Cómo mantenerme en paz en medio del caos

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Cómo mantenerme en paz en medio del caos
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Vivir en paz es una elección interna, más allá de los aspectos externos que nos condicionan. Puedes elegir la paz en cada instante.

Para comenzar, unas palabras del Dalai Lama, de su mensaje "Un mes después (11 de octubre de 2001)"   


Queridos amigos de todo el mundo:  

 Los acontecimientos de este día han hecho que todas las personas detengan sus quehaceres diarios, cualesquiera que éstos sean, y se pregunten acerca de las cuestiones fundamentales de la vida.   No solo nos preguntamos cual es el sentido de la existencia, sino el propósito de nuestra experiencia individual y colectiva tal como la hemos creado, buscando con afán los caminos en los que re-crearnos a nosotros mismos nuevamente como especie humana, de modo que nunca más nos tratemos a nosotros mismos de esta forma.  

 Ha llegado la hora de demostrar - a su más alto nivel - el pensamiento extraordinario de Quienes Somos Realmente.   Existen dos respuestas posibles a lo que ha ocurrido hoy. La primera proviene del amor, la segunda, del miedo.   Si nos aferramos al miedo podemos entrar en pánico y hacer cosas - como individuos y como naciones - que solo pueden ser causa de un mal mayor.    Si nos aferramos al amor, encontraremos refugio y fuerza, e incluso podremos ofrecerlos a otros. Este es el momento de tu ministerio.

Este es el momento de tu enseñanza. Lo que enseñes en este tiempo, por medio de tu palabra y obra, permanecerá como lección indeleble en los corazones y mentes de aquellos cuyas vidas tocas, ahora y en los próximos años.       Hoy establecemos el devenir del mañana. En esta hora. En este momento. No busquemos señalar las culpas, sino las causas.   A menos que utilicemos este tiempo para buscar las causas de nuestras experiencias, nunca nos libraremos de las experiencias que éstas nos traen. En su lugar, viviremos para siempre en el miedo por las respuestas de aquellos miembros de la familia humana que se sienten afligidos, abandonados, y que también buscan su desquite.  

Para nosotros las razones son claras. No hemos aprendido las lecciones humanas más básicas. No hemos recordado las verdades humanas más elementales. No hemos comprendido la sabiduría espiritual más sencilla. En pocas palabras, no hemos escuchado a Dios, y debido a ello, nos contemplamos a nosotros mismos haciendo cosas impías.    El mensaje que escuchamos de nuestra fuente de Verdad es clara: Todos somos uno.

Este es el mensaje que la raza humana ha olvidado durante mucho tiempo. El olvido de esta verdad es la sola causa de el odio y la guerra, y la forma de recordarlo es muy sencilla:   Ama, ahora y en todo momento. Si pudiésemos amar incluso a aquellos que nos atacan, y entender porque han hecho eso ¿Cuál sería entonces nuestra respuesta? Si enfrentamos negatividad con negatividad, ira con ira, ataque con ataque ¿Qué obtenemos?   Éstas son las preguntas a las que se enfrenta la raza humana hoy. Son cuestiones que hemos fracasado en responder durante miles de años. Si no lo hacemos ahora, eliminaremos también la necesidad de darles respuesta.  

Si queremos que la belleza del mundo que hemos co-creado sea experimentada por nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, tenemos que convertirnos en activistas espirituales en este mismo momento, en este mismo lugar, y hacer que ocurra. Debemos elegir estar en el centro mismo de las causas.  

Por tanto, habla con Dios hoy. Pídele ayuda, consejo, visión interna, fuerza, paz interior, y una profunda sabiduría. Pide a Dios hoy que nos muestre como actuar en el mundo para que éste cambie. Y únete a todas las personas de todo el mundo que ahora están orando y añade tu Luz a la Luz que disipa todo miedo.   Este es el reto que se pone delante de cada persona hoy. Hoy el alma humana se pregunta: ¿Qué puedo hacer para preservar la belleza y la maravilla de nuestro mundo y para contribuir a eliminar la ira y el odio - y las desigualdades que éstos inevitablemente causan - en la parte del mundo que yo toco?      

