Aceites Esenciales y Alérgenos.

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Aceites Esenciales y Alérgenos.

Los aceites esenciales puros tienen una baja probabilidad de provocar alergias.

    Los alérgenos son una serie de sustancias químicas que al ingresar al cuerpo son reconocidas por el sistema inmunológico como sustancias peligrosas o dañinas, debido a su forma molecular. Ante los alérgenos el sistema inmunitario reacciona creando un anticuerpo llamado Inmunoglobulina E (IgE) para defenderse. Esto genera una respuesta inmunológica exacerbada denominada “alergia” que puede llegar a generar serias alteraciones. Las sustancias que pueden generar alergias (alérgenos) son muy variados y se pueden encontrar en el aire (polen), alimentos (pescados, mariscos, champiñones), productos cosméticos, productos de limpieza, frutas, etc. Los alérgenos actúan de acuerdo al sistema inmunológico de cada persona, es decir, cada persona será alérgica a sustancias diferentes, e incluso puede que una sustancia que hasta cierto momento era inofensiva se transforme en un alérgeno, provocando la alergia.

    Los aceites esenciales (AE) son un tipo de extracto aromático líquido que se obtiene de las plantas. Están compuestos por centenares de moléculas químicas diferentes. La química orgánica ha identificado muchos de los componentes más abundantes en los AE, algunos de ellos al aislarlos en el laboratorio han resultado ser alérgenos en personas y animales. De acuerdo a la IFRA (International Fragance Association) algunos de los alérgenos que podemos reconocer en los AE son los siguientes:  
 INCI (Nombre popular): Sustancias alérgenos
Cinnamomum camphora (Alcanfor): 18% limonene
Cinnamomum aromaticum/cassia (Canela): <2% coumarin, 79% cinnamal
Citrus limonum (Limón): 3,25% citral, 0,01% citronenllol, 0,01% geraniol, 67,5% limonene, 0,1%linalool
Citrus sinensis (Naranja dulce (brasil)): <0,1% citral,<96% limonene, 0,5% linalool
Cupressus sempervirens (Ciprés): 9,278% limonene, 0,406% linalool
Cymbopogon martini (Palmarrosa): 1% citral, 1,2% farsenol, 85% geraniol, 1% limonene, 4% linalool
Cymbopogon winterianus (Citronella): 1% citral, 15% citronellol, 1% eugenol, 23% geraniol, 4% limonene, 1% linalool
Eucaliptus globolus (Eucalipto): 9% limonene
Eugenia caryopyllata (Clavo de olor): 89% eugenol
Lavandula augustifolia (Lavanda): 0,1% citronellol, 0,1% cuomarin, 0,5% geraniol, 0,4% limonene, 35% linalool, 0,2% cinnamal
Litsea Cubeba (May Chang): 78% citral, 1,5% citronellol, 1,5% geraniol, 15% limonene, 3% linalool
Melaleuca alternifolia (Árbol de te): 0,010% geraniol, 3% limonene, 0,02% linalool
Melaleuca leucadendron (Cajeput): 7% limonene, <0,5% linalool
Mentha arvensis (Menta): 5% limonene
Oilamuris balsamifera (Sándalo): Sin alérgenos
Pelargonium graveolens (Geranio): 0,7% citral, 32,8% citronellol, 14% geraniol, 0,5% limonene, 2,5% linalool
Rosmarinus officinalis (Romero): 5% limomeme, 0,75% linalool

    Estos valores no son estándar ya que cada aceite esencial varia parcialmente en su composición, sin embargo, nos permiten tener una aproximación a los posibles alérgenos que se pueden encontrar en ellos.  

Entonces… ¿Son peligrosos entonces los aceites esenciales?
 

   Existen muchos rumores y malos entendidos entorno a estas fantásticas sustancias que son los AE. Muchas de estas ideas se deben a rumores o malas interpretaciones de personas mal informadas o a la confusión de un AE puro con una imitación química o un aceite adulterado.

    Los aceites esenciales puros poseen en su composición más de 100 moléculas bioquímicas, entre las cuales se encuentran algunos alérgenos muy estudiados, como por ejemplo el limoneno en el aceite esencial del limón. Este químico causa reacciones alérgicas en más del 90% de la población, curiosamente el AE de limón casi no genera reacciones alérgicas a pesar de que puede contener un 67,5% de limoneno. ¿Curioso? La explicación es que el limoneno en el AE no está solo, está acompañado de a lo menos otras 99 sustancias que en conjunto actúan sinérgicamente creando interacciones químicas tan complejas y dinámicas que hacen que el AE casi no genere alergias por vía tópica, produciéndose algún tipo de reacción solo en personas de piel muy sensible. Este principio es aplicado a para otros aceites esenciales, por ejemplo, el de lavanda. El aceite de lavanda (Lavandula augustifolia) ha sido estudiado desde el 1927 cuando René-Maurice Gattefosé demostró que su aplicación puro sobre la piel estimulaba su regeneración y cicatrización. Numerosos estudios han dado cuenta de los beneficios de este aceite, que al aplicarlo puro sobre la piel no genera reacciones alérgicas. Este AE puede poseer un 35% de linalol, una sustancia que al aplicarlo puro sobre la piel puede provocar reacciones alérgicas y que sin embargo en el aceite esencial pasa a ser inocuo. En esencia una planta ha tardado millones de años en co-evolucionar con el ambiente y en este transcurso de tiempo ha perfeccionado un proceso alquímico a tal nivel, que la ciencia aun no logra comprender la real complejidad bioquímica de un AE.

    De aquí podemos entender el real peligro de usar aceites esenciales adulterados o de baja calidad para elaborar nuestros preparados de aromaterapia. Un estafador (porque no se puede llamar de otra forma) puede adulterar los aceites esenciales usando esencias químicas que tengan un aroma parecido al del aceite esencial natural. Esta esencia química ha sido elaborada por un laboratorio usando solo los ingredientes más abundantes del aceite esencial, por ejemplo, para crear un aroma parecido al de la naranja usan los químicos mirceno (2 %) y limoneno (96%), siendo este último un alérgeno potente en estado puro. Esta combinación dista mucho de los centenares de moléculas bioquímicas que posee el aceite esencial natural; que, si llega a ser aplicada en la piel, en algún preparado de aromaterapia, creará una reacción alérgica importante; que el usuario creerá fue provocada por el “aceite esencial de naranja” al ser inconsciente del origen artificial de esta sustancia aromática.

    En mi experiencia personal, al usar con aceites esenciales puros y de calidad se reduce al mínimo la posibilidad de tener reacciones alérgicas. A pesar de esto, en aromaterapia se aconseja siempre el uso de aceites esenciales diluidos en concentraciones cercanas al 2%, lo que reduce casi en un 100% la posibilidad de provocar una reacción alérgica. También siempre es recomendable realizar pruebas de sensibilidad antes de usar un preparado aplicando una pequeña porción en la cara interna de la muñeca en el antebrazo. Por último, se desaconseja la ingesta de aceites esenciales, a menos que esto se una indicación de un profesional debidamente cualificado.

   Si deseas disfrutar de la aromaterapia fórmate, busca información seria, pide concejos a profesionales y siempre elige la mejor calidad en los aceites esenciales, a veces, por ahorra un poco de dinero, puedes arruinar tu salud por mucho tiempo.

Siempre elige la mejor calidad en los aceites esenciales, un aceite adulterado o de baja calidad puede dañar gravemente tu salud.
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