Colombia: Magia Salvaje.

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Colombia: Magia Salvaje.
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Colombia Magia Salvaje.


Colombia es un país pequeñito comparado con otras grandes naciones que nos rodean, y pienso que por ahí comienza el problema.

Acostumbramos ver a nuestro país de la misma forma en la que hablamos, a punta de diminutivos. En colombia vivimos en casitas, tenemos carritos y nos ganamos una platica; Planeamos paseitos a los mismos 3 lugares toda la vida, en mi caso, en 25 años de vida creo que me conozco a Santa Fé de Antioquia, San Antero (Córdoba) y Rio Negro (Antioquia) mejor que cualquier nativo y cuando pensé que aquí no había mucho por recorrer decidí mejor conocer otro país.

Hace un par de semanas recibí en un almacén de cadena (Éxito) un pequeño tiquete con la imágen de un miquito y un texto que decía: ”Colombia: Magia Salvaje”. No lo detallé mucho, lo puse en mi bolsillo y continué con mi rutina. Ese mismo día, desplazándome de un lugar a otro en la ciudad de Medellín, un recorrido de aproximadamente 6 kilómetros, ví al miquito que tenía en mi bolsillo, esta vez gigante en unas 4 estaciones de bus. Eso que estaba viendo no podía ser tan pequeño, pero para mí era extraño, porque ver la palabra Colombia y Cine sin la compañía de una pistola, un fusil o un camuflado era maravilloso.

De la nada “Colombia: Magia Salvaje” ya estaba en todas partes, por lo menos yo, la veía en la televisión, en facebook, twitter y la gente emocionada contando su experiencia aunque algunos se quejaban de la narración de Julio Sánchez Cristo pero las imágenes primaban sobre su voz.

Tenía que verla, ya era una obligación, y para mi fortuna, el papel del miquito decía $4.500 para casi cualquier sala de cine de la ciudad en cualquier horario. Así que salí y la ví.

Soy como una roca para llorar, pero en los primeros 5 minutos de “Colombia: Magia Salvaje” me sacaron lágrimas de orgullo, de eso que se sintió cuando James le hizo un Golazo a Uruguay, o cuando la selección le ganó a Brasil la última copa américa. Esta vez el protagonismo era de nuestra tierra, nuestra agua y nuestro cielo. Me dí cuenta que para hablar de Colombia no se deben utilizar diminutivos, es gigante, mágica, salvaje y para muchos de nosotros, por primera vez, es la protagonista.

No quiero hablar de lo que ví porque es toda una experiencia, aunque es de esas cosas que vale la pena contar y sentir como se pone la piel de gallina con solo recordar lo que pasó en esa sala de cine, no tiene un final, simplemente se queda grabada, como rodando en la cabeza, y a mi sí me gustó la voz de Julio Sánchez Cristo o como sonaban canciones que conocía de Juanes, Carlos Vives y otros artistas muy de aquí.

Para rematar esa noche, como una programación neurolingüistica pasó algo maravilloso, algo que ninguna campaña ha logrado en nosotros. Cuando se acabó la cinta, los asistentes (que eran cientos), en su totalidad hicieron ordenada y pacientemente una fila para botar la basura que habían generado. Discriminando cada tipo de basura. Nadie empujó, nadie se alteró y nadie salió decepcionado.

Hoy no tengo ganas de salir de mi país hasta conocerlo, quisiera que esta cinta se viera afuera, que los de afuera quisieran volver y re-conocer su tierra y que los de aquí la viéramos como lo que es, un pulmón del planeta, un paraíso que tiene de todo.

¡Ah! que no se me olvide, el miquito del tiquete es un “Tití CabeciBlanco”.

Pepe Cardona Correa.


Colombia: Magia Salvaje.
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