Por favor, contesta esta pregunta hoy mismo, con toda la magnificencia que Tu eres. ¿Qué puedes hacer hoy... en este mismo momento?   Una enseñanza fundamental en la mayoría de las tradiciones espirituales es: Lo que tú deseas experimentar, ofrecelo a otros.    

Mira ahora que es lo que te gustaría experimentar en tu propia vida, y en el mundo. Mira entonces si hay alguien para el que tú puedes ser la fuente de ese deseo.   Si quieres experimentar la paz, ofrece paz a otro.   Si deseas saber que estas seguro, haz que otro sepa que está seguro.   Si deseas entender las cosas aparentemente incomprensibles, ayuda a otro a comprender mejor.   Si deseas sanar tu propia tristeza o ira, busca sanar la tristeza o ira de otro.   Esos otros te están esperando ahora. Ellos buscan tu guía, tu ayuda, tu valor, tu fuerza, tu entendimiento, y tu seguridad en esta hora. Pero sobre todo, ellos te buscan por tu amor.   Mi religión es muy sencilla. Mi religión es la bondad.          

Elige la paz en cada instante  

Hay un lugar, más allá de las creencias generalizadas, donde es posible estar en paz independientemente del revuelo exterior. Ese lugar es el Ser. El espacio más profundo dentro nuestro, donde no existe ni el pasado, ni el futuro: sólo el eterno presente.

En el acelerado ritmo de hoy en el que vivimos, es posible que, alentados por un sobre estímulo de las ciudades, el vértigo de las comunicaciones, la irrupción por lo general de “malas noticias” y de la volatilidad de muchos vínculos que, en el momento parecen duraderos, aunque pueden desaparecer en sólo segundos, quizás es bueno preguntarme: ¿cómo lograr mi paz pese a todo lo que ocurre alrededor?   La paz es un proceso activo. Dista mucho de estar sentado esperando que Dios (La Luz, el Ser Superior, la Conciencia Divina, Mi Abuelito que me acompaña, Mi Papá que me guía desde el cielo y cualquier otro acompañante que queramos tener en el camino) nos ilumine, nos marque el camino y nos diga, con voz profunda y resonante: “Es por aquí el camino”.   Como relato, tiene sin dudas un gran valor. ¿Cuántos de nosotros lo hemos utilizado para contar una historia a alguien más chico, o imaginado que hay alguien que, mágicamente, nos indica por dónde avanzar?  

  • La Paz es un proceso activo

Sin embargo, esa voz somos nosotros mismos. La intuición, la introspección, el silencio, el no-juicio hacia las situaciones que me desafían, conforman un articulado, como un gran damero de ajedrez, que llevará al resultado. Un resultado incierto, en verdad, aunque a la distancia veremos que es el más indicado en el proceso de crecer, aprender y avanzar.  

A eso que llamamos paz podemos alimentarla y construirla exclusivamente desde adentro hacia fuera. Es poco probable que debamos estar todo el tiempo enganchados a lo externo para obtener estas experiencias. Son tan íntimas, personales y profundas, que hasta se dificulta expresarlas en palabras.  

A veces aparece como una profunda respiración que llena nuestra capacidad al máximo; y nos hace ver todo con más claridad, con colores brillantes y en foco. Y en esa mirada, puede estar la respuesta que anhelamos.   Otras, se produce mediante la sintonía del Ser con el fluir natural de las cosas, sin forzarlas, y entregándome (rindiéndome) a lo que se va presentando. El rendirse, una vez más, no es claudicar ni dejar de tener una actitud proactiva y positiva hasta los acontecimientos. Es, simplemente, recobrar esa sensación que tenemos –por ejemplo- cuando estamos cansados luego de un día agotador, llegamos a casa, y, simplemente, nos tiramos en la cama para dormir una siesta. ¿Podés reconocer ese instante de calma y de absoluta conexión íntima con vos mismo?  

  • Moviéndome hacia la paz

Las claves de movimiento, involucramiento y acción son también decisivas en lo que recibiremos en consecuencia: la paz.   Parece un contrasentido cuando muchas corrientes espirituales impulsan la quietud, el silencio y la sintonización incluso ayudados de estímulos externos, como puede ser un rico aroma, música suave, una lectura que nos enfoque en el momento presente, y tantas otras formas de equilibrarnos. Y todo esto, también se hace verdad si para ti funciona.  

