Cómo es la vida de los trabajadores de las minas de azufre de volcán Kawah Ijen en Indonesia

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Cómo es la vida de los trabajadores de las minas de azufre de volcán Kawah Ijen en Indonesia
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Al este de la Isla de Java, en Indonesia, se alza imponente el volcán Kawah Ijen, con más de dos mil metros de altitud. Es uno de los 143 volcanes que se encuentran activos en el archipiélago y tiene la cualidad de contener azufre en su interior. 


Allí este mineral se extrae de forma manual, sin ninguna maquinaria. Eso significa más de 400 mineros trabajando en las minas que bajan cada día hasta el fondo de un cráter donde el gas sulfuroso que sale de la tierra se condensa en una sustancia líquida que al enfriarse se solidifica convirtiéndose en el mineral amarillo. Ellos deben caminar ladera arriba, sacar rocas de azufre y llevarlas en cestas de bambú unidas con palos sobre sus hombros. Tardan más de media hora en subir hasta la cima del volcán llevando entre 70 y 90 kilos encima.

Cuando llegan arriba caminan tres kilómetros más hasta una balanza de la compañía minera"PT Candi Ngrimbi", que desde 1960 explota el volcán (y a sus trabajadores), para obtener el azufre que después vende para fabricar cerillas, jabón, pinturas, plásticos, baterías, papel, y muchas otras cosas, por ejemplo, para blanquear el azúcar.

Por su labor, los trabajadores reciben una paga de unos cinco céntimos de euro por cada kilo de azufre; un salario mayor al que, de todas formas, obtendrían si trabajaran en el campo. Claro que sin brindarles, además, ningún contrato, ni seguro ni protección. 

Los trabajadores respiran a través de un trapo húmedo o una camiseta que protege su boca y su garganta. En su mayoría no tienen guantes, ni gafas ni botas; quedando totalmente expuestos. 

El azufre quema la garganta y daña los ojos de los trabajadores. Por eso, sufren de problemas respiratorios y lesiones en las encías y los dientes, además de artrosis, dolores en las rodillas y llagas en los hombros por el peso que cargan.  

Y, como si esto fuera poco, cualquier tropiezo podría costarles la vida. Desde el ´60  han muerto alrededor de 80 trabajadores por asfixia, derrumbes o por caídas. 

Aún así; ésta es, para ellos, su mejor opción. 

Trabajar en el Kawah Ijen es duro y peligroso, pero en una zona con tantos volcanes activos y más de cinco millones de personas viven o trabajan en zonas peligrosas, esto está muy naturalizado. De hecho, en algunos reportajes, los trabajadores dicen frases como éstas: "A los turistas que eso parece horrible porque miran con sus ojos, piensan que somos esclavos, no se equivoquen, sabemos lo que hacemos, elegimos trabajar aquí y aquí seguiremos mientras la mina continúe, el cuerpo aguante y el volcán quiera”.

¿Qué piensas tú? ¿Crees que alguna persona se merece recurrir a un trabajo como mejor opción para sobrevivir?

Además del daño a la salud de los trabajadores, el azufre se filtra en los ríos de las cercanías y contamina los cultivos, afectando la producción agrícola local.

De la misma manera, incide sobre la biodiversidad y favorece el aumento de enfermedades como la fluorosis,  producida por la ingestión excesiva y prolongada de flúor. Esto sin mencionar la contracara de una lluvia ácida.

¿Vale realmente la pena seguir extrayendo el azufre? ¿No sería mejor pensar en otros materiales alternativos y generar fuentes de trabajo más seguras para los habitantes? ¿Qué crees tú? 

Fuentes:
Etiquetas: azufre, mineria
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