Así es como tu cerebro lucha contra tu determinación de perder peso

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Así es como tu cerebro lucha contra tu determinación de perder peso

¿Has escuchado hablar del “efecto rebote” cuando haces dieta? ¿Quieres saber por qué esa dieta “milagrosa” no hace efecto en ti? Pues la respuesta es sencilla: tu cerebro lucha contra tu determinación de perder peso. Todo el tiempo.


No, no es que tengas un cerebro programado para la obesidad. Pero el cerebro controla todas las funciones vitales de tu cuerpo, y lo que más le importa es mantener todo bajo control.

Por decirlo de otra manera, al cerebro no le gustan los grandes cambios, porque entiende que son un problema. Hablando de la dieta, si empiezas a perder muchas calorías de golpe, tu mente creerá que algo anda mal, quizá hay un problema de escasez afuera, y hay que solucionarlo.

¿Cómo intenta el cerebro acomodar ese problema? Pues de algunas maneras que te sorprenderán.


Sentir más hambre cuando haces dieta es una respuesta del cerebro

 tu cerebro lucha contra tu determinación de perder peso

Pongamos un ejemplo. Haz comenzado una dieta bastante restrictiva, pero según la cual no deberías pasar hambre. Sin embargo, al tercer día, sólo puedes pensar en comida. Al quinto, quizá ves a las personas pasar caminando con forma de pollo.

¿Te ha pasado? Pues es normal, y no tiene que ver con que la dieta “te haga pasar hambre” (aunque muchas lo hacen). Es que el cerebro tiene un punto de ajuste acerca del peso, que le parece saludable. Como no es infalible, puede ser que ese punto esté por encima de tu peso ideal.

Simplemente, es el punto de comodidad. Donde tu cerebro se ha encontrado a gusto, y donde le parece que todo está bien. Si de un día para otro empiezas a reducir tus calorías, el cerebro se pondrá a la defensiva. Algo anda mal, según su criterio: no es normal perder tanto peso en tan poco tiempo.

Entonces, produce un mecanismo de defensa: reduce los niveles de leptina, la hormona que nos hace sentir llenos. Es decir: tenemos más hambre.

Claro, todo está en tu cerebro y en tus hormonas, pero el hambre es real. Por eso las dietas restrictivas, en las que se promete bajar mucho peso en pocos días, no son verdaderamente eficientes.

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Pero aún hay más.

El cerebro también cuida la energía

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Nuestro cuerpo gasta calorías todo el tiempo. El sólo hecho de estar vivos implica gasto de energía. Aunque se queman calorías incluso cuando dormimos, durante el día es cuando más energía usamos.

Toda la energía que usamos fuera de las horas de sueño, y sin contar el tiempo que hacemos ejercicio propiamente dicho (como ir al gym), tiene el nombre de termogénesis no causada por el ejercicio (TNCE).

Dicho de manera sencilla, es todas las calorías que quemamos en actividades cotidianas, desde la más pequeña hasta las más importantes. Ir hasta la cocina a buscar agua, abrirle la puerta al perro, hacer la cama, subir la escalera, etc. Incluso el estar “inquietos” (estar sentados pero moviéndonos en la silla) quema calorías.

Pues bien, cuando bajamos de peso drásticamente por una dieta, otro mecanismo de defensa del cerebro es reducir tu TNCE. Lo increíble de esto, es que posiblemente tú ni te des cuenta. Pero seguramente, te levantarás menos veces a abrirle al perro, quizá no hagas la cama, o hasta estés menos inquieto.

Sí, el cerebro cuida así tu energía, y por lo tanto, muchas de las calorías que “perdiste” con la dieta las recuperaste haciendo un poco menos de movimiento diario. No parece muy alentador, ¿Verdad?

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Hay una solución

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Sí, hay una solución a todo esto. Pero te haré un anticipo: tal vez no te guste escucharla.

Pues, la solución para que tu cerebro no sea el que más lucha contra tu determinación de perder peso es la siguiente: elige perder peso de manera lenta pero constante. Sí, aburrido. Pero cierto.

Tienes que pensarlo de este modo. Tu cerebro no es un gran boicoteador, que no quiere que luzcas bien. Él sólo se ocupa de que el cuerpo se mantenga sano, y no considera que bajar muchos kilos en pocos días sea la manera.

Hazle caso. Cuida tu cuerpo y ve de a poco. Empieza a comer frutas y vegetales, granos sin refinar y mucha proteína. En vez de ponerte como meta “bajar 5 kilos en un mes”, ponte como meta “comer vegetales en todas las comidas durante un mes”.

Quizá hasta pierdas los 5 kilos, pero si sólo bajas 1, no importa. Es algo constante, saludable, y tu cerebro te acompañará en el proceso.

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¿Qué opinas? ¿A menudo tu cerebro lucha contra tu determinación de perder peso?


Fuentes:
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