El movimiento alude a que el desafío de esta experiencia espiritual mientras vivimos en el planeta, tiene que ver, exclusivamente, con cómo hacer lo que es nuestra misión; descubrirla, pulirla y desarrollarla tanto como quiera y pueda; y atraviese ese sendero en la calma que da la certeza y el silencio. El silencio interior.   Puede haber ruido alrededor –por ejemplo, cuando voy a una gran fiesta y la música tiene un volumen alto- y, sin embargo, estar centrado en mi paz. Y desde ese lugar de movimiento activo interno, proyectarla hacia mi y las demás personas.  

 ¿Has visto la paz de una mascota cuando se te acerca para darte cariño sin pedir demasiado a cambio? ¿Has podido descubrir la paz observando detenidamente una puesta de sol? ¿Pudiste experimentar ciertas revelaciones o respuestas que buscabas de la forma más casual, por ejemplo, al escuchar sin querer una conversación de desconocidos que, justo, dijeron las frases apropiadas para tu momento de vida? Así funciona.  

 Quizás puedas experimentar que sólo podemos estar sintonizados en esa energía cuando limpiamos las barreras que me separan de mi propio Ser, de mi Yo Interno profundo, sabio y verdadero. Cuando dejo de lado las ilusiones del mundo –los espejismos, como en un extenso desierto interno-, y sigo andando, paso a paso, con la certeza de estar en el camino que es el apropiado para mi, se produce ese estado interno, en movimiento, que podemos sentir como la paz.   Finalmente, la paz está alejada del proceso mental: cuanto más cargo mi mente de pensamientos innecesarios, queja, desidia, crítica hacia mi ú otros, chismes, justificaciones, insultos, maltrato –reitero: hacia mi, o hacia otros-, estaré mejor preparado para vivir conectado la mayor parte de cada instante, enfocado en lo único y verdadero: mi propio Ser. El que permanece, aún más allá de esta experiencia física en el mundo.            

10 claves sencillas para conquistar tu paz interna

1. Observa: no compitas ni desafíes. Simplemente, mira y observa, sin participar en lo que sucede con las emociones. 

2. Participa en la paz: por ejemplo, expresa palabras amables y todo aquello que fomente el círculo de virtud en las cosas más pequeñas, desde un saludo de buenos días, hasta cruzar a alguien en la calle, hasta agradecer a cada instante.

3. Envía tu luz y buenas intenciones: los pensamientos crean estados de conciencia, y éstos, realidades físicas. Así que proyecta ese pensamiento positivo todo el tiempo, hacia ti y las demás personas, tu país, el mundo, y cualquier situación que -desde tu perspectiva- necesita ser equilibrada.

4. Promueve mensajes positivos. Puedes filtrar la información que te llega, y dejar pasar solo aquella que te nutre a ti y a otros. 

5. Evita los chismes y trascendidos.

6. Controla tu cuerpo: busca estar lo más relajado posible todo el tiempo. Descubrirás muy ponto toda la tensión que hemos acumulado por 'estar en pié de guerra' internamente. Este sencillo acto de reconocer el cuerpo y aflojarlo, libera no sólo tensiones sino también paradigmas y creencias que nos limitan.

7. Promueve el silencio: deja de tapar los problemas con ruidos y sonidos. 

8. Descontamínate de lo que te hace daño: corta con aquellas cosas adictivas que sostienes. Muy pronto (posiblemente después del día 33 de hacerlo consecutivamente) percibirás el mundo más brillante y más hermoso. Te sorprenderás mirando aspectos cotidianos desde otra perspectiva y así también podrás ver la belleza en ti y en los otros.

9. No polemices ni intentes cambiar a otros: apenas podemos -a veces- con nosotros mismos. Baja tu nivel de disputa. Deja que cada uno viva su experiencia y la asuma como desee. 

10. Sé libre y autodeterminado: se exige mucha fortaleza para asumir la vida tal cual es. Fluye, sin más objetivo que servir, hacerte bien y hacer el bien a otros. No importa el lugar donde estés: siempre hay un momento de poder empezar el cambio.


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