Argentina sin bosques nativos, casi.

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Argentina sin bosques nativos, casi.
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Argentina: el cuento de la buena pipa judicial, también en materia de recursos naturales.

¿Sabias que Argentina es uno de los países con menos superficie de bosques nativos en el mundo?


¿Es increíble no?

Bueno, quiérase o no, es la verdad revelada como consecuencia del escueto y poco serio cumplimiento que se le ha dado al Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos dispuesto por la Ley Nº 26.311 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de Bosques Nativos, sancionada el 28 de noviembre de 2007.

Desde el punto de vista legal podría decirse que la ley 26.311 no es sino un mero formalismo que debió cumplirse ante la insistencia y presión de los diversos grupos sociales, políticos y económicos que se vieron involucrados en la cuestión (a titulo de ejemplo, más de un millón y medio de argentinos se manifestó en favor de la ley de bosques y su tratamiento sobre tablas).

Lamentablemente de un tiempo a esta parte las leyes en nuestro país tienen la particularidad de sancionarse "cuando las papas queman”, o simplemente dilatarse sin mas fundamento que el económico, lo que además nos obliga a concluir que los argentinos nos preocupamos poco por los temas importantes -al menos hasta que alguien o algo nos llama a la reflexión y caemos en la cuenta que no hemos estado cuidando nuestros recursos naturales- teniendo en cuenta que seguimos detentando una de las tasas de deforestación mas importantes de la zona.

Esta ley tan esperada por algunos sectores que han luchado durante años para lograr su tratamiento sobre tablas, no ha hecho mas que cumplir la formalidad de su existencia puesto que, como anunciaba mas arriba, a partir de los resultados obtenidos podemos concluir que somos uno de los países del mundo con menor cantidad de bosques nativos, de acuerdo a lo que surge de la información puesta a disposición del publico por la propia Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Lamentablemente tenemos que decirle a los muchachos de Google que se dediquen a otra cosa porque el mapa que nos brinda la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, muestra una cosa muy distinta a la que el gigante de los buscadores, con tanto trabajo y esfuerzo ha puesto al servicio de la comunidad internacional.

Lo mas llamativo del Mapa de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (MOTBN) quizás no sea que Argentina tenga tan pocos bosques nativos sino que aun hoy –casi nueve años después de la sanción y seis desde que fue reglamentada- la provincia de Buenos Aires, en franca violación a la ley, no realizó su OTBN. Ello sin reparar en las provincias que inventariaron apenas unas pocas hectáreas de bosques de Categoría I. Tal es el caso de  Misiones que, teniendo cerca de 1,2 millones de hectáreas de Selva Misionera sobre un total de 2,98 millones de hectáreas que abarca la provincia, reporta apenas 223.468 hectáreas como Categoría I, un mísero 14% de su superficie.

Todo esto no es menor si se tiene en cuenta que la ley, en su articulo sexto, establece el plazo máximo de un año para que cada jurisdicción realice “mediante un proceso participativo” el OTBN, bajo apercibimiento –conforme reza el articulo siguiente- de no poder autorizar desmontes de ningún tipo una vez pasado dicho lapso.

El golpe de realidad llega mas tarde, cuando vamos a profundizar sobre las particularidades de este articulado en el Decreto Reglamentario 91/2009. Sí señores! El Decreto Reglamentario fue dictado el 2 de febrero de 2009! A mi, en principio me resulta cuanto menos irónico que el decreto reglamentario se haya dictado una vez cumplido el plazo para que cada jurisdicción cumpla con lo mandado por la Ley (el MOTBN). Aquí hay dos opciones: o bien el Ejecutivo estuvo demasiado ocupado durante cerca de quince meses, o bien las sanciones no eran sino una mera formalidad a los efectos de darle un tono de mayor severidad “para la popu”. Pues bien, he aquí la próxima sorpresa: la opción dos es la correcta. Las sanciones eran una mera formalidad para “la popular”. De lo contrario no tiene explicación alguna que el articulo séptimo (que, como ya se explicó mas arriba, sanciona a los incumplidores con la imposibilidad de autorizar desmontes) se encuentre sin reglamentar. ¿No hay nada que aclarar respecto de la aplicación de restricciones? Lamentablemente a mi al menos me queda la duda quien va a ser el ente de control y aplicación en materia de sanciones. Es decir, quien se va a hacer cargo de que las provincias que no cumplan con la manda de realizar el OTBN, no otorguen permisos de desmonte efectivamente. Mas aun teniendo en cuenta que la jurisdicción es local y al ente nacional de contralor (La Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable) solamente se le deben remitir informes de gestión, conforme rezan los artículos 10 y 11 de la ley. Es como castigar a un niño por cruzar la calle sin mirar pero dejar el caramelo sobre la mesa casi por descuido.

