ABEJAS

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  Una extraña asociación entre reinos se manifestó en la colaboración entre abejas y flores hace millones de años. Es una unión que ha sido puesta a prueba por gran cantidad de fenómenos climáticos, por depredadores varios, incluso por extinciones masivas y sin embargo continua su peregrinaje en el tiempo. No obstante actualmente los científicos están muy preocupados por la disminución en las poblaciones de abejas, según dicen esta ocasión, la extinción proviene de una causa completamente antropogénica, sea esta el cambio climático, el calentamiento global o los usos intensivos de suelos. Una extraña asociación entre reinos se manifestó en la colaboración entre abejas y flores desde hace millones de años, en un mundo dominado por las Coníferas, Helechos y grandes Saurios. Las plantas con flor no formaban parte del paisaje de la época por tanto la lucha por la supervivencia en el cambiante mundo Cretácico obligo a numerosas especies a adaptarse o perecer, las plantas encontraron fuertes aliados en los insectos varios que por su parte encontraron un buen suministro de alimento. A pesar de que Escarabajos y Moscas ya polinizaban las flores desde el Cretácico temprano, las abejas dieron un salto cuántico, ellas se especializaron en diferentes tipos de flores y evolucionaron de ser insectívoras a consumir miel. De la gran familia de las abejas se han reportado grandes cantidades de bajas sobre todo en la gran extinción de finales del Cretácico, entonces fueron puestas a prueba como especie, pero lograron adaptarse y continuar el peregrinaje a través del tiempo, cosa que no lograron otros habitantes del Mesozoico. El estrés al que se vieron expuestos los grandes reptiles al coincidir el cambio climático, el retroceso de su fuente primaria de alimentación que constituían los helechos y coníferas y el impacto del asteroide, fue demasiado elevado y no pudieron superar la prueba. Entre las abejas también hubieron  pérdidas como hemos dicho, toda una familia, la Sphecoidea que contenía 20 géneros y más de 9000 especies se extinguió junto con otros tres grandes familias. Las especies sobrevivientes tanto de flora como de fauna, adaptaron sus características para permitirse sobrevivir en una relación de co dependencia. En tiempos resientes, preocupa la pérdida de variedades de abejas, tal y como sucedió hace 100 millones de años en el Cretácico. Ciertamente en esta ocasión parece ser un hecho absolutamente antropogénico y no una suma de factores externos como antaño. La culpa se la lleva el uso de agro tóxicos en primer lugar, mismos que al ser usados de manera masiva y evidentemente sin poder distinguir insectos benéficos de insectos plaga, simplemente atacan por igual a todas las especies que tengan relación con la biota. Además con la introducción de cultivos OGM, tanto los RR como los BT, se ha alterado de una forma tan drástica la biota que no hemos permitido que esta desarrolle especies que le permita adaptarse y sobrevivir. De darse el caso de una nueva extinción masiva causada esta vez por actividades antrópicas, estaremos realmente comprometiendo nuestro futuro. Recordemos que toda la cadena alimenticia depende de la generación de semillas por parte de las plantas y estas no pueden hacerlo sin la intervención de estos organismos polinizadores. Ciertamente creo que ha llegado la hora de tomar medidas importantes en lo referente al suministro de alimentos, el vincular cada vez más a los centros urbanos en la generación de los mismos y el desplazar los monocultivos reemplazándolos por huertas hortícolas de gran variedad de frutos, combinándolos con plantas florales, la creación de cercas vivas nos permitirá alejar grandes cantidades de insectos plaga y de plagas varias que condicionan la huerta. Dicho de otro modo, el mañana depende de la generación de estas nuevas ciudades ecológicas que integren las funciones agrícolas en su funcionamiento, es el renacimiento de lo autosustentable…!

Elías Armendaris

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