitectura significa “ambi” (ambiente), “tectura” (obra): “obra inspirada en el ambiente”.
El ambiente es la totalidad, es la complejidad, es el problema, el origen del conocimiento, de búsqueda de conocimiento y transformación. La arquitectura sola ya no basta, es necesario aprender las reglas de ese territorio, y entonces el territorio nos va a indicar cómo debemos hacer las cosas. El camino es completamente diferente. Debemos descubrir sus aspectos geológicos, climáticos, y sociales, para poder diseñarlo.  

Caso modelo
El Arquitecto Rubén Pesci, creador de este concepto, diseñó junto a Pedro Pesci una pequeña chacra rural basándose en este modelo, La Media Luna. Lo particular de esta chacra, que se encuentra en Bartolomé Bavio (Bs. As., Argentina), es que se apropia del territorio y juega sus grandes atributos hacia el disfrute y control de su emplazamiento. Su ubicación está pensada a partir de una lectura de la trama del pueblo y el diseño de una futura parcelación del campo.
Se buscó crear en ella un hábitat que provoque a la identidad, mirando tanto la historia como el futuro, recuperar una forma y una expresión que sea identitaria con la naturaleza de los materiales y la mano de obra local, pero que provoque también la renovación para una estética moderna de nuestros lenguajes.  

La Media Luna es una porción pequeña de campo de solo 40 has. que busca ser un lugar de producción y placer, trabajo, recreación y descanso, pero que sea sustentable en todos sus aspectos.
· Productivamente sustentable: La chacra debía ser rentable para asegurar un excelente mantenimiento. Es decir, pasar de la casa suburbana (insustentable) a la chacra (autosustentable). Para ello, se pensó en generar el aumento de rentabilidad, con una doble cosecha, riego barato, y pasando del cultivo extensivo al intensivo leve.
· Medioambientalmente sustentable: Evitar la erosión mediante labranza cero, contrapendiente y cortinas forestales protectoras. Evitar la labranza sobre zonas bajas inundables y aprovechar esas áreas para tener muestras de conservación. Disponer de un riego por aspersión, solo de complemento y de bajo consumo energético, y en consecuencia, poner una cisterna en el punto más alto de la chacra.  
· Socialmente sustentable: Fortalecer el “contrato social” con la sociedad local. Hacer del campo un vecino “deseable” para el pueblo. Recuperar la identidad chacarera. Generar varios contratos sociales, con el agricultor local y con los obreros de oficio, que deben mantener todo funcionando eficazmente.
· Paisajísticamente sustentable: La calles del pueblo pueden continuar (se han dejado rotondas preparadas) y se genera así un trazado para un uso residencial extraurbano y productivo al mismo tiempo. El lugar propio se proyecta en el lugar colectivo (el pueblo) con levedad de imagen, sonidos, colores, aromas. No se construyó un edificio palaciego, sino una chacra -valor cultural del gaucho trabajador.
· Bioclimáticamente sustentable: La pampa rioplatense posee tres rigores climáticos que dan fuertes condicionantes (y estímulos) para arquitecturizar el lugar: vientos, lluvias y gran amplitud térmica. Para contener los vientos, además del recinto exterior forestado de la chacra, se diseñó el segundo recinto en forma de media luna, y se orientó la casa de espaldas al sureste. Para las lluvias, se recurrió a los grandes techos con galerías. Y para la amplitud térmica, se construyeron paredes de mampostería hacia los vientos fríos, basamento de mampostería y tierra para aislarla térmicamente, grandes galerías hacia los lados de fuerte incidencia solar, y cámaras aislantes y ventiladas en los entretechos de los interiores. La plataforma, generada por las energías de la cisterna (punto más alto) y la atalaya de control visual, es también separador o interfase de acondicionamiento climático (frío del suelo, humedad de napas freáticas altas, etc.).    

En palabras del creador del concepto: “La Ambitectura piensa globalmente para actuar localmente y contribuye así a la mirada del cambio desde el desarrollo local. La Ambitectura protesta contra el individualismo que fractura el territorio con el egoísmo del cada uno y contra la dictadura de las disciplinas que no comprenden holísticamente. La Ambitectura quiere proyectar contextos antes que objetos” (Rubén Pesci, Aprender Ambitectura, 2012). 

Vista de la piscina-cisterna y la casa principal
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