Ahora bien, dejando de lado que, la zona del litoral es una de las regiones con tierras mas fértiles del país -y hacia donde hoy en día se encuentran dirigidas la mayorías de las miradas de los productores agrícola-ganaderos, como así también de los productores de servicios turísticos, especialmente los de turismo rural y sustentable- es menester reparar en los criterios de clasificación de bosques pues, si miramos con detenimiento el ordenamiento territorial llama la atención la disparidad y discontinuidad de ecosistemas que refleja. Es como si ensamblaramos las piezas de dos rompecabezas distintos unas con otras. El resultado es que las piezas encajan pero lamentablemente la imagen que brindan no se relaciona, no es coherente, no es una imagen sino simplemente fragmentos. Es raro que un ecosistema se termine abruptamente y mas aun cuando ese corte abrupto coincide estrictamente con el limite político de la provincia (ni siquiera con un limite natural). Esto es lo que podemos observar en el limite provincial de Santa Fe con Chaco, con Corrientes y Córdoba; el de esta ultima con San Luis, Santiago del Estero y Catamarca; el de Santiago del Estero con Tucumán, Chaco y Salta, o el de Chubut y Santa Cruz, entre otros. En fin, si miramos con detenimiento nuestro Mapa de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos se encuentra completa y sistemáticamente interrumpido por cortes vertiginosos de los ecosistemas que coincide casi casualmente con el limite fronterizo entre una y otra provincia.

Pues bien, esto no deja sino abierta la posibilidad de una clara disparidad en la interpretación de los 10 “criterios de sustentabilidad ambiental considerados para la definición de categorías de conservación”, a saber: superficie, vinculaciones con otras comunidades naturales (no boscosas), vinculación con áreas protegidas e integración regional, existencia de valores biológicos sobresalientes, conectividad entre ecorregiones, estado de conservación, potencial forestal,  potencial de sustentabilidad agrícola, potencial de conservación de cuencas y valor que las comunidades indígenas y campesinas dan a los bosques naturales. Desde ya que, como era de esperar los criterios utilizados entre las distintas autoridades de aplicación, en los tiempos y modos en que se decidió adherir a la ley varió sustancialmente entre una y otra. Tal es así que Santiago del Estero se basó principalmente en variables de tipo productivo, mientras que Chaco adopta el criterio de incorporar a la categoría I o roja (Sectores de muy alto valor de conservación que no deben desmontarse ni utilizarse para la extracción de madera y que deben mantenerse como bosque. Incluye reservas naturales y sus áreas circundantes que tengan valor biológico sobresaliente, y/o sitios que protejan cuencas hídricas de importancia) solamente Parques y Reservas Naturales. Que tampoco es un gran esfuerzo puesto que esto mismo es lo que dispone la ley 22.351 de Parques Naturales.

En igual sentido, tampoco parece acorde que Formosa sea la provincia con mayor cantidad –mas de un 70%- de bosques naturales incluidos en la Categoría III (sectores de bajo valor de conservación que pueden transformarse parcialmente o en su totalidad, con la previa realización de una Evaluacion de Impacto Ambiental).

Pero lo mas grave aun es que el mismísimo COFEMA en su Resolucion Nº 230/2012 hace constar, luego de la comparación de MOTBN con el Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos y sus respectivas actualizaciones, que existen áreas que “…quedan invisibilizadas y no legisladas” por no haber sido incluidas en el OTBN.

En resumen, tendremos zonas de nuestro país donde el área boscosa se interrumpa abruptamente para transformarse en un cinturón de tierras cultivadas y/o repletas de ganado; o bien de áreas extremadamente cuidadas y conservadas rodeadas de plantaciones y/o aprovechamientos ganaderos, con todas las consecuencias perjudiciales que ello implica, mas aun teniendo en cuenta que hay grandes zonas de Argentina en las que aun se utilizan aviones para derramar sobre la tierra pesticidas o fertilizantes, con todos los problemas que ello acarrea. Pero lamentablemente nos vamos a encontrar con que esas zonas tan bien cuidadas y a su vez tan desprotegidas no son sino Parques Naturales en medio de ecosistemas completamente devastados por la actividad humana. Al mismo tiempo tendremos provincias con una superficie casi nula de bosques naturales como Río Negro y Neuquen; y otras como Entre Ríos y Buenos Aires que con conocimiento de su potencial en materia ambiental, lo descuida abiertamente sin que por ello se tome medida alguna de parte de la autoridad de aplicación nacional, ni local, ni desde el punto de vista judicial, ni mucho menos desde el político.

Como si esto fuera poco nuestro país sigue siendo la excepción a la regla en algunas cuestiones controversiales: seguimos experimentando el problema de la Milla 201, sin que las autoridades competentes puedan hacer absolutamente nada por cuestiones tanto técnicas como tácticas; aun no hemos tenido la posibilidad de ponernos al hombro la autosustentabilidad energética siendo que contamos no solo con algunos de los mejores recursos del mundo, sino que además contamos con la mayor variedad de ellos, la Ciudad Autonoma de Buenos Aires no está ni siquiera cerca de lograr la Basura Cero, entre otras tantas cuestiones que podemos mencionar.

Sin perjuicio de ello, tenemos que contemplar que, mientras que la justicia nacional siga siendo un agujero sin fondo nada puede mejorar. 

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