Aceitunas viajeras, de Baja California para Los Campos

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Aceitunas viajeras, de Baja California para Los Campos

Aceitunas y aceite de oliva 100% natural

Desde las comunidades de Baja California, tierras donde han sobrevivido los olivos que llegaron de España durante la época de la Colonia, se está produciendo un aceite de oliva puro y unas aceitunas incomparables. Desde aquellas tierras, gracias al trabajo conjunto de comunidades rurales y técnicos ambientales, estos productos selectos llegan a Guanajuato.


Julián Gaxiola acompañado de un equipo de promotores, trabaja en el rescate de las áreas silvestres a partir de iniciativas modelo desarrolladas desde el Centro Regional de Capacitación del Agua “Las Yerbas” de la Fundación de Apoyo Infantil Guanajuato, A.C. única organización de la sociedad civil en Guanajuato miembro de la Unión Mundial para la Conservación para la Naturaleza, IUCN.

Ese aceite de oliva y esas aceitunas llegan a Los Campos, una cantina restaurante de cocina mexicana de autor comprometida con lo hecho en Guanajuato y en México, con énfasis en todo aquello producido natural y artesanalmente y que tenga un impacto positivo para la gente de comunidades, de ese México rural.

Julián Gaxiola nos platicó que estas iniciativas se enfocan en la recuperación de las áreas silvestres, las cuales, dice, están olvidadas, no hay un marco legal, están al margen como categoría ambiental, abandonadas; cuando son “el reducto que contiene la biodiversidad, que finalmente, es de donde dependemos todos (…) en nuestro México, estamos íntimamente ligados con la biodiversidad, en formas culturales, en usos y conocimientos ancestrales”.

En este sentido, de la recuperación de suelos, el proyecto se ha enfocado en propagar el olivo, porque es una planta con características muy particulares: “necesita agua los primeros 7 años, después filtra el agua, fija nitrógeno, amarra el suelo y, también empata de maravilla con nuestras áreas silvestres”.

Los olivos son cuidados en 16 regiones por comunidades de Baja California, seleccionando la planta para su propagación, incluso aquí en Irapuato, su fruto se manda a Milpa Alta en la Ciudad de México donde se procesa en una prensa en frío, un molino de piedras volcánicas donde se produce el aceite de oliva. De la Ciudad de México el aceite de oliva es mandado a diversos centros de comercio justo, como es el caso de Vía Orgánica en San Miguel de Allende, incluso a comunidades que lo trabajan para hacer jabones cosméticos de aceite de oliva, lavanda y otros aceites esenciales, “así se van casando los proyectos, por regiones, en donde son experiencias exitosas y donde siempre, los niños son los protagonistas, identidad que les da autoestima y prestigio”.

Julián y su equipo, tienen más de 30 años trabajando en la Micro Cuenca de Las Yerbas, en el norte del municipio de Dolores Hidalgo, a partir de la escuela rural como centro y detonante del programa “nosotros capacitamos a los maestros y luego entramos a la escuela para que sea un modelo para todos, la gente ya tiene una conciencia muy clara de sus granjas, las mantienen muy controladas en cuanto al ganado, sobre la parte de contaminación bilógica; se aprovechan los desechos orgánicos, el agua la relacionamos mucho con el mantenimiento de la cobertura vegetal, buscamos que los chicos detonen programas de manejo de la biodiversidad en su forma más elemental que es acercándose a sus áreas silvestres”.

Es este aceite de oliva producido artesanalmente, el que se utiliza en Los Campos para preparar los alimentos que lo requieran. Un aceite que tiene su origen en olivos que sobrevivieron más 400 años después de la Colonia, hasta que hace 40 años, comunidades receptivas impulsadas por la fuerza inspiradora de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza, decidieron cuidarlos, protegerlos y propagarlos para su cultivo.

Los Campos, cantina restaurante en Guanajuato, Gto. México
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